La crisis dispara el número de españoles dispuestos a trabajar en un sector que antes descartaban. Los trabajadores ahora son más flexibles en cuanto a turnos de trabajo y horarios, sin embargo las empresas también han subido el listón.

Donde dije digo, digo Diego. La crisis está obligando a muchos desempleados a reconsiderar empleos que antes rechazaban: la necesidad apremia. Hace poco más de un año los hosteleros denunciaban lo difícil que resultaba encontrar trabajadores españoles dispuestos a trabajar en el sector, porque nadie quería trabajar en festivos y fines de semana. La solución: contratar a inmigrantes, generalmente más flexibles con las condiciones horarias. La situación, sin embargo, ha cambiado en los últimos meses.

"Durante los tres primeros trimestres de este año más del 50% de nuestros contratos han sido con trabajadores nacionales, cuando en el mismo periodo del 2008 la cifra apenas alcanzaba el 25%", explica Pablo Gómez, director de Adecco Hostelería en Barcelona. En esta firma de selección aseguran recibir unas 80 inscripciones diarias de candidatos, el doble que hace unos meses.

Ahora, además, los candidatos "se muestran mucho más flexibles en cuanto a turnos, desplazamientos y horarios, o incluso ellos mismos piden trabajar más horas porque les interesa ganar más". El motivo, argumenta Gómez, es que "trabajadores cualificados que se han quedado en paro recurren a la hostelería de manera temporal para generar ingresos, y los afectados por la crisis de la construcción o la automoción acuden al sector porque piensan que aquí cualquiera puede encontrar trabajo".

Las empresas, sin embargo, intentan desmentir esa imagen. "La gente piensa en la hostelería como último recurso, pero nosotros buscamos profesionales con experiencia en el sector - advierte Albert Martín, director de Randstad Horeco en Barcelona-.

Por tanto, muchos de los currículums que nos llegan de personas procedentes de otros sectores son descartados porque no están suficientemente cualificados". Como ejemplo, Martín señala que muchas amas de casa se ofrecen ahora como camareras de hoteles. "Nos dicen que están acostumbradas a limpiar y hacer camas en su casa, pero eso no es suficiente". Además, la avalancha de candidatos permite a las empresas subir el listón.

En la firma de restauración AN Grup, que incluye establecimientos barceloneses como Mussol, La Botiga o Attic, actualmente la mitad de los empleados son españoles, cifra sensiblemente superior a la de hace apenas un año. "Desde el principio de la crisis recibimos más currículums de candidatos autóctonos - explica David Ventura, director de recursos humanos del grupo-.Eso nos permite ser más exigentes a la hora de escoger empleados, especialmente para sala, donde es muy importante que hablen castellano y catalán".

En la hostelería, el tema del idioma es posiblemente el único que puede acabar inclinando la balanza a favor de un candidato español. "Nosotros trabajamos con hoteles de tres a cinco estrellas y en general no les importa que los empleados sean españoles o inmigrantes, siempre que respeten los estándares de apariencia y funcionalidad de la cadena", explican desde Randstad Horeco. Además, las empresas de hostelería saben que los empleados extranjeros suelen ser más fieles, ya que se plantean el sector como una opción profesional a largo plazo.

David Ventura, de AN Grup, reconoce que esto no ocurre con muchos españoles que han llegado a la hostelería empujados por la crisis. "No estoy seguro de que vayan a quedarse - comenta-.Nadie sueña con trabajar por las noches y fines de semana, pero la hostelería tiene otras ventajas y nuestro gran reto es hacerles ver que en este sector también se puede promocionar y tener una carrera profesional".


"Para mí es sólo un trabajo pasajero"

Tras acabar Ingeniería TécnicaIndustrial, el joven canario Juan Manuel Álvarezse desplazó a Barcelona a cursar estudios de posgrado. Actualmente compagina un máster en Ingeniería Biomédicacon un trabajo de becario. Con la beca cubre el alquiler, pero el dinero para sus gastos lo obtiene en la hostelería, trabajando en festivos y fines de semana. "Intento trabajar sólo por la mañana para tener tiempo para estudiar", explica. Por eso su empleo favorito es servir desayunos en hoteles, por unos 11 euros la hora. "Antes ya había trabajado en restaurantes, hoteles y discotecas, siempre como algo pasajero porque es dinero fácil - reconoce-.Es un trabajo de paso". Ahora está esperando que le concedan una beca. "Si me la dan, dejaréla hostelería automáticamente", asegura.


"Sueño con fundar un restaurante"

Ernesto Posner descubrió su pasión por el mundo de la hostelería en su Venezuela natal junto a su hermano, chef de profesión. Tras trabajar en Miami, llegó a España hace seis años y fundó con otro hermano un negocio de comida rápida. "Pero tomémi propio camino porque a mí lo que me gusta es el servicio", explica. A travésde Adecco empezó a colaborar con distintos hoteles y restaurantes. "El mundo de la restauración me apasiona y disfruto de mi trabajo - dice Posner-.A veces los horarios pueden ser un problema, pero uno se acostumbra a buscar otras fórmulas, como salir entre semana". Para élla hostelería no es una opción temporal, sino un camino de futuro. "Mi sueño es llegar a fundar mi propio restaurante o un pequeño hotel, aunque séque no es un mundo fácil".

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