El banco estadounidense estudia la posibilidad de pedir a sus altos ejecutivos que destinen un porcentaje de sus ganancias a la caridad. Con esta medida espera suavizar las críticas por las elevadas primas que paga a los empleados más destacados.

El banco estadounidense estudia la posibilidad de pedir a sus altos ejecutivos que destinen un porcentaje de sus ganancias a la caridad. Con esta medida, Goldman Sachs, que está a punto de pagar los bonus a sus trabajadores, espera suavizar las críticas por las elevadas primas que paga a los empleados más destacados.

Según publica hoy el rotativo The New York Times, los bonus a ejecutivos suponen una media de 595.000 dólares por empleado, pero a veces las primas son aún mayores. En los primeros nueve meses de 2009 Goldman Sachs destinó 16.700 millones de dólares para pagar esas compensaciones.

El banco presentará sus resultados a finales de mes. La entidad espera poder anunciar que en 2009 tuvo unas ganancias en torno a 12.000 millones de dólares, frente a los 11.700 millones de dólares logrados en 2007. Junto a sus cuentas, la firma estadounidense también facilitará el montante final que sus 30 directivos más destacados recibirán en acciones. Según el citado diario, Goldman Sachs no ha puesto límite al nivel de las compensaciones.

El Times indica igualmente que la institución está ultimando los detalles sobre cómo debería realizarse su programa para que sus ejecutivos destinen una parte de sus bonos a organizaciones caritativas, una cuestión que llevan meses estudiando y que podría ser similar a la que hace años puso en marcha el quebrado banco de inversiones Bear Stearns, una de las víctimas de la actual crisis financiera.

Ese banco pedía hace años a sus 1.000 empleados más destacados destinar anualmente el 4% de sus pagas a una organización caritativa, y hasta llegaba a inspeccionar las devoluciones que obtenían de Hacienda para comprobar que cumplían con su requerimiento.

El rotativo neoyorquino señala que si Goldman Sachs se decide por un porcentaje similar, entonces serán "cientos de millones de dólares los que revertirán sobre organizaciones caritativas", aunque el montante final dependerá del número de ejecutivos que participen en la iniciativa.

Goldman Sachs, que ya creó en 2007 un programa que revisa las donaciones que sus trabajadores realizan a tales organizaciones, pagó ese año un bono de 68 millones de dólares a su presidente consejero delegado, Lloyd Blankfein.

Desde que a mediados de 2007 se desencadenara la crisis financiera, los bancos y grandes empresas estadounidenses han ocupado el centro de la polémica por estas elevadas primas que, algunas de tales firmas, habiendo recibido ayudas del Gobierno federal, seguían pagando a sus más destacados directivos.

En octubre pasado, Goldman ya anunció que donaría 200 millones de dólares a su fundación caritativa, además de que ha creado un fondo que ha dotado con 500 millones de dólares para facilitar los créditos a las pequeñas y medianas empresas que están sufriendo las restricciones crediticias del mercado.

En Washington, desde la Casa Blanca ya se ha hecho saber a Wall Street que el pago de elevadas compensaciones en tiempos de crisis es inadecuado y que podía ofender a los contribuyentes estadounidenses.

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