Un juzgado de Madrid ha aceptado como prueba los mails de un trabajador para poder declarar la legalidad de un despido.

La empresa en cuestión había despedido al trabajador por considerar que había faltado al pacto de exclusividad que aparecía en el contrato.

La compañía presentó como prueba los mails electrónicos que el empleado había mandado desde un ordenador de la empresa a direcciones electrónicas de otras.

El trabajador alegaba invasión de su intimidad por parte de la empresa al acceder al correo electrónico para obtener la pruebas. Sin embargo, la sentencia asegura que "se llega a la conclusión de que la empresa actuó correctamente".

La sentencia asegura que "la empresa en todo caso tiene derecho a acceder al correo recibido y emitido por el trabajador como consecuencia de su trabajo tanto para propio desarrollo de la actividad productiva como para el legítimo control de la actividad desempeñada por aquel".

Sin embargo, se reconoce a la vez que "el respeto a la intimidad exige al menos adoptar las cautelas previstas en el Estatuto de los Trabajadores". En este caso, el empresario abrió el correo del trabajador en presencia de un delegado de personal y instó al empleado a que estuviera presente, por lo que el juez considera que se ha conjugado "armoniosa y equilibradamente los intereses, el respeto a la esfera privada del trabajador y la protección de la propiedad empresarial.

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