Muchos trabajadores acabarán 2010 perdiendo poder adquisitivo de no mediar corrección alguna. Lo que sucede es que el mecanismo habitual de corrección, la cláusula de revisión salarial, ha perdido mucho terreno este año.

La crisis se nota cada vez más en el bolsillo de los asalariados que han tenido la suerte de conservar su empleo. Pese a la que caía en 2008 y 2009, los sueldos resistieron y subieron más que los precios. Este año la situación se ha invertido. Hasta octubre, las retribuciones pactadas en los convenios apenas han crecido un 1,3%; los precios, un 2,3%. Conclusión: muchos trabajadores acabarán 2010 perdiendo poder adquisitivo de no mediar corrección alguna. Lo que sucede es que el mecanismo habitual de corrección, la cláusula de revisión salarial, ha perdido mucho terreno este año. Apenas un 28% de los convenios registrados en el Ministerio de Trabajo hasta octubre la contenían; el año pasado, la mitad.

Si los números se observan con detalle, estas cifras aún pueden corregirse a la baja. En España hay 15,4 millones de asalariados, pero no todos disfrutan de convenio colectivo (hasta octubre, 6,2 millones). Así que los 2,5 millones de trabajadores que hasta el momento se pueden acoger a las cláusulas de garantía -el otro nombre con el que se conocen- suponen apenas el 16% de toda la población asalariada y el 41% de la que cuenta con convenio.

"Básicamente lo que pasa es que la inflación lleva dos años por debajo del 2%", analiza José Ignacio Pérez Infante, de la Comisión Consultiva de Convenios, que recuerda que en años pasados cuando los precios aflojaban la presión, también bajaba el número de convenios con cláusulas. Pero este año la inflación ha repuntado. La subida del IVA y la de la tarifa eléctrica han tirado del IPC y eso contribuirá a que muchos pierdan poder adquisitivo.

CC OO admite el argumento de Pérez Infante. Desde la Secretaría de Acción Sindical, desde donde la central coordina las conversaciones de los convenios, se ha instado a sus negociadores a que traten de conseguir cláusulas de garantías pese a la inflación de los últimos años.

Pero este argumento no rebaja el enfado sindical con la CEOE. Acusan a los empresarios de incumplir el acuerdo sobre negociación colectiva con recomendaciones que firmaron ambas partes a comienzos de año. Primero porque hasta octubre los frutos han sido escasos. UGT y CC OO hablan de "bloqueo" en la negociación de convenios. Y luego, porque pese a que se optó por la moderación salarial hasta 2012 para facilitar la salida de la crisis y mantener el empleo (para este año se recomienda un aumento salarial hasta el 1%), también se reclamaba que los convenios recogieran cláusulas que impidieran la pérdida de poder adquisitivo "a lo largo" del trienio.

Aparece así un nuevo conflicto que añade leña a unas relaciones muy tensas durante toda la legislatura. Y aumenta la desconfianza entre ambas partes precisamente en un ámbito, el de la negociación colectiva, en el que tienen que llegar a un pacto de reforma antes de marzo.

Otra causa que manejan UGT y CC OO para explicar la caída de las cláusulas es estadística. En 2009, la negociación de convenios se empantanó precisamente por las discrepancias a la hora de aplicar los incrementos salariales. Pero el Ministerio de Trabajo registraba como válidas las revisiones de muchos convenios vigentes por más de un año que en realidad no se aplicaban. Así que este año Trabajo solo registra aquellos en que hay acuerdo.

Este cambio de criterio hace que entre un año y otro haya un desfase considerable. Según los cálculos sindicales, hay entre 1.000 y 1.500 convenios en ese impasse. Para CC OO, de contemplarse estos textos los mecanismos que evitan la perdida de poder adquisitivo podrían subir hasta el 40% de los pactos.

Precisamente en el origen del conflicto salarial de 2009 aparece otro motivo que explica el menor uso de las cláusulas. Hasta el año pasado, cada ejercicio se actualizaban los sueldos según el objetivo de inflación del 2% del Banco Central Europeo, luego se revisaba y se corregía de acuerdo con la inflación. El escenario casi deflacionista del año pasado llevó a muchas patronales a no seguir este sistema, lo que ha hecho que en 2010 se busquen otras vías.

Toni Ferrer, secretario de Acción Sindical de UGT, explica que en muchos casos se ha regresado a una fórmula venida a menos hasta ahora: el aumento del sueldo partiendo de la inflación del año anterior, denostado tradicionalmente por ser un foco de aumentos de precios de segunda vuelta.

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