¿Es el síndrome posvacacional una enfermedad? La vuelta de vacaciones puede suponer un trauma a más de una persona. Sin embargo, no hay que desesperar, existen técnicas y consejos para reducir la afección de los síntomas.

¡No me quiero levantar de la cama! o ¡qué pereza, mañana trabajo!, son algunos de los sentimientos que tienen la mayoría de los empleados en su último día de vacaciones . Y es que ¿a quién le gusta volver a trabajar después de unas semanas en las que ha desconectado del barullo diario de la vida laboral? A nadie. Volver al horario de la oficina es duro para todos.

Sin embargo, a algunos les cuesta más que a otros. De hecho, hay quien sufre lo que ha venido a conocerse como síndrome posvacacional. Somnolencia diurna, insomnio, dolores de cabeza o musculares y depresión son algunos de los síntomas que evidencian la existencia de esta afección.

Carolina Mouné, responsable del departamento de recursos humanos de Adecco, afirma que este mal se debe a la incapacidad de adaptarse al trabajo. “Se trata de un problema psicológico que se somatiza y causa síntomas psíquicos y físicos. Suele durar unos dos o tres días”, comenta la experta. Sin embargo reconoce que hay personas que tienen más dificultades que otras para volver a la vida laboral. “En los casos más acusados puede llegar hasta los 10 ó 15 días”, a firma Mouné.

Por supuesto, hay un perfil de riego que tiene más probabilidades de presentar síntomas. Según Salvador Andreu, director de los servicios médicos de Más Vida Red, compañía dedicada a ayudar a la conciliación de la vida privada y laboral de los trabajadores, el patrón más común es el de la persona menor de 45 años, que va a trabajar directamente sin haber cambiado el ritmo vacacional.

Para Mouné es más probable que las mujeres adquieran este síndrome tras sus vacaciones. Pero Andreu discrepa con esta afirmación, ya que considera que no existen diferencias entre sexos para sufrir estas patologías, sino otros factores que pueden influir en el trabajador.

El experto cree que es más probable que sufran el síntoma aquellas personas que tengan una mayor responsabilidad en la empresa y que desarrollen un trabajo que requiera un alto esfuerzo intelectual, frente a aquellos empleados que desempeñen una función manual.

Por otro lado, Consuelo León, investigadora del centro internacional de trabajo y familia del IESE, opina que lo más común es que las personas afectadas por el síndrome posvacacional sean aquellas que tienen menor autonomía en el trabajo, sobre todo, los empleados que llevan a cabo una labor manual, por ejemplo, en una fábrica. En estos casos, según ella, la productividad se puede reducir un 80% los primeros días desde la vuelta de vacaciones.

En una cosa están de acuerdo todos los expertos: la persona a la que más le cuesta regresar a la rutina laboral es aquella que no está a gusto en su puesto de trabajo. En esos casos al síndrome posvacacional se une el síndrome de burnout, o lo que es lo mismo, el síndrome del trabajador quemado.

Una de las consecuencias que las empresas pueden sufrir a causa del síndrome posvacacional es el absentismo emocional. León explica que éste consiste en lo que coloquialmente se conoce como estar de cuerpo presente. “Durante los 3 ó 4 primeros días, hay empleados que “se dedican a estar en Internet o haciendo llamadas”, señala la investigadora del IESE. Además, resalta que si no está el jefe los empleados pueden tardar más tiempo en volver a ponerse al día en el trabajo.

Importancia del jefe

La actitud del jefe es fundamental para la vuelta a la normalidad de la plantilla, según los expertos. El alto mando debe hacer que el empleado se sienta a gusto y tenga un entorno agradable desde el primer momento de su vuelta. No puede exigirle que rinda como un día cualquiera sino que debe asignar las tareas a cada trabajador en función de su capacidad para llevarlas a cabo.

Mouné destaca que uno de las mejores métodos para paliar el síndrome posvacacional es llevar a cabos reuniones con la plantilla en la primera jornada laboral. Se trata de recordar a los empleados que forman parte de un equipo. Esto hará que no sea un día muy estresante, ya que fomenta el reencuentro con los compañeros y permite establecer unos objetivos para que el equipo empiece a funcionar.

