Según un estudio, la tasa de paro en España, ahora del 18%, sería tres puntos más baja y habría 700.000 parados menos, con un coste del despido como el que hay en Francia, donde la indemnización media se sitúa en el equivalente a cuatro meses de trabajo.

La tasa de paro en España, del 18% en el tercer trimestre del 2009, sería tres puntos más baja (del 15%) y habría 700.000 parados menos, con un coste del despido como el que existe en Francia, donde la indemnización media se sitúa en el equivalente a cuatro meses de trabajo, frente a los seis meses de media del caso español. Son datos y conclusiones de un estudio firmado por prestigiosos profesores, como Samuel Bentolila, Juan José Dolado, Pierre Cahuc y Thomas Le Barbanchon, y que ayer fue debatido dentro de unas jornadas sobre La crisis de la economía española, organizadas por Fedea. A lo largo de tres jornadas, más de un centenar de expertos de todo el mundo debatirán en el Banco de España un total de diez documentos sobre diferentes aspectos de la crisis en la economía española. Clausurará las jornadas el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, quien, antes de acceder al cargo (en junio), había sido convocado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) para presentar un documento de debate en estas mismas jornadas.

REFORMA LABORAL / Ayer tocó el turno al documento sobre mercado laboral, donde se incluye un estudio comparativo entre Francia y España, dos países cuyas regulaciones laborales son «aparentemente similares», a juicio de los autores. Desde finales del 2007, la tasa de paro ha crecido en España ocho puntos y, según Samuel Bentolila, del Centro de Estudios Monetarios y Financieros (Cemfi), del Banco de España, se acercará al 20% a finales del 2009. Por el contrario, la tasa de paro de Francia, apenas ha aumentado en 2 puntos porcentuales. El estudio trata de averiguar qué parte de este diferente comportamiento se debe al hecho de que la brecha entre costes del despido entre trabajadores fijos y temporales sea bastante más alta en España que en Francia. La conclusión es que «un alto diferencial de indemnizaciones reduce las conversiones de contratos temporales a indefinidos» y favorece un mayor aumento del paro.

«Al menos una tercera parte del aumento de la tasa de paro en España se hubiera evitado con instituciones de protección al empleo como las existentes en Francia», afirmó ayer Samuel Bentolila. «El 25% de dicho diferencial lo explica en exclusiva el diferencial de costes de despido», añadió.

Según el profesor del Cemfi, este estudio empírico confirma las conclusiones del documento auspiciado por Fedea para una reforma del mercado laboral, el conocido como Documento de los 100 expertos. Allí se planteaba la creación de un contrato único con una indemnización por despido creciente en función de la antigüedad pero, en todo caso, intermedio entre los 8 días de los contratos temporales y los 45 o 33 días de los contratos indefinidos.

CONCLUSIONES / Juan Dolado, de la Universidad Carlos III, resumió algunos de los datos y recomendaciones de los documentos de debate. Con diferentes modelos econométricos, se ha calculado que «un 50% de la recesión actual en España es consecuencia de las turbulencias financieras internacionales» y que «las empresas españolas hoy son menos eficientes e innovadoras que hace diez años». También, que «España es el país del mundo con el menor número de quiebras de empresas», lo que impide regenerar el tejido productivo, y que «nuestra burbuja inmobiliaria fue menos burbuja de lo que a veces se afirma», del 18%, se calcula, y no del 30%, como en Estados Unidos o Reino Unido. Las principales recomendaciones que se extraen de los documentos apuntan la necesidad de una reforma laboral y de un nuevo modelo educativo. También se recomienda no adelantar el ajuste fiscal y se afirma que «mientras persista la situación de crisis económica, subir impuestos no es la mejor opción».

También se apunta la necesidad de que haya más quiebras. «Una de las peores manifestaciones de nuestra economía, similar a la de Japón en los años 90 es que nadie quiebre. La falta de quiebras impide regenerar tejido productivo, ya que las pérdidas quedan ocultas y, sobre todo, frena la innovación», se afirma en uno de los documentos. Unos de los documentos (se debatirá el viernes) se refiere a la calidad de los créditos concedidos por las cajas de ahorros españolas.

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