Las finanzas de la Seguridad Social siguen estando muy saneadas y así lo demuestran todos los datos.

Sin embargo, si se analizan todas las variables del sistema, las cuentas pueden empezar a hacer agua a medio plazo, en particular si se tiene en cuenta que las bases de cotización de los nuevos afiliados a la Seguridad Social son un 37% inferiores a la media del sistema. Esto se explica, fundamentalmente, porque la mayoría de los nuevos trabajadores (la mitad de ellos son inmigrantes) son contratados en el comercio y la hostelería o los servicios técnicos, sectores con salarios inferiores a la media nacional.

En 2001 entraron al sistema nueve personas por cada una que salió, según un informe

La viabilidad del sistema público de Seguridad Social está garantizado hasta el año 2015, según ha reiterado el Gobierno en numerosas ocasiones. Hasta el momento, casi ningún experto ni analista parece poner en duda esta garantía del sistema de pensiones, si bien empiezan a registrarse algún que otro síntoma que puede encender las luces de alarma.

Según un informe de los técnicos de la Seguridad Social correspondiente a 2001, el motivo de principal preocupación en un futuro no muy lejano es que las bases de cotización de los nuevos trabajadores que llegan al sistema son sustancialmente más bajas que las ya existentes, con la merma de ingresos públicos que eso conlleva.

En concreto, dicho informe asegura que las bases medias de cotización de los nuevos afiliados son un 33% inferiores de media a las de los trabajadores que ya están cotizando.

La mayor diferencia salarial (bases de cotización) entre los trabajadores nuevos y los que ya están en el sistema se da en el colectivo de personas que consiguen su primer empleo en empresas de entre 1 y 5 trabajadores, éstas cobran un 41,3% menos que sus compañeros.

Esta diferencia salarial es, sin embargo, del 26% de media en el caso de los nuevos cotizantes en empresas de entre 6 y 25 trabajadores.

Esta importante caída de las bases medias de cotización de los nuevos afiliados obedece a distintos motivos que se relacionan entre sí. Así, hay que tener en cuenta que de los 439.639 nuevos cotizantes a la Seguridad Social en 2002, la mitad son extranjeros, la gran mayoría inmigrantes de fuera de la Unión Europea. Este colectivo de trabajadores suele trabajar en los sectores de la economía menos remunerados.

El informe de la Seguridad Social indica que casi el 58% del nuevo empleo se registra en los sectores de comercio y hostelería (un 32,18%) y de Administración pública y servicios técnicos, que agrupan a las consultorías informáticas y a las empresas de trabajo temporal (un 25,76%). Se trata, por tanto, de sectores donde se registran los salarios más bajos.

Además, otro argumento que dan los técnicos de este organismo es el aumento de la contratación a tiempo parcial, que cuenta también con las bases más bajas por trabajar menos horas. El 30% de los nuevos trabajadores tienen contrato a tiempo parcial, cuando la media del sistema es que sólo el 8% del total de los trabajadores cuentan con este tipo de contrato.

Esta pérdida de ingresos del sistema por el recorte de las nuevas bases de cotización aún no es demasiado preocupante, y así lo indica el informe, que asegura que 'este efecto está compensado y absorbido ' porque entran más afiliados de los que salen. En 2001 llegaban al sistema nueve personas por cada una que salía.

Así, el número de cotizantes sigue aumentando (un 2,7% en 2002) y los ingresos por cotizaciones siguen creciendo por encima de lo previsto.

De hecho, este escenario es el que ha propiciado el actual superávit que viene manteniendo la Seguridad Social por cuarto año consecutivo y que en 2002 probablemente volverá a alcanzar alrededor del 0,8% del PIB.

Las pensiones, por tanto, aún no están en riesgo porque el sistema español es un sistema de reparto (las prestaciones vigentes se pagan con los ingresos de los cotizantes del momento), existe superávit en el sistema y, aunque la cuantía pensiones que entran son cada vez mayores (crecen alrededor de un 5% anual), el número de pensionistas aumenta ahora menos que nunca (un 0,8% previsto para 2003). Este débil incremento es debido a que ahora llegan a la jubilación los nacidos en la época de la guerra civil, cuando se produjo un bache en la natalidad.

Si bien, como todos los demógrafos advierten constantemente, esto cambiará sustancialmente alrededor del año 2024, cuando comiencen a acceder a la jubilación la generación que nació entre 1967 y 1976 en el denominado baby boom, mucho más populosa. Con lo que al aumento constante de la cuantía de las pensiones se sumará el incremento del número de pensionistas.

Por ello, el informe de la Seguridad Social indica que la solución pasa por determinar 'el tiempo necesario que habrá que mantener un flujo de entradas (al sistema) lo suficientemente amplio que financie las pérdidas de cotización y el nacimiento de prestaciones más elevadas '.

Considera además necesario seguir incentivando las permanencias de los trabajadores en activo, 'que absorban el incremento del gasto, aún en detrimento de la pérdida de cotizaciones '.

El informe estima conveniente 'ajustar el periodo de cómputo ', especialmente en las altas iniciales, sobre todo porque las actuales bases de cotización no van a computarse en el momento del devengo de la pensión. Aunque esto podría cambiar, y si computarían si el Gobierno cumple su intención de alargar a toda la vida laboral el periodo para calcular la pensión.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.