Las relaciones empresa-trabajador han cambiado y el modelo de compañía que ambiciona crecimiento a corto plazo pone a muchos trabajadores en situaciones límite; viven en un continuo estado de shock y este miedo está haciendo estragos a todos los niveles.

Las relaciones entre la empresa y el trabajador han cambiado y el modelo de compañía que ambiciona crecimiento a corto plazo está colocando a muchos trabajadores en situaciones límite. El de la ola de suicidios en France Telecom es un caso extremo que, según los expertos, no se ha repetido en otras compañías o mercados; pero Nekane Rodríguez, directora general de la consultora Creade, especializada en procesos de reestructuración, señala: "Detectamos pánico en muchas empresas; hay trabajadores que viven en un continuo estado de shock y este miedo está haciendo estragos a todos los niveles".

Según Steven Poelmans, profesor de Dirección de Personas en las Organizaciones especializado en estrés, ya antes de la crisis algunas empresas habían apostado por lo que él denomina modelo tiburón.La estrategia de estas empresas es atraer a jóvenes a los que pide entrega total a cambio de sueldos y primas por encima del sector. "Este modelo - argumenta Poelmans-fomenta la competitividad y la agresividad y exprime a los trabajadores hasta los límites y luego los escupe; pero los que sobreviven perpetúan el modelo agresivo dentro de la compañía". Este modelo corresponde a sectores asociados a profesiones liberales, como consultorías, empresas de contabilidad y finanzas, despachos de abogados o gestores de inversiones.

Serafí Soler, profesor de Recursos Humanos de Esade, corrobora que el gran cambio de las relaciones entre empresa y trabajadores se ha efectuado en los últimos 25 años. "Mientras las empresas mantuvieron crecimientos orgánicos, fueron capaces de crear nuevos puestos de trabajo y los empleados crecían con la empresa estableciendo relaciones largas y estables; pero cuando los consejos de administración empezaron a presionar para obtener beneficios más rápidamente, fue necesario hacerlo a través de fusiones y adquisiciones, y en estos procesos siempre sobra personal", explica Soler.

Las fusiones en los momentos de crecimiento económico y las reestructuraciones en situaciones de crisis son los procesos que más situaciones traumáticas provocan dentro de las compañías. "Además, todos estos procesos no se realizan con la transparencia que se debiera y muchas veces los dirigentes de la compañía mienten u ocultan información a los empleados, que reaccionan con pánico a perder el puesto y a perder el estatus dentro de la empresa y en la sociedad".

A estos procesos, habituales en los últimos años, hay que sumar ahora la presión del paro, que en España ronda ya el 20%. Una presión que, según Poelmans, se va a incrementar en el futuro: "El mercado laboral sólo tendrá espacio para unos afortunados que se hayan preparado bien, pues la mano de obra barata llegará a través de la inmigración".

Ylos trabajadores más preparados encontrarán un puesto en las mejores empresas, las situadas en el extremo opuesto de las del modelo tiburón.Son las compañías amables, "que contratan a trabajadores para proyectos a largo plazo y quieren conservarlos durante mucho tiempo y por eso les proporcionan grandes beneficios sociales y flexibilidad", explica Poelmans. Este tipo de empresas son más habituales en los sectores altamente especializados, como el biotecnológico, el farmacéutico o los relacionados con las nuevas tecnologías. "Su lógica es cuidar a la gente porque invierten mucho dinero en su formación y quieren que se queden".


Empresas devoradoras

Compañías en los extremos

EMPRESAS ´TIBURÓN´.

Buscan talentos jóvenes y ambiciosos a los que priman con sueldos elevados y exprimen hasta el límite. Son esos profesionales siempre conectados a través de la Blackberry, con horarios leoninos y jornadas imposibles.

SECTORES PROPICIOS. Los relacionados con las profesiones liberales y servicios de altas prestaciones, como consultores, financieros, abogados o gestores de inversión.

EMPRESAS AMABLES.

Su política de recursos humanos consiste en intentar conservar a sus trabajadores, por lo que les ofrecen excelentes condiciones laborales y beneficios sociales. Las empresas invierten en formación de sus empleados y el objetivo es retenerlos.

SECTORES PROPICIOS.

Relacionados con la ciencia y las nuevas tecnologías, suelen ser empresas biotenológicas, farmacéuticas o de internet.

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