Una comida de trabajo sirve para generar confianza, asentar las bases de una relación laboral, hacer contactos y siempre es posible decir 'no '. Además, existen alternativas a estos almuerzos en los que no se debe hablar sólo de negocios.

Cualquier profesional ha tenido que asistir a un almuerzo de trabajo y, en numerosas ocasiones, ese plan no le habrá resultado nada apetecible. El dilema es si la cita se convierte en una fastidiosa comida de negocios o resulta una oportunidad para ganar confianza y así, crear un vínculo profesional estable y a largo plazo. Estas reuniones tienen muchos ingredientes para convertirse en una bonita amistad laboral llena de ventajas. Eso sí, hay que saber cómo sacarlas provecho.

"Una comida de trabajo permite relacionarse en un ambiente distendido donde se puedan compartir opiniones de muchos temas que difícilmente saldrían en un despacho, y que pueden ayudar a establecer una relación mutua de mayor confianza", explica Arsenio Figueroa, director regional de Randstad. Pilar Jericó, socia de Innopersonas, expone que "se trata de una reunión laboral donde hay más cordialidad. Si te invitan a un almuerzo de este tipo, significa que confían en ti". Y es que ese valor es la base para estas citas.

Por un lado debe existir cierta relación laboral para quedar a almorzar. "Una comida de trabajo nunca se produce la primera vez que estableces un contacto, sino cuando ya existe cierta relación profesional. Quedar de primeras en este tipo de reuniones es poco profesional", expone Figueroa. Por otra parte, en una comida se consolida esa confianza. "Debe aprovecharse el momento para afianzar la relación profesional, generar empatía y asentar las bases sobre cómo ambas partes pueden ayudarse mutuamente. Se trata de crear una relación a largo plazo", considera Carolina Rojas, CEO de Aprendetech.

Por esto los expertos aconsejan que no se utilice la comida sólo para hablar de negocios. De hecho, no es conveniente cerrar acuerdos con un plato delante. "La concreción del negocio propiamente dicho se debe dejar para una reunión de despacho en un día determinado", recomienda Rojas. Figueroa es de la misma opinión: "No es el entorno adecuado para hacer negocios. No se puede sustituir un proceso de negociación profesional por un almuerzo de trabajo. ¿Qué ocurriría si no se llega a un acuerdo y todavía no se ha servido el primer plato?".

De este modo, para evitar problemas, Rosaura Alastruey, directora de ProyectosTIC, indica que "no hay que olvidar que estamos trabajando y, por eso, antes de sentarnos a la mesa, debemos tener muy claros cuáles son los objetivos". Para Jericó esto depende de la razón de la reunión, ya que "algunas se convocan a la hora del almuerzo debido a que no hay otro hueco en la agenda". Es en esos casos cuando se abordan los asuntos de trabajo propiamente dichos, en la comida. Aunque esta experta apunta que "el protocolo dice que no se hable de negocios hasta el postre. Pero si el tema es complejo, se suele tratar desde el inicio".

Durante la conversación también es conveniente dejar aparcados ciertos temas: "No es correcto tratar asuntos que puedan desencadenar polémica, como es la política o la religión", aconseja Rojas. Y para romper el hielo, Alastruey recomienda comentar la actualidad del día.

El tiempo que debe durar una comida de trabajo también es clave. Es usual que en España estos almuerzos se alarguen hasta las seis de la tarde. Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios en España, establece la duración de estas comidas entre 45 y 60 minutos. Por su parte, Jericó y Rojas estiman que dos horas suele ser suficiente.

Cómo decir no

Aunque siempre es posible escaquearse sin quedar mal ante el anfitrión. "Algunas personas dicen que por política personal no hacen comidas de este tipo. Pero esto es muy raro", explica la socia de Innopersonas, que añade que lo habitual son frases del estilo "tengo la agenda complicada para comer". Figueroa indica otra como "dedico ese tiempo para realizar otras actividades". La directora de ProyectosTIC explica que "decir ‘no’ es perfectamente lícito, siempre que se proponga una alternativa". Entre éstas Buqueras señala el desayuno: "Se celebra a una hora más propicia, dura menos, es más económico y no rompe el ritmo de trabajo". Si no hay confianza o es la primera vez que se establece la reunión es adecuado quedar para tomar un café.

Por su parte, la CEO de Aprendetech ofrece varias opciones: si se conocen los gustos de la otra persona, se puede proponer algo de acuerdo a ellos, como acudir a una exposición o realizar algún deporte. También se puede asistir al BNI (Business Network International). Se trata de reuniones de veinticinco profesionales de distintos sectores donde se hace networking y se genera negocio.


Dime de dónde eres y te diré cómo comportarte

A la hora de establecer contactos profesionales internacionales hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones para no ofender a la otra persona.

La cultura árabe es más de contacto, y el típico apretón de manos suele prolongarse más de lo normal.

En Japón, la iniciativa del saludo es mejor dejarla al anfitrión para saber qué hacer. Si opta por la reverencia, hay que imitarlo. La tarjeta se entrega con las dos manos y seguida del saludo.

En la India es más habitual invitar a cenar que a comer y es conveniente evitar la ropa fabricada con piel de vaca, porque este animal es sagrado en la cultura del país.

La puntualidad es muy importante para los ingleses y alemanes, así como la planificación y el orden en las reuniones. Y los estadounidenses esperan que el extranjero se adapte a sus costumbres. También son informales a la hora de vestir.

En cuanto a China, la puntualidad está muy bien valorada y hay que tener en cuenta la importancia del concepto guanxi, es decir, la red de contactos. Esas conexiones resultan fundamentales para iniciar negocios en suelo chino.

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