En tiempos de crisis, es vital velar por la imagen de la empresa para poder sobrevivir en el mercado. Reputation Institute ha creado un decálogo para la gestión de la reputación donde el punto más importante es la formulación de la estrategia.

Mantener una reputación corporativa como valor de empresa es una de las premisas que muchas compañías en España se preocupan por cumplir, sobre todo en tiempos de crisis económica. Así lo explica Fernando Prado, director general de Reputation Institute España, una institución que estudia cómo se debe mantener una buena imagen empresarial. Es por ello que esta entidad ha creado un decálogo para la gestión de la reputación corporativa. El punto más importante dentro de estos diez mandamientos es la formulación de la estrategia, mediante una visión de marca. "Sin esto, todo lo demás no tiene sentido", destaca Prado.

En esta misma línea, la empresa será imagen de su principal estrategia: el director ejecutivo. Él dará el aval a las políticas que considere más convenientes, y rechazará las que vayan en perjuicio del negocio.

La capacidad de diferenciación entre la amplia gama de competidores, la coherencia entre lo que la empresa dice y lo que hace y el compromiso de todo el personal con el cumplimiento de la estrategia de la compañía forman parte integral de la lista. En este último punto es indispensable la instauración de incentivos, que pueden ir desde un aumento salarial, hasta el propiciar adecuadas prácticas de comunicación interna. Esta última deberá ser tomada en cuenta, sobre todo en tiempos donde es muy difícil para las empresas no solo incrementar el salario de los empleados, sino conservarlos a todos. Los recortes de personal están a la orden del día.

Los sectores, explicó Prado, deberán esforzarse por identificar bien a sus públicos, comunicar su postura ante los eventos en que se vea involucrada y conservar la transparencia.

El Reputation Institute asegura que los sectores que más se preocupan por su reputación son los que ofrecen servicios públicos, las telecomunicaciones, la banca y demás instituciones financieras. "Esto se debe a que han estado mucho en el punto de mira de la población. Son industrias de alta sensibilidad por su contacto con el consumidor", explicó.

Las telecomunicaciones, precisamente, se encuentran bajo el escrutinio de los consumidores a nivel internacional. Se ha desatado el debate ante el posible pago que exigirían a buscadores de internet empresas de telecomunicación, como Telefónica, por el uso de infraestructuras de redes de comunicaciones, propiedad de los operadores. De hecho, las telecomunicaciones se encuentran en los últimos escaños de la lista de industrias con favorables índices de reputación, según un estudio hecho por el Reputation Institute en 2009. Los sectores financieros, de seguros y de la construcción ocupan los últimos puestos y son estos, dijo Prado, los que más invierten recursos para conservar una imagen positiva. "Es más raro que llame una empresa eléctrica para que le asesoremos sobre reputación, llaman los que están más en el debate público. Es más fácil que llame una teleco, que son las que están más sensibilizadas", acotó.


El decálogo

Una empresa mantendrá su reputación si:

  • Posee una definida estrategia.
  • Se diferencia de la competencia.
  • Dice lo que hace y hace lo que dice.
  • Su líder se compromete con los objetivos a alcanzar.
  • Todas sus áreas están integradas.
  • Los empleados se comprometen.
  • Posee un sistema de indicadores.
  • Identifica sus públicos claramente.
  • Tiene transparencia y ética.
  • Comunica a públicos internos y externos sus puntos de vista.

Acceso a "Reputation Institute": http://www.reputationinstitute.com/

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