Entrevista-Almuerzo de El País a Bernardo Kliksberg, economista, sociólogo y experto en Responsabilidad Social Empresarial, y autor del best-seller internacional Primero la gente.

Debíamos haber quedado en un restaurante kosher, porque Bernardo Kliksberg practica la religión judía, pero hace buen día y nos hemos citado en uno de los restaurantes, con terraza, de Puerto Madero, donde es posible comer pescado a la plancha, compatible con sus preceptos. Kliksberg, economista y sociólogo argentino, es uno de los mayores expertos del mundo en responsabilidad social empresarial. Sus libros sobre gerencia social, ética para el desarrollo y gestión pública han sido traducidos hasta al chino y su último título Primero la gente, escrito con el Premio Nobel de Economía Amartya Sen, ha logrado situarse como best seller internacional.

Kliksberg tiene aspecto de profesor... y es un profesor, claro, de hablar pausado y didáctico. Pero a este catedrático, descendiente de emigrantes polacos humildes, nunca le ha bastado con escribir o asesorar a organismos internacionales. Ahora está embarcado en un programa de formación en excelencia empresarial. Por segundo año, cien alumnos de último curso de la Universidad de Buenos Aires, los de mejor expediente y demostrado interés por el trabajo voluntario y docente, participan en un curso destinado a promover nuevas ideas en la gestión pública y en la gerencial social. La experiencia se ha extendido también a la Universidad de Rosario.

Ha llegado el salmón salvaje a la plancha, cortado fino, pero Kliksberg no le hace mucho caso. Está empeñado en explicar que los comportamientos empresariales denunciados en los últimos años no son sólo responsabilidad de los implicados sino también, y muy principalmente, de una cultura empresarial determinada. De gente a la que se forma como una casta, nacida para ejercer el poder y tener el dinero. "Son una nueva casta de brahmanes a la que no les importa el impacto de sus medidas", protesta. "De las grandes escuelas de negocios han salido algunos frankensteins".

Kliksberg quiere que se imponga otra cultura empresarial, una nueva formación que incluya la responsabilidad social entre sus materias obligadas. Que aprendan otras reglas, entre ellas, la de mantener mercados transparentes. No se trata sólo de formar éticamente a los estudiantes, sino de comprender que el fundamentalismo del mercado es muy cuestionable desde el punto de vista económico. Y pone como ejemplo Noruega, uno de los países en los que el impacto de la crisis ha sido menor. "En Noruega hay una cultura de autoexigencia ética de los empresarios. Tienen un fondo de inversión (el cuarto del mundo) que ha sido capaz de retirar inversiones en empresas multinacionales porque, según el Servicio de Auditoría General, funcionaban de acuerdo con valores contradictorios con los de la sociedad noruega", explica.

Kliksberg habla de un proyecto de gerencia social de Puerto Rico que ha permitido desarrollar el capital humano de un grupo de comunidades, logrando su empoderamiento y su articulación social. "El resultado ha sido impactante: antes del programa, el 95% de los jóvenes de esas comunidades quería emigrar. Ahora es sólo un 5%".

Ha llegado el café y el profesor me habla de Maimónides y del libro que escribió sobre política social: "Fue él quien primero formuló la idea de que el máximo nivel de ayuda es el que consigue que el otro no vuelva a necesitar ayuda".


Sottovoce. Buenos Aires

- Calamaretis: 38,00 pesos.

- Carpaccio con rúcula: 34,00.

- Pallard de salmón: 56,00.

- Agua, copa de vino y dos cafés: 57,00.

- Servicio mesa: 20,00.

Total: 205 pesos (37,2 euros).

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