Perdió su trabajo como director de relaciones laborales en Sanitas. Después de dos décadas ocupando puestos de responsabilidad en el área de RH, Julián García Comendador se vio en la calle con 50 años. Y comenzó la pesadilla. 'Me sentía inútil '.

Perdió su trabajo como director de relaciones laborales en Sanitas. Después de dos décadas ocupando puestos de responsabilidad en el área de recursos humanos, Julián García Comendador se vio en la calle con 50 años. Y comenzó la pesadilla. 'Me sentía inútil. El día duraba 60 horas y tenía una sensación extraña, como si todos me rechazaran ', recuerda este ejecutivo. Hasta que accedió a ponerse en manos de la empresa de recolocación Creade. Le ayudaron, sobre todo, según cuenta, a no tener cara de parado y a reconducir su carrera profesional. 'Con su ayuda empecé a conocerme mejor a mí mismo, a saber qué podía ofrecer al mercado de trabajo, a ser el candidato preferible ', explica.

Julián García Comendador perdió su trabajo en el verano de 2002 y a los seis meses encontró trabajo como director de recursos humanos en una multinacional de componentes de automóviles. Reconoce que después de haber tenido puestos de responsabilidad, encontrarse sin una ocupación y volver a empezar fue una de las etapas más desoladoras.

También decidió comenzar de cero Nicolás Rougé, francés de 41 años. Con 15 años de experiencia laboral, al frente de puestos de responsabilidad en áreas comerciales de multinacionales y de haber trabajado en empresas como DHL o en un grupo cervecero, decidió renunciar voluntariamente a su puesto de directivo en Francia. Fue en septiembre del año pasado y se trasladó a vivir a España.

'Mi intención era cambiar de rumbo y de ambiente. Siempre había trabajado en grandes compañías y ahora quería encaminar mi carrera hacia una empresa más familiar. 'Fue duro porque siempre que se vuelve a empezar, sobre todo en un país distinto, en un sector diferente al que has desarrollado tu carrera, tienes que volver a ganar credibilidad, a tener una nueva red de contactos ', argumenta este ejecutivo que, en estos momentos, ocupa el cargo de director comercial e internacional de Redur, especializada en transporte y logística.

Cuando el directivo pierde su empleo, al margen de si lo sabían de antemano o no, se considera frustrado y dolido. Lo cuenta Josep Pau Hortal, presidente de la empresa de recolocación (outplacement) Creade: 'Su primera reacción es confiar en sus contactos, en que él solo puede encontrar una alternativa '. Por un lado, continúa, se encuentra dolido porque entiende que se le ha cortado su trayectoria profesional. 'Y por otro, se creen autosuficientes. Son reacios a aceptar ayuda externa '. Pero la realidad es diferente. El ejecutivo pierde el bastón de mando y con él se esfuma una buena parte de sus contactos. Ahora está solo. Cuando se enfrenta a un programa de recolocación lo primero que recibe es una cura de humildad. 'Lo que hacemos es situarles en la realidad del mercado de trabajo, pero no en la que tenían previamente a perder el trabajo, sino a la que tienen en esos momentos que es muy diferente ', señala Hortal.

Carlos Pérez fue durante cinco años jefe de arquitectura de Port Aventura. Fue uno de los afectados del proceso de reestructuración efectuado por la compañía en enero de 2003. 'Cuando eres parte de la alta dirección sabes que te puede ocurrir pero siempre confías en que no te toque a ti, que despidan a otros ', explica.

En su cabeza rondaban preguntas: ¿Cómo es posible que con una carrera de ascensos, de promociones, de ocupar cargos importantes y tener buen salario le ocurría esto a él? '¿Qué he hecho mal para que me ocurra esto? '. No había marcha atrás y tras la primera sorpresa de incredulidad, empezó a buscar trabajo.

Comenzó por llamar a diestro y siniestro, a empresas de cazatalentos, a ofertas de empleo. No siguió ningún criterio. Decidió entrar en un programa de recolocación. 'Y me ayudaron sobre todo a pararme y a reflexionar sobre mi futuro profesional, a elaborar un plan para ver cómo iba a encaminar el siguiente proyecto de mi vida ', afirma.

Carlos Pérez inició, con la ayuda de consultores externos, un proceso de auto-evalucación, de trazar el camino hacia el que iba a dirigir su trayectoria profesional. Quiere dejar claro que una empresa de recolocación no se encarga de buscar empleo. 'Te ayuda a reflexionar, a sacar lo mejor de ti y, sobre todo, te ayudan a percibir ese proceso como si fuera un trabajo '. Se trata, en definitiva, de no sentirse humillado y considerar esa pausa laboral sólo como un alto en el camino.

'Tienes que tener alma de guerrero '

Francés, de 41 años, Nicolás Rougé dejó, por iniciativa propia, la compañía en la que trabajaba en Francia como directivo para comenzar una nueva vida en España. No era fácil. Decidió ponerse en manos de un consultor, que le ayudó a diseñar un proyecto profesional para su nueva situación laboral. 'Para mí fue muy enriquecedor porque con su ayuda aprendí una nueva cultura, nuevas reglas del juego '. En seis meses lo consiguió. Y venció todos los temores que rondan a una persona cuando pierde el empleo. 'Al principio, te sientes solo y vulnerable.La vida de un ejecutivo hoy día es muy inestable, estás sometido a una gran presión y tienes que tener alma de guerrero. El directivo está acostumbrado a recibir golpes '. Por ello, Rougé recomienda ser fuerte, sobre todo cuando se pierde la estabilidad profesional. 'Hace falta elaborar una estrategia, saber caer en emboscadas, estar dispuesto a recibir golpes '. Sólo así se triunfará.

'Actúan como si tuvieran trabajo '

En opinión del presidente de la empresa de recolocación Creade, Josep Pau Hortal, uno de los errores que cometen los ejecutivos cuando pierden su trabajo es creerse que van a encontrar empleo nada más descolgar el teléfono. La realidad no es así. El segundo fallo es actuar como si tuvieran trabajo. 'Y no saben cómo deben trabajar y gestionar sus contactos personales ', señala Hortal.Aconseja ante todo pararse a reflexionar y analizar cuáles son los motivos que han originado la salida del ejecutivo de la compañía. 'Tienen que darse cuenta de cual es la diferencia entre buscar trabajo cuando ya se tiene uno a buscarlo cuando se ha perdido. No es lo mismo '.El año pasado Creade prestó su apoyo a más de 3.000 candidatos en España. Fueron 200 empresas las que demandaron los servicios de esta consultora de recolocación para orientar a trabajadores de todas las categorías profesionales a encontrar una alternativa laboral.

'Iba a desayunar al mismo bar '

Carlos Pérez, de 38 años, se quedó sin su cargo de jefe de arquitectura en Port Aventura en enero de 2003. Tras cometer algunos errores y precipitarse a buscar otro empleo, con la ayuda de un consultor de Creade, se propuso tomarse la búsqueda de una nueva ocupación como si fuera un trabajo. Se levantaba por las mañanas, se duchaba, se arreglaba y se iba a su despacho, que no era otro que una habitación de su casa. Iba a desayunar al bar, como cuando trabajaba. 'Todos esos hábitos me indicaban que estaba trabajando. Llevaba un método organizado y metódico de búsqueda de empleo ', señala.Creó un registro de entrevistas de trabajo y llamadas telefónicas, con anotaciones de puntos fuertes y débiles, detalles a mejorar. Se avecinaba la guerra de Irak y veía el futuro muy negro. El consultor le animaba. Ahora es director de proyectos en una empresa de promoción y construcción.

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