La pirámide poblacional española se tambalea y, con ella, la sostenibilidad del sistema de pensiones. Sin embargo la propuesta improvisada del Gobierno de alargar la edad de jubilación no parece haber convencido a nadie.

La pirámide poblacional española se tambalea y, con ella, la sostenibilidad del sistema de pensiones. Según el INE, en el año 2049 por cada diez personas en edad de trabajar habrá nueve potencialmente inactivas. Pero la precipitada solución propuesta por el Gobierno - retrasar la edad legal de jubilación de los 65 a los 67 años-no ha convencido a nadie.

Partidos y sindicatos acusan al Ejecutivo de lanzar "globos sonda" con propuestas improvisadas. "Hace seis meses el Gobierno criticaba al Banco de España y a quien se atreviera a plantear un aumento de la edad de jubilación y decía que era un disparate - recuerda el profesor del Iese Sandalio Gómez-.La propuesta parece una incoherencia y una improvisación".

Para Jordi Fabregat, profesor de Esade, la puesta en escena del Gobierno "ha sido un poco penosa", pero defiende la propuesta: "España lleva años sin alcanzar acuerdos en reformas importantes y, con el déficit brutal que sufrimos, el gobierno tenía que presentar algo ante Bruselas", argumenta. Además, Fabregat ve necesario "empezar este tipo de políticas ahora que tenemos tiempo y se pueden aplicar de forma gradual".

La propuesta de reforma del sistema de pensiones ha llegado sin previo aviso, pero el problema no es nuevo. "Hace años que la evolución demográfica plantea riesgos para el sistema; aumenta la esperanza de vida, baja la natalidad, las personas tardan más en incorporarse al mercado de trabajo y lo abandonan antes, y el paro aumenta de manera vertiginosa", explica Sandalio Gómez.

La ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, dice que "los ciudadanos entienden que son medidas que hay que tomar". Pero los ciudadanos no lo entienden. De hecho, su ideal sería jubilarse a los 58 años, según un estudio presentado esta semana por Esade. En la encuesta organizada por LaVanguardia. es, un 82% de los lectores mostraba su rechazo a la medida del Gobierno, y en Facebook casi 400.000 personas se han unido ya al grupo de protesta contra la propuesta.

Entre la oposición y los agentes sociales, lo que más ha molestado es que rompe el consenso con el que el pacto de Toledo ha pactado todas las reformas de pensiones desde 1995. "Hemos transitado del pacto de Toledo al pensionazo de Davos", lamentaba esta semana Gaspar Llamazares, portavoz de IU en la comisión del pacto de Toledo. Aun así, todos los grupos parlamentarios, a excepción de IU, confían en llegar a un acuerdo en el marco de dicho pacto.

"Es un error que el Gobierno salga a pecho descubierto proponiendo medidas sin haberlas consensuado antes con el pacto de Toledo", señala Sandalio Gómez. Según este experto, la prolongación de la edad de jubilación debería ser voluntaria e incentivada con un aumento en la pensión pero, además, debería ir acompañada de medidas positivas para aumentar el número de cotizantes: "Deben impulsar medidas activas para el empleo, fomentar la natalidad y la incorporación de los jóvenes al mercado laboral, ayudar a que la mujer se incorpore todavía más al mercado laboral, dificultar las jubilaciones anticipadas y no dar apoyo a las prejubilaciones", propone Gómez. Jordi Fabregat advierte, sin embargo, que las políticas de creación de empleo "no serán suficientes, porque no podemos soñar con crear cinco o seis millones de puestos de trabajo a corto plazo".

El ex presidente del Gobierno José María Aznar ha expresado sus dudas de que la propuesta del Ejecutivo responda sólo a una cuestión demográfica y no sea consecuencia del "gravísimo riesgo" en que se encuentra la economía española, "que afecta también a la financiación de su deuda". Los analistas coinciden en este diagnóstico y ven en la propuesta un intento por difundir un mensaje de tranquilidad sobre el futuro de la deuda pública española ante los mercados financieros internacionales.

"Europa ha estado presionando a España para que tomara alguna medida - apunta Gómez-.El déficit es tremendo, el crecimiento de la deuda en dos años ha sido espectacular y la confianza de los mercados respecto a España está muy tocada. Por eso han sacado improvisadamente una medida que va en contra de lo que siempre habían defendido y sin seguir el proceso que debían haber seguido". Jordi Fabregat, por su parte, ve necesario dar esta señal de tranquilidad a los mercados "pero también a nosotros mismos, porque el problema está ahíy hay que afrontarlo".

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