Perder el trabajo suele suponer un drama profesional y personal. Para los directivos que lo pierden también, pero una elevada indemnización les puede permitir tomarse unos meses de reflexión para emprender nuevos retos. Uno de ellos es volver a estudiar.

Perder el trabajo suele suponer un drama profesional y personal. Para los directivos que pierden el suyo también lo es, pero la elevada indemnización que corresponde a estos profesionales les puede permitir tomarse unos meses de reflexión para emprender nuevos retos. Uno de ellos es volver a estudiar.

En las escuelas de negocios empiezan a notar esta tendencia. En el Iese, por ejemplo, el porcentaje de alumnos desempleados en los programas de formación de directivos se sitúa actualmente entre el 5% y el 10%, casi el triple que en cursos anteriores. "Nos llegan profesionales que se sienten muy desorientados porque llevaban muchos años en una empresa o sector y ahora no saben qué hacer", explica César Beltrán, director de Executive Education del Iese. Los cursos más demandados por este tipo de alumnos son los programas de perfeccionamiento directivo (PDD), los programas de dirección general (PDG) y los programas de alta dirección de empresas (PADE).

Un curso de este tipo en una escuela de negocios de prestigio no es barato. Por eso, algunos ejecutivos que han perdido su empleo aprovechan la indemnización del despido para pagarse una formación que hasta ese momento no habían podido hacer por cuestiones económicas o de disponibilidad. Ignacio Mur, director de los programas de dirección general de Esade, reconoce que este tipo de cursos "exigen una inversión en tiempo y de dedicación pero también monetaria, y hay profesionales que antes no podían asumirla y para ellos la indemnización puede ser un elemento importante a la hora de decidirse a matricularse". Aunque estos programas se dedican a directivos en activo, en Esade aceptan como excepción a algunos ejecutivos en paro. "Entendemos que para ellos es un buen momento porque psicológicamente se sienten mejor si hacen algo que les haga sentirse activos", destaca Mur.

En Eada, uno de cada seis alumnos del Executive MBA es un directivo en paro. "En época de crisis los individuos optan por invertir en formación para capitalizarse como profesionales y ganar en empleabilidad", explica Miquel Espinosa, director de esta escuela de negocios. Según Espinosa, además de la formación, los directivos en paro se sienten atraídos por "la posibilidad de hacer networking con profesores y compañeros en activo".

Incluso las academias de inglés empiezan a notar entre su alumnado una creciente presencia de ejecutivos que han perdido su puesto y necesitan reciclar su dominio de los idiomas. "Nos llegan muchos directivos con un nivel de inglés medio-bajo porque hasta ahora era su secretaria la que se ocupaba de las comunicaciones en ese idioma - explica Andrew Funk, fundador de la academia de inglés para profesionales English Metas-.Ahora ven que el mercado ha cambiado mucho desde la última vez que tuvieron que buscar trabajo y que el inglés ha pasado a ser imprescindible… y se dan cuenta de que tiene que ponerse al día".


"Todas las noches estudio después de cenar"

Santiago Borrás, de 39 años, llevaba años pensando en cursar un programa de desarrollo de directivos (PDD) en el Iese. Al mes siguiente de superar las pruebas de acceso, perdió su empleo como jefe nacional de ventas en una firma de cosmética."Faltaban varios meses para empezar el curso y dudé,porque los 24.000 euros de la matrícula suponían un gran pellizco de la indemnización que me dieron por el despido", reconoce Borrás. Decidió continuar, y al poco tiempo encontró un nuevo empleo que compagina con el PDD. "Puse como condición que pudiera compatibilizarlo con el curso, y la verdad es que la empresa me está dando muchas facilidades", destaca. Casado y con dos hijas, lo más difícil es sacar tiempo para las 10-15 horas personales de estudio que dedica al curso, aparte de las horas de clase. "Despuésde cenar me pongo a estudiar. Ahora tengo todas las noches ocupadas".


"Me pagué el máster gracias a la indemnización"

Silvia Casas, de 38 años, es ingeniera industrial y, hasta el pasado enero, era responsable de logística de una empresa del ámbito de la construcción. Cuando le comunicaron su despido pensó en cumplir un viejo reto: cursar un máster. "Si no hubiera sido por la indemnización hubiera tenido que pedir un créditopara matricularme, así que me pareció un buen momento y penséque estaba haciendo una inversión de futuro", explica Casas. Casada y madre de dos hijos, su sueldo no es imprescindible en casa, por lo que compagina el Executive MBA de Eada con la búsquedade trabajo "sin prisas". Tras unos cuantos años sin pisar un aula, Casas reconoce que "al principio cuesta un poco ponerse a estudiar", pero el esfuerzo vale la pena. "El máster me está ayudando mucho como persona y como profesional, y creo que cuando acabe podré optar a un puesto de más responsabilidad".

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