Los aludes d 'e-mails es un problema creciente. El gasto de tiempo para leer correos electrónicos es un problema que tienen que hacer frente la mayoría de organizaciones conectadas. Los aludes d 'e-mails es un problema creciente. En el tiempo de leer esta noticia casi medio millón d 'e-mails llegarán a los buzones de los correos electrónicos de todo el mundo. El gasto de tiempo al leer correos electrónicos es pues un problema que tienen que hacer frente la mayoría de organizaciones conectadas. El artículo se concentra en las opiniones de varios presidentes de grandes empresas que reciben centenares de correos al día.
El presidente de ConAgra Foods, Bruce Rohde, pudo comprobar en su propia piel los efectos de un verdadero tsunami de correos electrónicos. Rohde decidió enviar un correo a todos los trabajadores de esta multinacional para aliviar la ansiedad respecto a la crisis del ántrax. Más de mil correos de respuesta llegaron a su buzón sobretodo agradeciendo las palabras de ánimo.
A pesar de que esta iniciativa le llevó tres o cuatro tardes de trabajo en leerse todos los mensajes, a Bruce Rohde le permitió entrar en contacto con empleados de todo el mundo que normalmente no le hubieran escrito y concluye: "La gente pone a los presidentes en unos pedestales que no deberían existir". Al mismo tiempo Rohde también recibe montones de e-mails no deseados: "desde las últimas investigaciones de ConAgra sobre las modificaciones genéticas de cactus para producir comida para camellos, hasta citaciones bíblicas o extorsiones…".
Raj Jaswa, presidente de la empresa de software Selectica, borra el 80% de sus correos. Este directivo nos ofrece los cuatro puntos básicos para llamar la atención del destinatario:
  • Resumir el mensaje en las dos primeras líneas
  • Poner el nombre del destinatario en lo alto del mensaje para dejar claro que no se trata de un envío masivo
  • No enviar el mensaje con copia, así se deja clara su personalización
  • Poner el punto crucial de la comunicación en una Post-data (¡éstas siempre se leen!)

Otras prácticas utilizadas por los altos directivos son leer los e-mails a última hora de la noche o de la mañana, desviar el correo hacia sus colaboradores para que hagan un resumen.

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