Su creación está en auge en los dós últimos años y el coste de construirlos es el mismo que el de uno convencional. Muchos aspiran a lograr el certificado de garantía LEED: Líder en Eficiencia Energética y Diseño sostenible.

El mundo ha asistido durante dos semanas a las negociaciones que miles de delegados y más de un centenar de jefes de Estado han llevado a cabo en la Cumbre del Clima de Copenhague. Junto al intento global por frenar el cambio climático, empresas y particulares tratan de poner su 'granito de arena ' y cada vez más se asientan en 'edificios sostenibles ' y respetuosos con el medio ambiente.

Estas estructuras, que mejoran la eficiencia de la finca y reducen sus impactos negativos sobre el medio ambiente, están en pleno auge, impulsados por la mayor concienciación de las sociedades y por los rendimientos económicos que reporta su funcionamiento habitual.

Al contrario de lo que se piensa, la creación de edificios sostenibles no es más cara que la de los tradicionales. Según Aurelio Ramírez Zarzosa, presidente del Consejo de la Construcción Verde en España (CCVE), levantar un edificio con las exigencias marcadas por el certificado LEED "desde la fase inicial, no cuesta más. El incremento de coste respecto a un edificio convencional es cero".

La cosa cambia si la obra ya se ha iniciado y se parte de un proyecto básico. En este caso, "la media de aumento del coste es del 2%". Sin embargo, la diferencia "se rentabiliza en un periodo de tres a cinco años, con un retorno sobre la inversión del 40%".

LEED (Líder en Eficiencia Energética y Diseño sostenible) es uno de los títulos que dan fe del carácter sostenible de una construcción. El USGBC (US Green Building Council) lo concede, en sus distintas categorías (certificado, plata, oro, platino), a las edificaciones que cumplen con los requisitos de ecoeficiencia marcados por su sistema de clasificación.

Un ahorro de miles de euros

Para que el USGBC considere que un inmueble es sostenible, éste tendrá que demostrar que es capaz de reducir la necesidad de utilizar el automóvil o la cantidad de agua que emplea para su funcionamiento. Además, los materiales han de tener un impacto medioambiental más bajo (por ejemplo, el empleo de maderas certificadas) y se deberá mantener una buena calidad del aire interior, entre otros requerimientos.

Todo ello les permite reducir el consumo de agua y electricidad hasta un 12% y un 70%, respectivamente. Además, rebajan un 30% la emisión de Gases de Efecto Invernadero y vierten un 65% menos de residuos sólidos.

Hasta el momento, sólo dos construcciones en España han sido reconocidas con el certificado LEED: las oficinas de CB Richard Ellis, ubicadas en la planta 24 de la madrileña Torre Picasso y el Parque Empresarial Alvento, propiedad de Metrovacesa. En este último, para el que la compañía invirtió 56 millones de euros, los sistemas y estrategias de eficiencia energética le permiten ahorrar hasta 90.000 euros cada año.

El parque empresarial Alvento es uno de los ejemplos que rompen con el tópico de que los edificios sostenibles resultan poco funcionales. Según Metrovacesa, "es un espacio idóneo para la empresa moderna", que cuenta con ventilación natural directa, oficinas libres de barreras arquitectónicas y numerosas entradas de luz natural".

Un 'boom ' muy reciente

El interés por este tipo de construcciones es relativamente joven. "El 'boom ' se ha producido hace dos años y medio", explica Ramírez Zarzosa. Hasta ese momento, en España había sólo un edificio reconocido con el distintivo LEED y cinco aspiraban a conseguirlo.

Pero la situación ha cambiado. A principios de 2009, diez proyectos se encontraban inmersos en el proceso de certificación, ahora, a punto de inaugurar un nuevo año, son 30 las construcciones en la misma situación, si bien sólo una de ellas la conseguirá antes de las doce campanadas.

En esta lista se encuentra la tienda 'ecoeficiente ' que Zara acaba de inaugurar en Portal de l 'Àngel, en Barcelona, siguiendo la estela del local abierto un año atrás en Atenas. Ambos son los primeros establecimientos de estas características que pone en marcha el Grupo Inditex.

El punto de venta de la Ciudad Condal consume un 30% menos de energía que una tienda convencional y un 50% menos de agua. Esto supone también un ahorro económico que el grupo presidido por Amancio Ortega tiene previsto implantar en todas las tiendas que abran o reformen en adelante.

Será en el marco del 'Proyecto 3S-Tienda sostenible ', un plan que la compañía ha creado para incorporar los criterios de sostenibilidad y eficiencia energética a los 4.400 negocios de la red que se encuentran repartidos por 73 países.

Falta de incentivos públicos

El perfil de compañías que suelen decantarse por la construcción sostenible incluye desde grandes empresas, como BBVA o Sanitas, hasta otras más pequeñas, que se ven 'arrastradas ' por el interés de sus ejecutivos hacia el cuidado del medio ambiente.

Y eso a pesar de que actualmente no hay ayudas directas por parte de las administraciones públicas para llevar a cabo un proyecto de estas características. Aurelio Ramírez Zarzosa está convencido de que para impulsarlos serían necesarios "programas creíbles, que funcionen de verdad".

En su opinión, que los gobiernos regionales y locales "se comprometan a hacer sus edificios de acuerdo con los requisitos que exige el LEED de categoría plata" sería una forma de dar ejemplo y de motivar la creación de edificios sostenibles.

También la concesión de subvenciones atractivas o los incentivos fiscales, a modo de una "reducción de impuestos del 5%, 10% o 15%", parecen ser medidas atractivas para impulsar un cambio en la concepción arquitectónica de las ciudades.

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