La coyuntura económica ha generado cambios cualitativos que parecen llamadas a convertirse en características estructurales de la poscrisis. Se incrementa la sobrecualificación y se dispara la cifra de universitarios que sueñan con ser funcionarios.

El dato que mejor refleja el impacto de la crisis en el mercado laboral catalán es el de las 566.496 personas que se encuentran actualmente en situación de desempleo. Pero, más allá de los números, la coyuntura económica ha generado cambios cualitativos que parecen llamadas a convertirse en características estructurales del escenario poscrisis.

Uno de estos efectos es el aumento de la sobrecualificación. Según CC. OO., a finales de 2009 había en Catalunya casi 450.000 trabajadores sobrecualificados para su puesto: es decir, el 14,5% de la población activa ocupa un empleo con requisitos formativos inferiores a su cualificación. El porcentaje llega al 30% en el caso de los jóvenes con estudios superiores.

La crisis ha favorecido la cualificación a través de varios factores. Por un lado, el aumento del paro ha generado una mayor disponibilidad de candidatos desempleados en el mercado, lo que permite a las empresas ser más exigentes en los procesos de selección. Por otro lado, la dificultad para encontrar empleo anima a los jóvenes a seguir formándose, lo que hace que el porcentaje de profesionales con estudios superiores se haya duplicado en 15 años. "Por primera vez en muchos años, los universitarios presentan ahora el menor porcentaje de paro, porque están fagotizando empleos que corresponden a un nivel formativo menor", apunta José García Montalvo, catedrático de Economía de la Universitat Pompeu Fabra. Ya no es extraño encontrar pizzeros o vigilantes de seguridad con varias carreras.

Además, ante la dificultad para encontrar empleo relacionado con sus estudios, cada vez más jóvenes y no tan jóvenes optan por opositar: una tendencia novedosa teniendo en cuenta que en Catalunya es la comunidad con menos funcionarios en relación con su población, con un 16% frente al 20,2% de media en España. La perspectiva de tener un puesto de trabajo fijo e independiente de la evolución del ciclo económico resulta ahora muy atractiva para los jóvenes. Según una encuesta de Adecco, un 35% de los parados catalanes encuestados está considerando la preparación de oposiciones, yun 15,12% ya las está estudiando. El porcentaje alcanza el 18,75% entre los menores de 25 años y supera el 20% entre los universitarios.

Los centros Adams, que preparan opositores en Barcelona y Girona, ya notaron en 2009 un aumento del 21% de los estudiantes respecto al año anterior, y prevén cerrar 2010 con cifras similares. "La razón no es sólo la crisis: buscan un trabajo con igualdad de condiciones en el acceso y la promoción, y con mayor posibilidad de conciliar vida laboral y familiar", destaca Paloma Miña, portavoz de Adams.

Esther Sánchez, profesora de Esade, también cree que el mayor interés por la función pública en Catalunya "ha podido acentuarse con la crisis pero ya se observa desde hace tiempo". Sánchez recuerda que "nadie se hace funcionario por vocación" sino por tener "un trabajo cómodo, con un sueldo relativamente bueno y sin necesidad de asumir excesivas responsabilidades".

El aumento del número de candidatos a funcionario ha coincidido con una época en la que, precisamente por la crisis, la Administración ha recortado el número de plazas convocadas. Esto ha contribuido también a aumentar la sobrecualificación, ya que ante la ausencia de convocatorias en los niveles superiores, muchos candidatos se presentan a convocatorias muy por debajo de su nivel formativo. "Si antes un licenciado se presentaba a las oposiciones de inspector de Hacienda o abogado del Estado, ahora muchos optan por las de auxiliar administrativo", resume Montalvo.

Como resultado, la competencia por conseguir una plaza pública es ahora más feroz que nunca. Por ejemplo, cerca de 12.000 candidatos se presentaron a las oposiciones para cubrir las 3.990 plazas de funcionarios docentes convocadas por el Departamento de Educación para 2010. Un récord aún mayor batieron este año las oposiciones el cuerpo de Mossos d´Esquadra: la policía autonómica recibió hasta 11.920 candidaturas para 800 plazas, es decir, casi 15 aspirantes por cada puesto. El año pasado ya se habían presentado 10.951 candidatos para 980 plazas.

