La crisis aumenta el número de trabajadores que ocupan puestos por debajo de su formación. El aumento del paro anima a los jóvenes a estudiar más y permite a la empresa exigir mejores candidatos.

Universitarios que acaban la carrera en plena crisis y tienen que empezar su vida profesional trabajando de recepcionistas o pizzeros; arquitectos afectados por el estallido de la construcción reconvertidos en comerciales; directivos afectados por un ERE que se ven obligados a aceptar un empleo de categoría inferior… El impacto de la crisis en el mercado laboral español no es sólo cuantitativo, sino también cualitativo, y el aumento de la sobrecualificación está siendo uno de sus efectos.

En el 2008, el 18,6% de los trabajadores españoles ocupaba un puesto por debajo de su formación, según datos del Ministerio de Trabajo. Esta cifra ya suponía un aumento de 1,6 puntos respecto al año anterior y, aunque aún no hay disponibles datos del 2009, todo apunta a que la tendencia seguirá al alza. La situación es especialmente grave entre los trabajadores de menor edad: un informe del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas y Bancaja revela que uno de cada tres jóvenes tiene un empleo con unos requisitos formativos inferiores a su cualificación.

La crisis favorece la sobrecualificación a través de varios factores. Por un lado, la dificultad para encontrar empleo anima a los jóvenes a seguir formándose. "La coyuntura económica hace que gente que tenía pensado dejar ya de estudiar continúe o que haya más mayores de 25 años que decidan retomar sus estudios universitarios", explica José García Montalvo, catedrático de economía de la Universitat Pompeu Fabra.

De esta manera se acentúa la tendencia que viene experimentando el mercado laboral español, donde el índice de profesionales con estudios superiores se ha duplicado en 15 años, pasando del 11,2% en 1992 al 22,81% en el 2007, año del último estudio disponible del Instituto Nacional de Estadística. Constituyen la generación mejor preparada de la historia, pero muchos acaban desempeñando un trabajo donde no necesitan casi nada de lo que han estudiado.

Otro factor de la crisis que contribuye a la sobrecualificación es que cada vez más universitarios que no encuentran trabajo relacionado con sus estudios deciden opositar. "En España siempre ha habido una gran propensión a buscar un empleo seguro para toda la vida, aunque fuese de poca cualificación, y la crisis no hace sino acentuar esta tendencia", lamenta Montalvo. Un claro ejemplo se vivió hace unos días en las oposiciones para auxiliar del Ayuntamiento de Madrid, donde 35.000 opositores se disputaban 589 plazas. Siete de cada diez aspirantes tenían una titulación superior a la exigida.

Además, el aumento del paro ha generado una mayor disponibilidad de candidatos desempleados en el mercado, lo que permite a las empresas escoger a profesionales muy preparados. A veces, en exceso. Jordi Tovar, director de Selección y Head Hunting de IOR, explica que "a nadie le amarga un dulce y aunque las empresas saben que un candidato sobrecualificado intentará buscar un trabajo más adecuado a su formación en cuanto pueda, algunas aprovechan la oportunidad de disfrutar de ese profesional durante un tiempo, aunque sepan de antemano que a medio plazo habrá rotación".

Sin embargo, otras empresas rechazan a los candidatos excesivamente cualificados. "Nos hemos encontrado casos de candidatos dispuestos a aceptar cargos por debajo de sus posibilidades pero la propia empresa los descartó por miedo a que después estuvieran frustrados y desmotivados por no poder desarrollarse y promocionar", asegura Jaime Asnai González, director ejecutivo de Page Personnel.

Jesús Echevarría, director de Adecco Profesional, cree que la sobrecualificación sólo estaría justificada en el caso de perfiles que vayan a tener una proyección profesional a corto plazo. Por ejemplo, en su opinión "no tendría sentido contratar como controller a un director financiero en paro porque ese profesional estaría frustrado y acabaría cambiando de trabajo en cuanto pudiera, pero si la empresa busca a un controller que pueda ascender a director en el plazo de un año sí que podría valorarse este tipo de candidato".


Un problema que se notará durante años

Un estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona que analiza la evolución de la sobrecualificación entre 1989 y 2002 demuestra que incorporarse al mercado laboral con un puesto poco cualificado puede marcar de forma permanente nuestra carrera. Es decir, los efectos actuales de la crisis en la sobrecualificación podrían alargarse en el tiempo. "Un profesional que ahora en la crisis acepte un empleo para el que está sobrecualificado tiene muchas posibilidades de que esa situación se mantenga mucho tiempo", advierte JoséGarcía Montalvo, catedrático de Economía en la Universitat Pompeu Fabra. El motivo es que "se produce un efecto psicológico por el cual el propio profesional empieza a pensar que su empleo no está tan mal". Además puede ser rechazado por el propio mercado, ya que "un ingeniero que haya iniciado su carrera trabajando de telefonista no tendrá experiencia que aportar cuando quiera buscar trabajo en su sector".

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