El Gobierno español ha esquivado el debate sobre la ampliación del periodo de cálculo de la pensión de jubilación a toda la vida laboral, que fortalecería las finanzas de la Seguridad Social. Pero España se está quedando sola en la UE.

El Gobierno español ha esquivado, al menos por esta legislatura, el debate sobre la ampliación del periodo de cálculo de la pensión de jubilación a toda la vida laboral, que fortalecería las finanzas de la Seguridad Social. Pero si se echa un vistazo a la UE, se observa que España se está quedando sola.

Aumentan los países en los que se calcula la prestación con toda la vida laboral

En los últimos años, los sistemas de Seguridad Social de la Unión Europea están en constante ebullición, asistiendo a cambios que van desde meros retoques a reformas en profundidad como las llevadas a cabo en Alemania, Portugal o Suecia. En todos los casos pretenden hacer frente a los problemas financieros actuales y venideros que provocará el envejecimiento demográfico.

Pese a las numerosas particularidades de estos sistemas en cada país, un informe de la Comisión Europea que recoge las reformas hechas hasta 2002 en esta materia demuestra que la mayoría de los cambios incluyen las mismas tendencias. Tienden a endurecer tanto las condiciones de acceso a la pensión de jubilación como los sistemas de control y el cobro de las pensiones de invalidez, que en muchos países han sido utilizadas de forma fraudulenta como vía de salida del mercado laboral para los trabajadores de más edad.

El principal mecanismo para endurecer el cobro de la pensión de jubilación es reformar la contributividad, teniendo en cuenta toda la vida laboral para calcular la cuantía de la pensión.

España acaba de descartar tomar esta medida, al menos en esta legislatura (por el elevado coste electoral que esto conllevaría al PP). Sin embargo, según dijo recientemente el secretario de Estado de la Seguridad Social, Gerardo Camps, 'no utilizar los años cotizados a lo largo de toda la vida laboral coloca a España más en la excepción que en la regla '.

Esa es la verdad, ya que Alemania, Bélgica, Italia, Luxemburgo ya tienen en cuenta toda la vida laboral y, desde 2001, también han apostado por esta fórmula de forma progresiva Grecia. Portugal y Suecia. Precisamente estos dos últimos países -que tenían unas condiciones de acceso a la pensión más parecidas a las españolas- son, según el Gobierno, el espejo en que se debe mirar España para una futura reforma.

Desde noviembre de 2000, Portugal pasó a tener en cuenta toda la vida laboral para calcular la pensión, en lugar de los 15 últimos años cotizados que usaba antes de esta fecha (idéntico periodo al utilizado en España). No obstante, mantuvo los 15 años cotizados como periodo mínimo para acceder a la prestación. El cambio no fue radical, sino que se estableció un periodo transitorio (de enero de 2002 a diciembre de 2016) durante el cual se aplicará la fórmula que más le beneficie al nuevo jubilado.

Suecia también paso por estas fechas de tener en cuenta los últimos 15 años a toda la vida laboral. Este país no establece edad fija de jubilación, sino una mínima para cotizar (16 años) y otra para retirarse (61 años), aunque puede jubilarse más tarde (hasta los 67 años). Cada trabajadores tiene derecho a devengar el 8,5% de los ingresos de toda su vida activa, por lo que un trabajador con un salario bajo, pero que haya cotizado 40 años, tendrá una pensión mayor que otro con elevados ingresos que haya cotizado menos años.

La medida más drástica la ha tomado Suecia, cuya legislación obliga a recortar las pensiones en cuanto haya déficit en el sistema.

Otra tendencia generalizada es ampliar la parte de las cotizaciones que se destinan a fondos privados de pensiones, generalmente a través de incentivos fiscales financiados por el Estado, como es el caso de Alemania, Reino Unido, Portugal o Grecia.

En otros países, como Francia, Irlanda o Alemania, se detecta también que determinados gastos del sistema de Seguridad Social (mejoras de prestaciones más bajas o de discapacitados o nuevas ayudas a la maternidad o al empleo) pasan a ser financiadas con impuestos.

Bélgica ha retrasado la edad de jubilación, que ha pasado de los 62 a los 65 años en 2009, de forma progresiva.

Se extiende a Francia y a Bélgica la creación de fondos de reserva como el español.

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