Los Ministerios de Sanidad y Trabajo presentan la Guía para la elaboración del plan de actuación de las empresas o centros de trabajo frente a emergencias. El Ministerio de Sanidad será quien determine la cuarentena laboral.

Las cifras económicas de la gripe A todavía son una incógnita. Ayer, la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, no quiso ni siquiera hacer una aproximación de cuánto le costará al Gobierno español esta pandemia. "Es imposible calcularlo porque todavía no sabemos el nivel de contagio ni el impacto que ésta va a tener" argumentó en presencia de los interlocutores sociales (UGT, CC OO, CEOE) y de Consuelo Pascual, en nombre del Ministerio de Trabajo. Todos ellos se dieron cita en Madrid para presentar la Guía para la elaboración del plan de actuación de las empresas o centros de trabajo frente a emergencias, un documento que todos calificaron de "marco" para que las compañías lo adapten a sus necesidades.

El informe no estuvo exento de cierto polémica entre los interlocutores reunidos para la rueda de prensa. Así, José de la Covada, director del departamento de relaciones laborales de CEOE, explicó a los periodistas que hay un vacío normativo en el caso de las pequeñas empresas que podría causar graves perjuicios económicos a este tipo de compañías.

"Permítame señora ministra", dijo De la Covada, "si una pyme tiene cinco trabajadores, y tres de ellos caen enfermos, los otros dos posiblemente no puedan continuar con la actividad económica de la empresa y en ese caso sería necesario la suspensión del contrato, algo que no está contemplado en la última resolución de Trabajo". En ella se estipula que los aislamientos de los centros de trabajo tendrán consideración de baja laboral en la Seguridad Social. Respecto a cuándo una compañía debe pasar una cuarentena, la ministra de Sanidad explicó que "sólo las autoridades sanitarias podrán determinar cuándo y cómo las sociedades deben llevar a cabo el aislamiento, y siempre con criterios médicos". Por tanto, no serán los directores generales ni los presidentes ni los comités de empresa quienes lo decidan. El acuerdo que han alcanzado Sanidad, Trabajo y agentes sociales establece seis puntos claves:

Impacto en la empresa. Se recomienda la creación de un Equipo A de prevención de riesgos, que determinará qué áreas y quiénes son los empleados esenciales, así como productos y servicios para continuar la actividad empresarial. Deberá también hacer simulacros y realizar un informe de impacto financiero en la compañía.

Además, identificará los documentos esenciales y quiénes podrán acceder a ellos en caso de necesidad.

Efecto sobre empleados y clientes.La compañía debe prepararse para la ausencia de empleados o para la interrupción del transporte. Además, evitará más reuniones y dispondrá las mesas para que se lleve a cabo un menor contagio.

Medidas de contingencia. Se establecerá el procedimiento para que los empleados puedan trabajar desde su casa o con horarios escalonados.

Asignación de fondos. Habrá que valorar, en coordinación con los órganos de representación de los trabajadores, la mejora de los sistemas de información y asegurar que los empleados tengan suficiente información durante la emergencia.

Formación e información. Las empresas deben prever las situaciones de terror y ansiedad de los empleados y los rumores. Ofrecer información sobre las páginas web.

Coordinación de esfuerzos. Se ruega la colaboración con las autoridades sanitarias y el conocimiento de la situación real por parte de éstas. También se hace especial hincapié en proteger a los grupos de mayor riesgo (embarazadas y quienes sufran patologías respiratorias), a fin de evitar que sean contagiados.


El riesgo económico de cerrar una compañía

El impacto socioeconómico del virus A (H1N1) que Sanidad ha desvelado es serio y extenso. "Cabe tener presente que la no asistencia de los trabajadores a su puesto de trabajo puede ocurrir a todos los niveles, bien asociado a la enfermedad como a la necesidad de cuidar a los miembros de la familia enfermos o fallecimientos en algunos casos", según explica la Guía.

Los empresarios también deben conocer que la diseminación de la enfermedad puede ser rápida e imprevisible. Sanidad avisa de que el nuevo virus tiende a expanderse en diferentes periodos -durante los cuales ocurren los brotes epidémicos- por lo que "la gran mayoría de la población podría enfermar". Sin embargo, la Guía señala que la no asistencia al trabajo dependerá de la magnitud que alcance finalmente la epidemia.

Las empresas tienen que tener en cuenta que algunos servicios se podrían interrumpir. No se puede descartar que las autoridades sanitarias internacionales recomienden algunas intervenciones, que tengan relación con viajes.

Por todo ello, los empresarios deben ser conscientes de que el cierre de empresas o centros de trabajo por periodos prolongados pueden causar un daño socioeconómico importante. Sanidad advierte que la paralización de empresas esenciales también podría perjudicar las cuentas de las sociedades privadas, y que incluso, sin llegar a este extremo, el mismo distanciamiento social también afectará a los números. Unas cifras que las compañías deberán tener previstas.

Acceso a la Guía para la elaboración del plan de actuación de las empresas o centros de trabajo frente a emergencias: http://www.msc.es/servCiudadanos/alertas/pdf/guiaPlanActuacionEmpresas.pdf

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