Rachida Justo, profesora de IE Business School: "La resolución de los problemas sociales ha de ser enfocada mediante soluciones innovadoras, con el fin de impulsar cambios estructurales y duraderos."

En la década de 1980, Bill Drayton acuñó el término de “emprendimiento social” y fundó Ashoka, que se ha convertido en la primera institución mundial en identificar y dar apoyo a los emprendedores sociales.

Desde entonces, han surgido en distintas partes del mundo una variedad de redes y organizaciones de esta índole, contribuyendo a reforzar la legitimidad de estos empresarios atípicos, y dando a conocer el concepto del social 'entrepreneurship ' más allá del Tercer Sector, hasta el punto de convertirlo en un fenómeno de moda tanto en el mundo corporativo como entre las instituciones gubernamentales.

Pero ¿qué es realmente el emprendimiento social? Como en su día fue el caso del concepto de “entrepreneurship” o “actividad emprendedora”, no existe un consenso acerca de cuál debería ser la definición adecuada. Los expertos adoptan varios enfoques que van desde enfatizar que se trata de la gestión innovadora de las ONGs, hasta otros que indican que sólo califacn como empresas sociales aquellas organizaciones con fines de lucro cuyos productos o servicios se dirigen a los estratos más bajos de la población (éste último más conocido como la “Base de la Pirámide”). Pese a ello, sí existe un consenso en torno al hecho de que resulta fundamental el uso de herramientas de gestión en el manejo de dichas organizaciones, y de que la resolución de los problemas sociales ha de ser enfocada mediante soluciones innovadoras, con el fin de impulsar cambios estructurales y duraderos.

En este sentido, Muhammad Yunus, el empresario indio y ganador del Premio Nobel de la Paz del 2006, es un ejemplo que califica cualquier definición de emprendimiento social. Con la creación del Banco Grameen, Yunus tuvo un rol central en la difusión de las microfinanzas, un concepto que acercó los servicios financieros a personas de bajos ingresos, rompiendo el círculo vicioso de la pobreza.

Gracias en parte a la globalización, los emprendedores sociales tienen hoy en día oportunidades ilimitadas para construir un mundo mejor, y marcar la diferencia ahí dónde tanto los gobiernos y las agencias internacionales como los defensores de “la dictadura del mercado” han fracasado estrepitosamente. Y es ahí dónde las instituciones educativas, y en especial las escuelas de negocio, tienen un importante rol que desempeñar. Conscientes de que pueden optimizar el impacto positivo de los emprendedores en la sociedad, varias universidades están integrando el emprendimiento social en una gran variedad de enseñanzas – desde ayuda al desarrollo a economía; desde ciencias políticas a estudios internacionales. Aunque esta tendencia está ya establecida en las universidades norteamericanas, todavía es muy reciente en las europeas.

La IE Business School, es una de las instituciones educativas pioneras en este campo, y lleva varios años proponiendo cursos de emprendimiento social a sus alumnos de MBA. Este curso, goza de una gran popularidad entre alumnos y profesores: si bien la enseñanza de gestión emprendedora es de por sí muy importante, puesto que contribuye indirectamente a la creación de empleo y riqueza, el emprendimiento social tiene la ventaja adicional de se centra en el impacto social directo.

Asimismo, el Instituto de Empresa ha integrado el concepto de ética en los negocios de forma horizontal en la mayorías de las asignaturas, de tal forma que al impartir cursos como las finanzas, la contabilidad o los recursos humanos, el docente no deja de abordar las implicaciones que ello tiene en términos de Gestión del Impacto de Social de la empresa– o Social Impact Management-.

Aun así, las escuelas de negocio europeas con un enfoque social son todavía escasas y los esfuerzos para adelantar el campo están dispersos. Esperamos que con la popularización creciente del emprendimiento social, las instituciones educativas europeas puedan contribuir a hacer de este fenómeno lo que varios expertos vaticinan como “la próxima revolución del siglo 21”.

Acceso a Ashoka: http://www.ashoka.org/

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