Las mejores recetas para afrontar la recesión económica pueden ser las más sencillas. Varios ejecutivos han dado vía libre a su creatividad y han puesto en un pequeño papel sus soluciones.

Cuentan que el fichaje de Zidane se fraguó sobre una servilleta. Ocurrió en Mónaco, durante la gala en la que la FIFA determinó que el jugador francés era el mejor jugador del año y el Madrid, el mejor club del siglo. Florentino Pérez y Zidane compartían mantel con otros comensales. Tal vez, embargado por la emoción del momento y de los galardones, el presidente del Real Madrid pasó una servilleta a Zidane en la que le preguntaba: "¿Quieres jugar en el Madrid?". El jugador ni lo dudó y devolvió el papel con un: "Yes". El resto es conocido. Zidane dejo Turín y la Juve y vistió la camiseta blanca. Fue uno de los fichajes más aplaudidos tanto por critica y afición. Lo curioso de esta historia es la espontaneidad con la que se desarrollan los hechos. Y todo gracias a una servilleta. Porque la creatividad pocas veces surge en un despacho o en una sala de reuniones, suele aparecer en momentos distendidos y relajados. El coqueteo de Florentino tal vez no hubiera llegado a más si la proposición a Zidane la hubiera hecho a través del teléfono o de un intermediario.

También cuenta otra leyenda urbana que en una ocasión Picasso, cuando todavía era un desconocido, pagó en un restaurante, tras darse cuenta que no llevaba la billetera encima, con un dibujo que improvisó en una servilleta. Años más tarde aquel boceto valía una fortuna y su dueño, el restaurador que no pudo cobrar la factura, la subastó.

La servilleta se ha convertido en todo un símbolo de creatividad y de soporte de grandes ideas. Con esta intención, el consultor Juan Mateo propuso a un grupo de ejecutivos españoles que plasmaran en una servilleta sus ideas para enfrentarse a la crisis económica. "Estoy cansado de que los agoreros, también llamados cenizos, nos digan lo mal que lo vamos a pasar. Tampoco quiero negar lo que es evidente, que la situación es como mínimo complicada y difícil, pero a lo que me niego es a seguir escuchando este tipo de lamentaciones porque lo que se necesitan ahora más que nunca son ideas", afirma Mateo. Ideas que devuelvan la confianza y la ilusión. Las situaciones complicadas hacen que los verdaderos líderes, aquellos que no dudan en tirar hacia adelante, desarrollen una gran creatividad porque si tienen alguna capacidad es la de alejar e ignorar a aquellos que tienen como bandera el pesimismo. Son aquellos que se dedican a pensar en nuevas soluciones y también a escuchar las propuestas de otros. A partir de aquí, tienen la palabra los ejecutivos, cuyas servilletas han resultado seleccionadas para su publicación por Juan Mateo, el profesor del IESE, Santiago Álvarez de Mon, el consultor Mario Alonso Puig y el diario CincoDías.

Uno de los trabajos más creativos está firmado por el subdirector de selección y desarrollo de recursos humanos de Iberia, José Luis Úbeda, que ante todo ha intentado buscar el lado positivo, con una frase redonda: "Todo se puede superar", y para este momento se requieren personas que puedan y quieran enfrentarse a esta situación. "Para ello se requiere una actitud positiva porque ver la crisis como un gran problema ataca tu rutina y hace que te paralices". La crisis debe tomarse como un reto, con la obligación de buscar caminos alternativos. "Gestionar la opulencia es más sencillo, cualquiera puede avanzar, pero lo que es difícil es salir adelante cuando la situación es complicada", afirma Úbeda, que hace hincapié en su dibujo en la parte emocional. "No podemos dejar de lado las emociones, hay que motivarse, evaluar el esfuerzo, compartir, controlar la ansiedad, ser generoso, ponerse en lugar del otro". Este ejecutivo recomienda, él asegura que lo hace, sonreír, y no es fácil, "es algo serio porque hay que buscar un toque de humor y eso es difícil, los españoles somos muy dados a la tragedia". En su trozo de papel ha pegado una cerilla como símbolo de la ruptura, del cambio. "Es el momento de ser rompedores, de asumir retos y proyectos y de ejercer como ejecutivos", Porque, según Úbeda, el jefe está para "jefar, no para hacer cuentas, sino para asumir la responsabilidad de confiar en el equipo".

El director de marketing de Toshiba, Pablo Romero, anima al personal a practicar "crising". Que nadie se asuste. "No es otra cosa que pasar de sufrir la crisis a aprovecharla, esto conlleva que el problema deje de ser concerniente únicamente a la cúpula directiva, sino que ha de ser asumido por todos. Cada miembro de la compañía tiene que replantearse qué puede hacer, cómo puede tomar iniciativas para avanzar, redefinir procesos y negocios, reinventar productos, asumir retos personales". Se trata de reinventar, "cada empleado debe sentir que es necesario el cambio, que todos los roles están en crisis".

