La carrera de Pilar Almagro no ha sido convencional. Creó Vertisub en el vivero de Barcelona Activa para realizar obras de altura o profundidad pero con los mínimos medios. Considera que las personas tendemos a crecer en entornos libres.

Pilar Almagro trabajaba en el control central de los Bombers de la Generalitat cuando, un día, un jefe le dijo a una compañera: "A ti no te pagan para pensar". "Decidí que no quería seguir allí. ¡El cerebro es la mejor herramienta del ser humano!". Como bióloga que es, explica que entonces detectó en el mercado un "nicho ecológico" en el que desarrollarse como empresaria: "Veíamos andamios enormes para hacer trabajos de poca monta". Yenel vivero de Barcelona Activa creó Vertisub en 1989 para hacer obras en altura, profundidad o difícil acceso, pero con los mínimos medios posibles.

Ni la trayectoria ni el formato y la gestión de empresa de Pilar Almagro tienen nada de convencional: "La clave está en el concepto de ser humano que se tiene", explica. "Es un ser libre que elige lo que quiere ser y hacer en un momento determinado". Almagro nació en Mallorca en 1962. Hija de padres cántabros, la mayor de seis hermanos, pasó gran parte de su infancia viajando por España y la adolescencia en Cartagena. Allí estudió Magisterio y Biología. Vino a Catalunya por su marido, a quien había conocido escalando una vía en Murcia, y aquí se especializó como técnico superior en Acuicultura Marina. Quizá su vida no tendría nada que ver si la directora de tesis le hubiera dejado utilizar una técnica radiactiva para estudiar las espardenyes (pepinos de mar) sin sacrificarlas. Pero se opuso, y Pilar dejó el doctorado y se puso a trabajar. Primero en un laboratorio farmacéutico y después opositó a Bombers (su marido estaba en un equipo de rescate).

Dice que ha comprobado que "las personas, en el entorno adecuado, tendemos a crecer. Cuando diriges un grupo, lo único que tienes que hacer es crear las condiciones para que la gente esté tranquila y crezca. Normalmente una forma de destacar es pisando a los demás; pero para destacar por ti mismo necesitas contar con gente mejor que tú y eso da miedo". Eso significa, por ejemplo, que la gente en la obra es la que decide hasta dónde llega, o si para porque tiene frío. "Yo no lo puedo decidir desde un despacho. Y en general, la gente cuando se siente libre actúa bien". La suya no es una inocencia infantil. "Ya sé que hay gente muy mala, pero no podemos tratar a todo el mundo como sospechosos". La realidad obliga: "Cuando hay mal rollo, baja el nivel cognitivo. Puedes poner en peligro el trabajo, y en nuestro caso, la vida".

En Vertisub trabajan unas 200 personas de perfiles muy variados: de 13 nacionalidades, desde un profesor emérito de la UPC hasta personas que han vivido en la calle. "Al campeón europeo de escalada no lo hemos contratado; pero sí a gente que nunca antes había visto una cuerda. No todo es técnica, se necesita una parte humana".

Desde esta perspectiva afronta ella la crisis: "Vivimos un problema de oferta, no de demanda. ¿Cuándo se reactivará la demanda? ¿Dónde está el dinero que se ha inyectado? No estamos ofreciendo al mundo los productos que necesita, al precio y a la calidad que se necesita".

Alrededor de Vertisub, Pilar ha ido creando nuevas empresas que satisfacen su inquietud de conocer y crecer. Adquirió la ingeniería Proaltec, y ha constituido Crea Innovació. "Lo que nos gusta es buscar solución a cosas que no tienen". Por primera vez en España un grupo de buceadores han realizado el mantenimiento dentro de un pozo de aguas contaminadas nucleares. Y está a punto de patentar un sistema de relojes y antenas para el control de personas en espacio confinado, donde no hay cobertura de móvil (un silo, un colector). Hace formación a trabajadores de todo el sector, y consultoría en seguridad, y apoya a sus trabajadores que quieren ser emprendedores (de Vertisub han nacido 14 empresas).

Para Almagro, el trabajo y la vida personal tienen que ser una sola cosa. "Cuando no lo son, aún da más problemas. Debes plantearte la vida como un todo". Miquel es su socio en Vertisub, donde ejerce de técnico del departamento industrial. Lo que ni la mayoría de clientes sabe es que es también su marido. "Esto no es una empresa familiar", aclara. Pero al mismo tiempo, "él se siente muy orgulloso de mí. Y no es lo normal: cuando nos reunimos mujeres empresarias, casi todas están divorciadas. Los hombres suelen llevar mal que ellas tengan éxito". Almagro hizo parapente de competición, hasta que un día, en el Montsec d´Ares, se rompió las dos piernas. "Entonces decidí tener hijos". Cuando nacieron Ares (18) y Rebeca (15), "mis padres me advertían: ´No las mezcles con el trabajo´. Después me di cuenta de que es bueno implicarlas, compartimos mucho".

No tiene problema en subirse a una obra, aunque esté en las torres de la Sagrada Família. "¡Pero ahora soy más bien un estorbo!". Cuenta que tiene todavía un parapente por estrenar. Hoy lo que le ocupa es el doctorado en Ingeniería sobre la seguridad en las grandes obras. También cursa Filosofía en la UAB. "Aquí parece que si no sigues el carril… Pero creo que tienes que estudiar otras cosas, para vivir la vida desde las máximas perspectivas". Ha creado la Editorial A, para difundir ideas, y ella misma escribió el Libro de las horas,a la usanza medieval. "Nunca me he aburrido. ¡A mí me rinden los cuartos de hora una barbaridad!". Y cada noche, antes de acostarse, se toma un té en su terraza. "Unos minutos para pensar en la empresa, en la vida". Y que le ratifican que el origen de todo, de los beneficios y de las pérdidas, está en el concepto de ser humano que se tenga.

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