Por otro lado, Andreu piensa que es fundamental que el jefe esté pendiente de sus trabajadores en todo momento, de manera que si ve que tienen algún problema pueda hablar con ellos para intentar atajarlo. Además, “debe entender que el bajo rendimiento de los primeros días de vacaciones no es culpa de sus empleados”, asegura.

Duración de las vacaciones

Uno de los consejos más repetidos para evitar el malestar tras las vacaciones es no tomarse un período de tiempo demasiado largo fuera del trabajo. El doctor Andreu, por ejemplo, afirma que para ser víctima de este trastorno “es necesario un período prolongado de, al menos, tres semanas”.

Francisco Javier Lavilla, director del departamento de nefrología de la Clínica Universitaria de Navarra, recomienda que se elijan períodos de vacaciones de 15 días. En parte, por que unas vacaciones más cortas dificultan la aparición de los síntomas y también porque el efecto psicológico que se consigue al saber que aún se tiene otro período de vacaciones ayuda a sobrellevar la vuelta al trabajo. La responsable de Recursos Humanos de Adecco mantiene la misma opinión al respecto: “cuantos más días se coge un empleado, peor, lo mejor es dividirlos”.

Enfermedad

El experto de la Clínica Universitaria de Navarra recuerda que el síndrome posvacacional no es una enfermedad internacionalmente reconocida. Sin embargo, afirma que, debido a la amplia definición de enfermedad, cualquier afección que cause una molestia al paciente puede ser considerada como una patología.

Varios médicos consultados han señalado que no consideran que se puede dar la baja con un cuadro de síndrome posvacacional.

En cuanto a los consejos a tener encuentra durante los días libres para evitar la afección, todos los expertos consultados coinciden en que lo mejor es tomarse al menos el último día de vacaciones para adaptarse al horario del trabajo, tanto en horas de sueño como de comidas. “La vuelta al trabajo es similar al jet-lag”, comenta Mouné. Recomienda no incorporarse un lunes, sino un miércoles o un jueves, de manera que la semana se haga más corta, y con ello, más soportable.

Lavilla admite que una de las razones que pueden llevar al padecimiento de este trauma es tomar unas vacaciones que en vez ayudar a la relajación del trabajador hacen que vuelva más cansado.

Curiosamente, varios de los expertos contactados piensan que este año se han reducido el número de personas que admiten sufrir el síndrome, y apuntan que la alarma social causada por la situación económica y el miedo a la pérdida del trabajo es la causa de este cambio de tendencia.

En definitiva, los expertos opinan que aunque el síndrome posvacacional es algo a lo que se deben enfrentar la mayoría de los empleados a la vuelta de las vacaciones, no debe sacarse de contexto y se tiene que tomar como lo que es: un mero período de adaptación al trabajo.

El experto médico de Más Vida Red afirma que sólo en caso de que se tenga algún achaque psicológico subyacente, la persona debería ir al psicólogo o al psiquiatra. Además, hay que recordar que los síntomas físicos que padecen la mayoría de las personas con esta patología son somatizados, esto es, que son efecto de la condición psicológica, y no de una enfermedad física.

Consejos para paliar el síndrome

Los expertos coinciden en recomendar que para reducir el efecto del síndrome posvacional el trabajador debe tomarse sus últimos días de vacaciones para amoldarse a la rutina y al horario laboral. Esto le vendrá bien para prevenir tanto la somnolencia diurna como el insomnio nocturno.

Otro de los consejos es repasar los últimos temas tratados antes de las vacaciones y preparar la agenda para las primeras jornadas de trabajo. Carolina Mouné, responsable de recursos humanos de Adecco, recomienda que se intente desconectar del trabajo lo máximo posible, “si no, no consigues relajarte”, asegura. Así, se puede volver de las vacaciones con más energía, según ella.

Por otro lado, Consuelo León, investigadora del centro internacional de trabajo y familia del IESE, cree que no es bueno que se desconecte del todo con el trabajo, sino que se mantenga algún contacto por correo electrónico o por teléfono para que a la vuelta el impacto sea menor. La experta afirma que este año los afectados por el síndrome posvacacional han descendido debido a la preocupación del empleado durante sus vacaciones por la actual coyuntura económica actual.

Francisco Javier Lavilla, director del departamento de Nefrología de la Clínica Universitaria de Navarra, recomienda continuar con los buenos hábitos que se hayan adoptado durante las vacaciones como hacer deporte y mantener un punto de vista positivo.

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