Y se pueden tomar dos caminos: tener una postura pasiva o tener iniciativa para ver cómo se pueden cambiar las cosas. "El problema es que la gente empieza a mirar sólo lo que hace el jefe y no piensa que puede contribuir a cambiar las cosas". Dice que es el momento de formar piña, de que haya un sentimiento colectivo, de pensar qué puedo hacer de manera individual para colaborar en el proyecto". Según Romero, aquellos profesionales con responsabilidades dentro de una empresa deberían no caer en el pesimismo porque sobre ellos recae el peso de lanzar un mensaje contundente a la organización. "La idea es simple, podemos hacer las cosas y superar el mal momento".

Precisamente, en los gestores se fija Patricia Mantel, directora corporativa de gestión de Repsol, quien asegura que el auténtico líder se distingue por su actitud ante la vida y ante las circunstancias. "En un escenario de crisis, su análisis de la situación parte de cuestionar que esta crisis tenga una dimensión exclusivamente negativa. El líder es capaz de ver que el cambio que necesariamente va a conllevar esa situación puede constituir una oportunidad de primer orden para su negocio si juega las cartas correctas". Y para ello hay que escuchar, conocer qué opina el equipo, implicar a todos, abrir canales para que compartan su opinión y visión de las cosas, generar un espacio en el que cada uno pueda realizar su aportación. "De este modo, las personas se sentirán implicadas, valiosas y más comprometidas", explica Mantel. También destaca otro verbo: actuar. "Esto es, trasladar las ideas de los colaboradores a acciones concretas desde una perspectiva nueva. El líder va a encontrar nuevas fórmulas para su actividad a través del equipo, y va a conseguir crear a través de la innovación". En definitiva, según la ejecutiva de Repsol, se trata de buscar el compromiso y la satisfacción de las personas que le acompañan en el proyecto profesional.

Liderazgo emocional

El socio de Daemon Quest, Ángel Bonet, afirma que la servilleta, remitida por la consultora internacional especializada en ventas y estrategias de marketing, ha sido improvisada en la sala de espera de un aeropuerto. Y afirma que de una crisis siempre surge una gran incertidumbre personal pero también oportunidades de negocio, "que con las herramientas adecuadas y un liderazgo emocional, capaz de lograr el compromiso de las personas, conduce sin duda al éxito". El pesimismo, según Bonet, lleva a un círculo vicioso, a la nada, mientras que una posición optimista e innovadora permite buscar soluciones para salir del pozo. "Hay que mantener el entusiasmo, la innovación, la ilusión y las ganas de tirar hacia adelante Es cuestión de actitud". Y asegura que hay que ponerse en la piel del otro, en la del equipo y en la del cliente, "porque hay que anticiparse a sus necesidades, ser un aliado para evitar su fuga". El profesor del IESE, especialista en comportamiento organizacional, Santiago Álvarez de Mon, escribe en su servilleta tres frases redondas. "Quién no aprenda a vivir, no podrá dirigir. La peculiaridad de cada hombre y mujer es la única base para organizar la convivencia. La inteligencia serena y lucida, siempre".

El médico y consultor, Mario Alonso Puig, resume en el papel que hay que enfocarse en un objetivo y no tener vergüenza en pedir ayuda. "Hay que buscar a una persona de confianza con la que compartir cómo se siente uno y tener una mente totalmente positiva". Y anima a todos los profesionales a coger una servilleta en cualquier bar, preferentemente con un amigo al lado, y dar rienda suelta a la creatividad y a la imaginación. Pruébelo este fin de semana. El lunes puede ser un gran día.

Saber comunicar

La comunicación es vital en un proceso tan delicado como el que se vive en estos momentos. Lo resalta el socio de la firma de cazatalentos Neumann International, Álvaro Arias, que reclama una revolución en la educación básica. "Hay que enseñar a los niños a no temer preguntar en público, a comunicar". Siguiendo el modelo anglosajón, de mayores expresarán sus opiniones abiertamente. Y propone llevar el método del caso, herramienta de trabajo en las escuelas de negocios, a los colegios.


Ahora más que nunca, gente optimista

La servilleta de José María Vázquez-Pena, director general de recursos de Unión Fenosa, es sencilla pero muy ilustrativa. Muchas veces sobran las palabras para lanzar un gran mensaje. Ha dibujado la cara de una persona sonriendo. Y una frase que lo dice todo: "Hoy, más que nunca, rodéate de gente optimista".

Según este ejecutivo, "la superación de la crisis requiere de personas que tengan nuevas formas de entender la realidad, que sepan ver más allá para recobrar la iniciativa empresarial y adelantarse".

Porque la recuperación económica tiene que estar basada en la innovación, entendida como el cambio y la mejora permanente en todos los órdenes de la empresa. Y ahí se incluyen los productos, los procesos, el modelo de negocio, y los valores éticos. Según Vázquez-Pena, para conseguir todo lo anterior sólo se requiere ser optimista y después tener talento. Lo demás vendrá rodado.

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