¿Quién guiará la nave tras la tempestad económica y los cambios que se avecinan? La generación de los nacidos entre 1961 y 1979 se perfila como el principal vivero de líderes para el futuro que resulta de la recesión y del nuevo mercado laboral.

Se trata de la Generación X –un grupo encajonado entre los llamados Boomers y la Generación Y, también conocida como Millenials, o Nexters–, que ha sufrido los rigores de los despidos de décadas pasadas, algo que le proporciona un contacto con el mundo real y que la ha llevado a desarrollar herramientas eficaces y capacidades de supervivencia, así como una notable flexibilidad para manejar situaciones complicadas.

Jesús Vega, experto en recursos humanos, asegura que la llegada de los X a puestos de liderazgo "es una cuestión biológica. Les ha llegado el momento de gobernar, porque tienen una madurez y una formación por encima de la media. Es la generación empresarial más diferente desde los inicios del capitalismo y su forma de dirigir será característica, porque el entorno embrionario en el que se ha desarrollado es también distinto. Sus integrantes han nacido casi en libertad, y eso implica que, cuando se trata de gestionar, sean menos autoritarios. No han vivido dictaduras ni monopolios; es gente de consenso y negociación, más orientada a seducir que a imponer".

Jorge Cagigas, socio de Epícteles, explica que "la Generación X es la primera a la que le tocará trabajar más años. Esto provoca el deseo de mantenerse en una posición visible de las estructuras organizativas y en los puestos de decisión". Cagigas explica que esta cohorte puede estar en mejor disposición de liderazgo por sus valores: "El liderazgo de los X es muy competitivo frente al colectivismo de la Generación Y. Esa competitividad encaja más en un entorno de mayor dureza y exigencia".

Hay un pequeño problema: cuando se analizan las distintas generaciones en Estados Unidos y Europa se advierte un decalaje. El baby boom termina en Norteamérica en 1960, pero en Europa se prolonga hasta 1965. Esto hace que en Estados Unidos los X sean los nacidos entre 1961 y 1979 –Barack Obama es de la Generación X por apenas cuatro meses–, mientras que en el Viejo Continente, este grupo es el de los nacidos entre 1965 y 1976.

Cristina Simón, decana de la Facultad de Psicología de IE University, coincide en que "lo normal es que la Generación X sea la más preparada. Es la más representativa de los cambios sociales que estamos viviendo: Así, por ejemplo, la flexibilidad que se deriva de un mercado de trabajo integrado que incorpora a la mujer, en el que los aspectos de la vida personal y las políticas de conciliación son un imperativo social que los Boomers no contemplaban". Jesús Vega coincide en que «hoy vivimos en una sociedad más abierta, y los X son gente acostumbrada a gestionar la diversidad y a hacerlo de distintas maneras".

Quizá sea esto lo que lleva a Douglas McEncroe, director de McEncroe Group, a asegurar que "los X tienen una facilidad especial para trabajar a través de varios departamentos", muy alejados de lo que se suele llamar la cultura de silos.

Simón añade que la Generación X es la primera que vive las cuestiones referidas a la tecnología como algo natural. "Eso genera cambio, nuevas dinámicas sociales y formas de innovar".

Joan Torrent, profesor de estudios de Economía y Empresa de la UOC, argumenta que "los X comprenden por primera vez el mundo en cambio y, a pesar de las restricciones organizativas, entienden hacia dónde va". Simón concluye que "los X abren la brecha de lo que hoy es la Generación Y, por ejemplo en cuestiones como la visión del trabajo desde una perspectiva escéptica, como una faceta más de la vida, frente a la visión que tenían los Boomers". Douglas McEncroe advierte que "la generación de los yuppies y de las stock options que mandaba en la década de 1980 es la que nos ha llevado a la crisis". El director de McEncroe Group destaca en los X "un cierto materialismo, su rechazo del idealismo y el cinismo hacia el poder", aunque ve en ellos una "facilidad para el trabajo en equipo. Son más eficaces que los Boomers, que eran mucho más narcisistas".

Además, Jesús Vega señala que la Generación X mantiene una trayectoria vital que ha estado muy influida por los medios audiovisuales: "Es gente sensible a la gestión formal, y no sólo de contenido. Esta parte formal tiene gran importancia para vender ideas y proyectos así como la propia capacidad como líder (el caso de Barack Obama)".

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