Una encuesta reciente a 2700 Presidentes de compañías norteamericanas demuestra que llegan tarde a 6 de cada 10 reuniones. Los directivos de alto nivel pueden llegar tarde por muchas razones, pero si se convierte en costumbre afecta la ética corporativa.

“Muchos de nosotros somos demasiado arrogantes y pasamos por alto cosas tan sencillas como la cortesía y el respeto” afirma uno los Presidentes entrevistados. El artículo es una muestra más del acoso que la vieja cultura corporativa americana que después de los escándalos de este año pone en tela de jucio muchas de las actitudes de los “directivos-estrella”.

En una empresa de alta tecnología de Silicon Valley, por ejemplo, los empleados han decidido cerrar la puerta de la reunión dos minutos después de la hora de inicio. Rich Brenner, consultor de liderazgo de organizaciones analiza la actitud de la siguiente forma: “evidentemente los trabajadores acaban abriendo la puerta al jefe pero es una medida gratificante para ellos que se encuentre la puerta cerrada”. En otros casos, continua Brenner, los trabajadores empiezan a reir estruendosamente en el mometo que llega el jefe con la esperanza que tenga la sensación que se ha perdido algo. Una medida que ya están tomando muchas empresas es la de imponer “multas” de 5$ por minuto de retraso aunque como reconoce el autor esta política se suele tomar en aquellas empresas con jefes puntuales.

Pero, ¿porqué llegan tarde los jefes?.
Patrick Lencioni, autor del libro The Five Dysfunctions of a Team cree que los altos directivos son “adictos a la adrenalina” y desean que sus teléfonos suenen antes de salir hacia una reunión. “Luchar contra un fuego es siempre más divertido que asistir a una reunión” concluye.

http://www.usatoday.com/money/companies/management/2002-11-25-lateceo_x.htm

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