El plan del Gobierno, supondrá 1.200 millones de euros anuales, nada menos que el 3% de su PIB. No están lejos de los países más generosos en este capítulo como Dinamarca (3,8), Suecia (3,5), y a una distancia abismal de España, con un 0,4%.

Corresponsal París.

El primer ministro francés anunció ayer una sustancial reforma del sistema de ayudas a la primera infancia (hasta 3 años ) destinada a favorecer la natalidad y conciliar la maternidad y la familia con la actividad laboral, en el contexto de una cultura fuertemente arraigada en el país bajo tutela del Estado. El plan incluye una "prima de nacimiento" inmediata de 800 euros en el séptimo mes de gestación, que sustituye una ayuda similar abonada hasta ahora de forma fraccionada en los cinco últimos meses, así como la refundición de las subvenciones existentes en una nueva "prestación de acogida al niño pequeño" (Paje) con una base mínima de 160 euros mensuales durante tres años.

La flexibiliación del límite de ingresos familiares hasta 4,5 veces el salario mínimo (4.120 euros al mes) extenderá esta ayuda básica al 90% de las familias, según el Gobierno. A partir de este mínimo, la prestación incluye dos subvenciones complementarias opcionales en función del cese de actividad laboral de uno de los progenitores y del tipo de custodia que elijan (guardería pública o asistente subvencionada). La gran novedad es que cualquiera de ambos podrá recibir una ayuda complementaria de 334 euros durante seis meses en caso de cese de actividad tras el permiso por maternidad/paternidad (dieciséis semanas), siempre y cuando hayan trabajado en los dos años anteriores al nacimiento. Hasta ahora esta ayuda sólo era accesible a partir del segundo hijo. Asistentas maternales En cuanto al complemento por custodia del hijo, la reforma refuerza las subvenciones dirigidas a compensar a las familias más modestas o de clase media obligadas a recurrir a las asistentas de maternidad o empleadas a domicilio por no disponer de plaza en una guardería pública.

El Gobierno prevé revalorizar el estatus de las 600.000 asistentas maternales existentes, una figura tradicional del modelo francés de protección familiar. En todo caso, la reforma incluye 20.000 nuevas plazas públicas, así como guarderías mixtas con el sector privado y centros de este tipo en las propias empresas. El nuevo marco de subvenciones y ayudas a la familia intenta reforzar la compatibilidad entre la maternidad y el mantenimiento de la actividad laboral de las mujeres. En líneas generales, todos los gastos aceptados por las empresas para conciliar la actividad familiar y profesional de sus empleados serán incentivado por el Estado con descuentos fiscales de hasta el 60%, según el modelo extendido en el mundo empresarial de los países anglosajones.

El plan del Gobierno, que responde a una de las promesas electorales de Chirac, supondrá 1.200 millones de euros anuales, que se añadirán al ya elevado gasto del Estado en materia de política familiar. En la actualidad, Francia invierte en la familia nada menos que el 3% de su producto interior bruto (PIB), no lejos de los países tradicionalmente más generosos en este capítulo como Dinamarca (3,8), Suecia (3,5), Finlandia y Luxemburgo (ambos con el 3,4), y a una distancia abismal de España, país en la cola con un 0,4%. Este hecho explica, entre otras cosas, que Francia encabece la lista de países de la UE con mayores índices de natalidad (1,8) junto a Irlanda (1,9), mientras España e Italia se encuentran en las antípodas con 1,2 hijos por mujer. El previsor Raffarin, que se enfrenta a la delicada reforma de las pensiones, subraya que el esfuerzo por fomentar la natalidad es indispensable para garantizar el futuro de las jubilaciones.

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