La crisis provoca que las empresas recorten los gastos de formación para la plantilla. Durante los últimos meses la actividad formativa se ha reducido un 5% afectando a las empresas de este sector.

Cuando las dificultades económicas aprietan, las empresas sacan las tijeras. Los primeros damnificados: los presupuestos para formación y publicidad. Detrás de estos recortes quedan sectores en vacas flacas. El mercado de la formación continua, negocio que creció exponencialmente al calor de los resultados récords de las compañías, está cayendo en picado. Trata de aguantar el tirón con cursos más económicos, breves y adaptados a las necesidades de la crisis. Aún así, el jefe no se rasca el bolsillo. Por eso cada vez más trabajadores se ven obligados a pagarse másteres y cursos importantes para su puesto. No es momento para quedarse atrás.

Cursos de yoga para evitar el estrés. Estancias en el extranjero para pulir los idiomas. Másteres de fin de semana para mercados emergentes o cursos de liderazgo. Durante el último lustro, muchas de las empresas que engrosaron sus cuentas de beneficios decidieron invertir cada vez más en cultivar talento o incluso buen rollo entre sus empleados. Y mientras ellas invertían, otras empresas, las que organizaban dichas actividades, veían crecer su negocio.

Sin embargo, en 2008 la crisis truncó el sueño de crecimiento infinito y los presupuestos para formación continua de sus empleados empezaron a ajustarse el cinturón. La consultora DBK realizó un informe específico sobre este negocio, que a finales de 2007 aglutinaba a 2.750 operadores. En septiembre de 2008 ya vieron venir la grieta. "La desfavorable coyuntura económica actual y prevista afectará al mercado de la formación para empresas a corto y medio plazo, dado el contexto previsto de recorte de gastos en las empresas y en particular, en los gastos de formación", avanzaron.

DBK cifró el retroceso del sector sólo en un menor crecimiento. Es decir, pasaría de un 8% de crecimiento anual, al 4%. Epise, unos meses después fue más allá: aseguró que en 2008 este tipo de empresas ya había perdido un 20%. En 2009, caería entre un 20% y un 30% más. Se quedaron cortos.

"Esas cifras serían demasiado optimistas", comentan Juan Pablo Ventosa, presidente de Epise y Angels Mora, Directora General. Sus cálculos les dicen ahora que la caída se acerca en el primer semestre al 50%. "Realmente era difícil imaginar el año pasado las cifras a las que podíamos llegar. Igual que lo es dibujar el escenario en el que nos moveremos en el 2010", lamentan.

"Se han dado grandes cambios en poco tiempo. Las empresas siguen apostando por formar a su gente, pero recortan los gastos que consideran accesorios. Por ejemplo, no hacen servicio de comidas en las pausas para el café, intentan dar los cursos en las propias empresas en lugar de hoteles o piden que sea el formador el que se desplace para las sesiones, en lugar de mover a toda la plantilla", explica Gonzalo Martínez de Miguel, director general de Infova, firma especializada en formación. Además, también ha cambiado la orientación de los cursos, más acorde con los problemas económicos. En automoción, por ejemplo, se han centrado en pedir sesiones sobre estrategias de ventas y equipos comerciales. "Tampoco en todos los sectores se han dado los mismos recortes. En general ha bajado [la formación a cargo de la empresa] en construcción, publicidad, banca o consultoría. Pero telecomunicaciones y tecnologías en general la mantienen igual", repasa Julián Trigo, director de admisiones del Instituto de Empresa.

La formación online se salva de la hoguera de la crisis. Ha despegado, porque hay más conciencia de las ventajas de la web, y también porque permite tomar las lecciones en el tiempo libre y quita menos horas al trabajo. "El crecimiento del e-learning ha sido espectacular en los últimos años. En Estados Unidos la formación basada en la tecnología alcanza ya el 35%, mientras que en España se queda en un 16% aunque con un elevado ritmo de crecimiento", comentan los directivos de Epise.

En Infova dicen que ya veían venir los recortes para este año, así que se prepararon. "Los presupuestos para formación de 2008 se cerraron en 2007, cuando todavía no iban mal las cosas. Pero sabíamos que los de este año se pactarían en 2008, cuando las dificultades ya habían empezado, así que esperábamos un bajón", recuerda. Enero y febrero, dice, han sido los peores meses. Ahora la cosa se recupera un poco. "Muchas grandes empresas han visto que esto no es un bache de seis meses. [La crisis] va a durar, y hay que reactivarse", razona. No todos son tan optimistas.

"En estos momentos, sin duda, donde más dinero se mueve en formación es en las administraciones públicas. Aunque también los fondos públicos se están viendo reducidos y lo serán más a medida que se incremente la tasa de paro y, por tanto, los ingresos para invertir en formación", aventura Juan Pablo Ventosa, quien además añade que, no tienen "una bola de cristal", pero se atreven a pensar que las cosas nunca volverán a su cauce anterior. Mejorarán, pero nunca serán lo que eran en el sector. "Debemos reinventarnos" aconseja.

Y no sólo en cantidad el negocio se ha reducido. En muchos casos, la calidad también se está resintiendo. González, de Infova ha notado que en los últimos meses ha proliferado el intrusismo y los chiringuitos en el sector de la formación. "Una falta de respeto, porque esto es serio y hay mucha gente no preparada que ofrece programas sin calidad y encima tira los precios por los suelos" opina enojado. Sin embargo, todos coinciden, el tiempo pondrá las cosas en su sitio. Quienes les contratan son mucho más exigentes. Los recursos son más limitados, así que piden garantías de que la inversión será rentable.


El salvavidas de la apuesta personal

Durante los últimos años, según los profesionales del sector, la gente ha tomado conciencia de la importancia de seguir formándose, especialmente aquellos que ocupan puestos de responsabilidad. Por eso en el Instituto de Empresa no se han extrañado de que, a pesar de que algunas empresas apoyan menos el pago de másteres para ejecutivos, el número de matrículas siga invariable. "El número de alumnos en los programas executive, en nuestro caso, se mantiene, porque allí donde las empresas han decidido recortar, hay mucha gente que se ha decidido a hacer una apuesta personal", asegura Julián Trigo, director de admisiones del Instituto de Empresa. También han notado que, consecuentemente, ha crecido el grupo de quienes piden financiación o becas para pagar los programas. "Son gente que hace la inversión por su cuenta, porque quieren aprovechar la crisis y el hecho de tener cargas de trabajo menores y menos viajes", añade. Y al mismo tiempo que hacen un máster mejoran su lista de contactos y sus posibilidades profesionales. Por lo que pueda venir en el futuro. También las academias de inglés lo han notado. Varios profesionales comentan que hay más gente que ha decidido invertir sus vacaciones y su paga extraordinaria en mejorar los idiomas.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.