Esther Sánchez, de Esade, lamenta que este súbito interés por la función pública vaya en detrimento de la tradición emprendedora en Catalunya. "No es de extrañar: en nuestro modelo educativo no se fomenta el espíritu emprendedor", advierte. El resultado está a la vista: cada vez más catalanes prefieren ser funcionarios que empresarios.


Del pleno empleo a un paro del 17%
Eduardo Magallón

No es que en el 2006 hubiera pleno empleo, pero sí lo es que una tasa de paro del 6,25% es lo más parecido para una economía como la catalana. ¿Qué ha pasado para que en menos de dos años el porcentaje casi se haya triplicado? "La respuesta fácil es la crisis pero en realidad lo que ha pasado es que el modelo ha explotado", contesta Esther Sánchez, profesora de Esade.

Para Sandalio Gómez, profesor del Iese, son un conjunto de factores que alejan a Catalunya y España del resto de Europa: dependencia de la construcción y servicios que ahora han frenado su crecimiento, alto porcentaje de temporales, poca flexibilidad laboral. alto coste de la seguridad social, elevada duración de la prestación por desempleo o rígida negociación colectiva. "Las suma de estos factores sí podría explicar ese peor comportamiento del mercado", dice Sandalio.

Esther Sánchez opina que el paro actual es consecuencia de "un modelo que llevábamos arrastrando desde hace mucho tiempo" muy centrado en la producción de bajo valor añadido. Lo que sucedió durante lo que algunos analista llaman la década prodigiosa (periodo comprendido entre las crisis del 1993 y del 2007) es que la economía creció empujada por el auge de la construcción y apoyada en un consumo desaforado por parte de las familias mientras se despreciaba la idea del ahorro.

Para la profesora de Esade, la crisis actual no ha hecho más que hacer aflorar las debilidades intrínsecas de la economía española y catalana. "El tejido económico está muy vinculado a la especulación en el sentido de la búsqueda de rentabilidades rápidas", sostiene Sánchez. La teoría que defiende la profesora de Esade es que las empresas optan por proyectos a corto plazo para conseguir un beneficio veloz y que, por lo tanto, generan gran cantidad de mano de obra pero de carácter temporal. Con la crisis mundial y local se pierden buena parte de esos empleos. "Además en general no somos una industria principal sino subsidiaria de otros países", añade.

Con los números en la mano el aumento de la cifra de parados es consecuencia de dos fenómenos: el incremento de la población activa y el descenso de la ocupación. Desde el tercer trimestre del año 2006 hasta hoy casi 173.00 personas ha entrado en el mercado laboral. Muchas son personas que antes no querían trabajar y ahora como consecuencia de la crisis buscan una nueva fuente de ingresos. Además, otras 267.000 han perdido su empleo. El resultado es que 669.400 personas están en paro, el triple que hace tres años.

¿Hay algún responsable? "Todos: desde los empresarios y gobernantes hasta el último ciudadano. Las decisiones más cotidianas que se toman acaban repercutiendo en la economía", responde Sánchez. Uno de los ejemplos más claros es la pequeña contribución de algunos particulares a la especulación inmobiliaria de los últimos años con la compra de viviendas para revenderlas posteriormente. Sánchez recuerda como resultaba difícil pedir a los empresarios que "rebajen sus objetivos de beneficio" cuando los ciudadanos se negaban a moderar su consumo.

Catalunya cuenta con una tasa de paro que mejora en dos puntos a la española. "Sin caer en la autocomplacencia, Catalunya se ha significado porque cuenta con más emprendedores y más iniciativa", según Esther Sánchez. Quizás sea por la proximidad con Europa, lo cierto es que la crisis se ha gestionado de otra manera".

Sandalio Gómez cree que aunque la tasa de paro sea algo más baja en Catalunya que en España "la situación es más preocupante porque la comunidad es un motor de inversión del conjunto de la economía española". Los expertos creen que la economía catalana remontará antes el vuelo que el conjunto de España, con lo que no sería descartable que se iniciara antes la creación neta de nuevos puestos de trabajo. El hecho de que el sector industrial tenga un peso mayor en la comunidad autónomo facilita también a priori una recuperación del empleo gracias al esperado tirón de las exportaciones que ya ha comenzado a verse en algunas estadísticas.

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