Un estudio desarrollado por la Universidad de Mid Sweden (Suecia) considera que un estilo de dirección apropiado puede reducir las bajas por enfermedad entre los empleados, reducir el absentismo y, además, aumentar la motivación.

Se siente incomprendido y poco escuchado por su jefe? ¿Su salud ha empeorado últimamente? Quizá ambos hechos guarden relación. Y es que el tipo de gestión que ejercen los directivos es un factor clave en el nivel de salud de sus empleados: así lo demuestra un reciente estudio desarrollado por la Universidad Mid Sweden (Suecia), que analiza cómo los empleados que se sienten valorados y felices en su trabajo están más sanos y presentan menos índices de absentismo.

La investigación se basó en el análisis de diversas compañías suecas premiadas por su excelencia en el ámbito de los recursos humanos, entre ellas el banco Swedbank, una clínica de maternidad o una fábrica de material industrial. Todas ellas presentaban bajos índices de absentismo por enfermedad y un elevado sentimiento de compromiso entre los empleados, lo que el estudio atribuye al estilo de gestión del equipo directivo.

Los investigadores analizaron el tipo de dirección que llevaba a cabo cada empresa y los factores que más satisfacían a los empleados. Tras analizar estos resultados, el estudio concluye que para favorecer la salud de sus empleados los directivos deben cumplir los siguientes requisitos: permanecer en el puesto el tiempo suficiente para ganarse la confianza de su equipo, esforzarse por comprender a sus empleados y su situación laboral, estar siempre disponibles cuando estos necesiten comunicarse con su superior y mantener siempre sus promesas. "El compromiso de los directivos es el valor más importante que tiene una empresa para conseguir una salud saludable entre sus empleados - asegura Ingela Bäckström, autora del estudio-.Así no sólo se reducen las ausencias por enfermedad sino que se impulsa el compromiso y motivación de los trabajadores".

Los directivos españoles, sin embargo, están lejos de este modelo teórico de jefe saludable. Según un informe de Randstad, el 67% de los empleados españoles considera importante que su superior reconozca expresamente el valor que aportan los subordinados a la empresa, algo que sólo hace el 29% de los directivos. El segundo rasgo más valorado por los trabajadores sería que su jefe se preocupara por su equipo tanto como por sus clientes, pero sólo un 23% de los directivos cumple este requisito.

"En los países anglosajones está muy extendido el concepto del well-beingobienestarlaboral, pero en España aún son pocas las empresas que aplican políticas en este sentido", explica Carlos Obeso, profesor del departamento de Recursos Humanos de Esade. Según Obeso, ese bienestar se alcanza no sólo con elementos de carácter físico, como la promoción de hábitos saludables de seguridad e higiene, sino también a través de elementos de carácter más relacional como el tipo de liderazgo que ejercen los directivos de la compañía. "Está comprobado que los niveles de absentismo bajan cuando en una empresa existe por ejemplo una cultura corporativa fuerte o cuando los directivos son comprensivos en temas como la conciliación de la vida familiar y laboral", destaca Obeso.

Y es que el estudio de la Universidad Mid Sweden no es el primero que vincula la salud de los trabajadores con su bienestar laboral. La pasada primavera científicos del Instituto de Salud Ocupacional de Finlandia publicaron en la revista médica Occupational and Environmental Medicine una investigación que demostraba que las personas que sufrían en su empleo un ambiente laboral problemático y sin espíritu de equipo eran un 61% más propensos a sufrir depresión.

"Hoy en día las empresas aceptan que un trabajador esté de baja porque haya tenido un hijo o haya sufrido un accidente, pero si es porque tiene estrés o depresión no se fían - lamenta Obeso-Muchos directivos aún no saben gestionar estos temas de componente más emocional pero es que eso no se aprende en un cursillo de tres meses: necesita una evolución". La buena noticia es que esa evolución ya está en marcha: "En España se está pasando de un modelo de liderazgo muy industrial a otro que tiene más en cuenta a las personas - explica el profesor de Esade-.El problema es que la crisis actual va en detrimento de esa evolución para volver a un modelo de más imposición y más presión sobre los empleados".

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