En los últimos años las connotaciones de género de cada profesión han evolucionado: ya no es raro encontrar mujeres en trabajos antaño masculinos. Generalitat y universidades intentan erradicar prejuicios en la orientación laboral de los jóvenes.

En los últimos años las connotaciones de género de cada profesión han evolucionado notablemente: ya no es raro encontrar abundante presencia femenina en trabajos antaño masculinos, como es el caso de las conductoras de autobús. Pero ¿cuántas chicas quieren ser electricistas? ¿Y cuántos chicos aspiran a ser profesores de guardería? Muchas profesiones mantienen aún estereotipos muy arraigados, por lo que desde las administraciones públicas y centros educativos se están llevando a cabo iniciativas para animar a los estudiantes a escoger profesión sin prejuicios.

Los datos demuestran que, incluso entre las generaciones más jóvenes, perviven las diferencias entre las opciones profesionales de ambos sexos. Por ejemplo, aunque las mujeres constituyen el 54% de los estudiantes de bachillerato en Catalunya, sólo representan el 19% en la modalidad de tecnología. En la formación profesional (FP) de grado medio, donde cuatro de cada diez estudiantes son mujeres, los chicos representan el 98% del alumnado en las ramas de Electricidad y Electrónica, Fabricación Mecánica o Mantenimiento de Vehículos Aeropropulsados. En cambio, en el área de Imagen Personal y Servicios Socioculturales nueve de cada diez estudiantes son chicas.

La Generalitat de Catalunya pondrá en marcha en enero un programa pionero en España para fomentar la orientación laboral y profesional no sexista entre más de 113.000 alumnos de tercero y cuarto de ESO, bachillerato y FP. Mediante diversos contenidos lúdicos y educativos, esta iniciativa impulsada por las conselleries de Treball y Educació bajo el nombre "Ni más ni menos iguales" pretende hacer reflexionar a los estudiantes sobre cómo ambos sexos pueden desempeñar perfectamente los mismos trabajos. "Los estereotipos que enseñamos a los niños desde pequeños acaban pesando cuando les llega el momento de escoger profesión - advierte Teresa Figuerola, profesora del IES Ernest Lluch de Barcelona, que ha participado en el lanzamiento del programa de la Generalitat-.Por ejemplo, las niñas tienden a asociar el papel de la madre con el cuidado de los demás y acaban siendo mayoría aplastante en Enfermería o Educación Infantil". Por eso, Figuerola cree que "los centros educativos pueden ayudar pero el cambio de mentalidad debe venir de toda la sociedad, desde la familia y los medios de comunicación hasta el tejido empresarial".

En el ámbito universitario preocupa especialmente la escasez de vocaciones técnicas entre las mujeres, que representan sólo el 24% del alumnado en este tipo de carreras, frente al 74% que suponen en las carreras de Ciencias de la Salud. El Campus del Baix Llobregat de la UPC, en colaboración con el Consell Comarcal, impulsa desde hace unas semanas otro programa, dirigido a alumnos de 3. º y 4. º de ESO, para fomentar la elección de carreras técnicas entre las chicas.

"Cuando hablamos con las estudiantes, nos dicen que no escogen bachillerato tecnológico simplemente para no separarse de su grupo de amigas, o porque asocian las carreras técnicas a los videojuegos", lamenta Silvia Ruiz, profesora de la UPC y una de las coordinadoras del proyecto. Mediante talleres, debates y visitas a laboratorios, el programa intenta dar a conocer aplicaciones de las ingenierías desconocidas entre las estudiantes. "Por ejemplo, cuando ven que la tecnología también sirve para que un hospital conozca el estado de un enfermo que viene en ambulancia, ven las carreras técnicas con otros ojos - destaca Ruiz-.Sólo hace falta abrirles la mente".


LOS MOTIVOS OCULTOS

"Muchas adolescentes no escogen el bachillerato tecnológico para no separarse de su grupo de amigas, o porque asocian las carreras técnicas sólo a los videojuegos", lamenta Silvia Ruiz, ingeniera y profesora de la UPC.


LA OPINIÓN DE LOS ALUMNOS

"La televisión nos llena de estereotipos"

Aina Laín y Robert Seara tienen 14 años y estudian 3. º de ESO en el IES Ernest Lluch de Barcelona, donde hace unos días se presentó el programa de orientación no sexista de la Generalitat. Él tiene claro que hará bachillerato científico y ella aspira a ser bailarina profesional. Reconocen estar rodeados de estereotipos. "En las series de hospitales de la tele, los médicossiempre son hombres y las mujeres, enfermeras", explica Aina. "Si yo quisiera ser enfermero, mis amigos se extrañarían", reconoce su compañero.

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