Con el fin de reducir gastos durante la época de crisis, las empresas conceden a sus empleados facilidades para que se tomen un año sabático. Esto puede ser una oportunidad para satisfacer necesidades personales de los empleados.

Muchas personas han pensado alguna vez tomarse un año sabático, aunque muy pocas han cumplido el sueño. El miedo a perder el puesto de trabajo ha sido siempre uno de los principales obstáculos a la hora de dar este paso. Sin embargo, hoy en dia la decisión resulta menos arriesgada y, por qué no, igual de provechosa.

Las grandes empresas, a menudo reacias a conceder excedencias, facilitan en la actualidad a sus empleados la posibilidad de acogerse a un largo periodo vacacional a cambio de renunciar a una parte importante del sueldo. En Estados Unidos la medida ya se puso en práctica tras el estallido de la burbuja tecnológica, en el año 2000, como fórmula para reducir costes. IBM fue por aquel entonces un ejemplo de flexibilidad.

En el continente europeo, el grupo británico de telecomunicaciones British Telecom (BT) ha ofrecido este verano a sus empleados un año entero de vacaciones a cambio de cobrar sólo el 25% de su salario. En España es una tendencia menos común, a excepción del mundo docente.

No obstante, la crisis ha provocado excepciones. BBVA, por ejemplo, ha puesto la siguiente propuesta sobre la mesa: suspensión temporal durante un periodo de 2 a 5 años, cobrando el 30% del sueldo y siempre con retorno garantizado.

Según Jorge Herrero, socio director de Hay Group, consultora de recursos humanos, se trata de medidas que toman las compañías para no prescindir de gente que puede ser muy valiosa para el futuro, así como para ahorrarse en indemnizaciones. "Esta pensado, no tanto para el total de la plantilla, sino para los mandos altos e intermedios", asegura Herrero.

La posibilidad de hacer un paréntesis laboral, aunque sea casi forzado, también puede resultar una oportunidad inesperada de formarse y ampliar horizontes. Sobre todo, en el caso de aquellas personas que por su perfil profesional o cargas familiares no pueden compatibilizar estudios y trabajo.

Ignacio Bao, director de Bao&Partners, considera el periodo sabático un buen momento para mejorar la formación de gestión. También es aconsejable para aquellos que acaban de finalizar la carrera o se han quedado en paro. "En el último año la gente se ha decantado como loca por los masters. En Estados Unidos y en España se han multiplicado por 4 o 5 las solicitudes", afirma. Mejorar el conocimiento de idiomas, mal endémico de nuestro país, es otra opción para aprovechar el año sabático. Junto a las típicas clases presenciales y los cursos específicos, como inglés comercial o de negocios, el mercado ofrece fórmulas mucho más atractivas. Un ejemplo es el curso de italiano con clases de cocina o el de francés con cata de vinos, ofrecidos por la empresa de gestión del tiempo libre, Sabática. "Son cursos pensados para adultos que les apetece adentrarse en la cultura, además de conocer el idioma", asegura Meritxell Morera, directora de la compañía.

Otra opción para disfrutar del paréntesis laboral es el voluntariado. Aplicar la experiencia laboral de que se dispone en algún país de habla inglesa es una buena manera de aprender la lengua de Shakespeare, aconseja Ignacio Bao. Juan Arza, director de Consultoría de Desarrollo de Recursos Humanos de Mercer, también ve con buenos ojos esta posibilidad: "es una buena opción desde el punto de vista profesional, ya que permite desarrollar habilidades sociales como el trabajo en equipo, la cooperación, la comunicación, la flexibilidad".


Un asesor para saber elegir

Los períodos sabáticos no son una pérdida de tiempo y nadie los toma para quedarse donde está. Sirven para reorientar la carrera laboral, formarse o cumplir determinados sueños, y al regresar, la gente vuelve con la mente abierta. Sabática es una companía que ayuda a gestionar los paréntesis profesionales a través de un estudio de las necesidades y los recursos económicos de cada usuario.

A ella acuden personas que sólo desea desconectar, pero también aquellas que buscan formarse en el extranjero. Lo ideal es hacer un poco de todo. El perfil de su clientela es muy variado: desde ejecutivos "super quemados" a jóvenes. Con la crisis ha aumentado el porcentaje de parados que requieren sus servicios, desde el 2% de 2008 a casi el 15%. Por ese motivo, la empresa está intentando ampliar los programas donde la gente pueda ganar dinero en destino, "que no sea sólo una opción para estudiantes", asegura Meritxell Morera, directora de la compañía.

Acceso a Sabática: http://www.sabatica.org

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