Empresas españolas han creado sus universidades corporativas en los últimos años y ofrecen másteres con el objetivo de 'empapar ' a los empleados del espíritu de la firma. ¿Los profesores? Algunos de los directivos de las mismas empresas.

Ver a Julio Linares, consejero delegado de Telefónica, impartir una clase no es nada sencillo ni habitual. Pero algunos afortunados han podido vivir la experiencia. Han sido un grupo de directivos seleccionados por la compañía para asistir a un curso de la Universitas Telefónica, la universidad corporativa de la teleco. Estos centros educativos empresariales, en clara expansión, buscan formar a sus recursos humanos, pero también integrarlos en el espíritu de cada compañía.

"Existía una necesidad, por la expansión en Europa y América Latina, de enseñar una cultura común y de explicar el camino de la convergencia entre telefonía fija y móvil. Debemos utilizar un lenguaje común", explica Joan Rovira, director de Universitas Telefónica.

Las universidades corporativas se han ido extendiendo entre las grandes empresas españolas en los últimos años. Las cúpulas directivas se han dado cuenta de la importancia de la formación y por ello ofrecen a sus empleados cursos, que van desde másteres a simples jornadas. De esta manera forman en gestión, liderazgo o idiomas, pero también en la propia estrategia y los valores de la firma. Para eso cuentan con maestros muy especiales, como los altos directivos, aquellos que tienen en la cabeza la visión a largo plazo.

Compañías como Gas Natural, Repsol YPF, Santander, BBVA, Banesto, Accenture, Mutua Madrileña, Indra, Ferrovial, Ono, Acciona, NH, PwC o Endesa ya tienen sus propias universidades. Algunos incluso con campus como el Santander en El Solaruco, Telefónica en Barcelona o Gas Natural en Ávila.

Entre los ejemplos están gran parte de las que cotizan en el Ibex 35, unas empresas, en general, con sed de crecimiento. "NH desde sus inicios ha tenido una expansión brutal, por lo que a nosotros nos sirve para explicar cuáles son nuestros valores, que se deben trasladar a clientes y proveedores en cada hotel", afirma Bram Borrenbergs, director de la NH University. En México, en Holanda o en Italia, cada vez que se adquiere un establecimiento, hay que formar a los empleados "para que vayan cambiando la cultura hacia nuestra filosofía", añade.

"Se imparten a los empleados de todos los países donde está presente el Santander", señalan desde el banco, que gasta 75,6 millones al año en formación. Incluso estas multinacionales traen a los ejecutivos a sus campus en España para que se empapen de valores.

¿Y con la crisis?

Pero en el caso de las fusiones también es un elemento muy útil. Por ejemplo la universidad corporativa está sirviendo, en el caso de Gas Natural y Unión Fenosa, para formar a los ejecutivos en la integración de las dos empresas.

Incluso en época de crisis, los consejos de administración están apostando por estas universidades, al menos es lo que se asegura desde las empresas. "La situación que estamos viviendo hace necesaria la formación, todavía más aún", frase que resume el sentir general. Desde el BBVA declaran que es clave, "para lograr diferenciarnos en un mercado cada vez más competitivo".

Aunque la realidad muestra un aprovechamiento de la experiencia y de los recursos propios para no tener que aumentar los millonarios presupuestos en formación. Desde NH, por ejemplo, se reconoce que en los dos últimos años se han reducido los recursos, aunque al final de 2008, el número de participantes (31.000) no se viera reducido. "La tendencia general del mercado es que se resiente la formación, sobre todo en los programas abiertos en las escuelas de negocio", señala Luis Vives, coordinador del Esade para los programas de Universitas Telefónica. Aunque puntualiza que "la teleco, a pesar de la crisis, incluso ha aumentado el gasto".

"La recesión hace que nos apretemos los machos, pero la formación para Telefónica no es una actividad coyuntural, es estratégica, hay que reforzarla más", asegura Rovira.


La mejor forma de ascender

Los empleados de NH cuentan con un pasaporte muy especial. En él se recoge la información de cada curso que ha realizado. "Así el empleado puede demostrar que el curso está certificado y que ha superado un examen", explica Bram Borrenbergs, de NH University. Tal vez lo del pasaporte es algo anecdótico, pero no la formación técnica para muchos trabajadores. En una cadena como esta, con aperturas de hoteles relativamente frecuente, los cursos sirven para promocionar. Cualquier director de hotel o cargo medio deberá haber realizado un curso que le capacite para el puesto. Y nada mejor que realizarlo en la propia empresa.

Los cursos de estrategia, sin embargo, suelen estar enfocados sólo para empleados con "alto potencial entre 35 y 40 años", asegura Martínez Lázaro. Un regalo para cargos medios. "Es una forma de motivar, de decirle al empleado que estoy haciendo una apuesta por él", cree Vives, profesor del Esade. "Se identifican a las personas que tienen potencial", reconoce Rovira, de Universitas Telefónica. Aunque para la formación más técnica o necesaria para el día a día, al final todos los empleados pasarán por la escuela.

O incluso los posgrados pueden ser una puerta para entrar en la empresa. José Arrojo, director de la Escuela de Energía de Endesa explica que su Master de Energía Eléctrica, que se imparte en colaboración con la Universidad de Comillas, está abierto a estudiantes de fuera de la eléctrica. "Es una forma de entrar en la compañía, ya que por la mañana vienen a trabajar a Endesa con una beca". Pero también está dirigido a "profesionales que queremos dar una oportunidad", añade.


Trajes a medida gracias a las escuelas de negocios

Para la formación puramente sobre gestión, las universidades corporativas suelen contar con los profesores de las escuelas de negocios, mientras que la parte sobre la compañía se suele dejar a los profesores provenientes de la propia empresa.

Las opciones para las empresas son muy variadas, desde montar jornadas específicas en el IESE, Esade o en el Instituto de Empresa, por ejemplo, hasta diseñar másteres conjuntos para impartir en los campus empresariales. La moda de las universidades corporativas viene de apenas tres o cuatro años atrás, por eso la experiencia de las escuelas de negocios son importantes a la hora de diseñar qué desea cada compañía.

"Los programas cambian mucho según los perfiles de los empleados y las necesidades de las empresas. Hacemos sastrería a medida", explica Juan Carlos Martínez Lázaro, director de los programas in company del Instituto de Empresa.

"Hay cursos que duran desde una mañana a dos años", añade. "Se diseñan de forma conjunta con la empresa, ya que es muy raro que tengan una idea completa de cómo hacerlo", asegura.

Tampoco es habitual que las empresas tengan un MBA propio, más bien suelen denominarse programas de desarrollo de directivos, de duración más reducida y adaptado a cada empresa, así a la gestión se une la estrategia y la cultura propia.

Estos cursos siempre se plantean con la idea de que el directivo compatibilice la formación con su trabajo, o bien con jornadas por las tardes o bien con la creciente enseñanza por internet.

Los cursos para la alta dirección pueden rondar entre las 100 y las 400 horas de dedicación, cuenta Luis Vives, profesor del Esade. Pero todas las empresas están desarrollando plataformas virtuales de formación, con la idea de concentrar las clases en unas jornadas intensivas.

Los programas son muy variados, desde el enfoque al cliente y al mercado, la innovación, la gestión, el liderazgo o la integración cultural.

Acceso a Universitas Telefónica: http://universitas.telefonica.es

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