Entrevista de 5 Días a Eugenia Bieto, nueva Directora General de Esade: "Una de las cosas que me he preguntado a mí misma es si los jesuitas me habrían elegido para el cargo por ser mujer, pero reflexionando me he dado cuenta de que no."

Es natural y directa, parece bastante segura de sí misma, pero sobre todo de su capacidad profesional. Eugenia Bieto, nacida en Barcelona hace 59 años, se enfrenta a su primera entrevista como directora general de Esade sola, sin asesores a su alrededor y sin un papel en la mano. Tampoco le hace falta, conoce muy bien las entrañas de la casa donde ha cimentado su carrera profesional y de la que tomará el mando, a partir del próximo mes de septiembre, cuando sustituya a Carlos Losada.

¿El momento en el que le dicen que va a ser la nueva directora general de Esade no se olvida?

No se olvida. Fue el pasado mes de diciembre cuando la Compañía de Jesús me dice que yo puedo ser una buena candidata y que si estoy de acuerdo lo van a proponer al patronato. Fue en el Centro Borja una comunidad de jesuitas en Sant Cugat, Barcelona, y cuando me fui de la reunión lo hice con la sensación de que me habían encargado una misión.

¿Es diferente la percepción a cuando te premian con un cargo?

Totalmente. Me hablaron de innovación, de valores, de proyectos, de cultura, de cohesión. Todo eso es una misión, no tiene nada que ver con un premio, con un ascenso. Cuando tienes una misión tienes que estar muy volcado y trabajar para lo que es bueno para la organización. Ahí es donde hay que tener en cuenta los valores porque hay que dedicar toda la energía y el esfuerzo al proyecto. Creo que es una consecuencia de mi trayectoria, ya que empecé como profesora de matemáticas; después dediqué mi energía a los emprendedores y más tarde fui subdirectora general. No lo vivo como un premio.

¿Qué cometido tiene por delante a medio y largo plazo?

Consolidar el proyecto de Esade. Todos los directores generales heredamos lo que ha hecho el anterior, es una suma. Hay que tener en cuenta el trabajo realizado anteriormente por todos. Es evidente que Carlos Losada le ha dado un crecimiento importante a un proyecto que se desarrolla ahora en diferentes localizaciones, y lo que hay que hacer es que este crecimiento y estos valores se mantengan y se consoliden dentro de un marco de expansión y de diversidad. Es importante mantener la cultura y los valores porque las empresas que lo hacen son las que tiran para adelante.

Carlos Losada le deja el listón alto.

Esade vive un momento muy dulce. Losada recogió toda la herencia anterior, que a mí me gusta recordar porque yo he conocido a casi todos los antecesores en el puesto y hoy somos lo que somos gracias a todo el trabajo realizado previamente. Losada ha convertido una escuela local en internacional, desarrollando programas y captando profesores y alumnos internacionales.

¿Ya ha dibujado la hoja de ruta a seguir?

Estos meses van a ser claves, puedo tener intuiciones de lo que voy a hacer. La escuela tiene que pasar de internacional a global. La investigación es nuestra gran palanca, está en la raíz de Esade. Hemos pasado de transmitir conocimiento a crearlo, a aportar diferentes maneras de gestionar las empresas y de ejercer la profesión del Derecho. Con los docentes y los grupos de investigación que tenemos vamos a investigar nuevas vías. Tenemos que aportar nuevo conocimiento. Otro tema que me preocupa son los programas de becas, para que el talento pueda venir a estudiar a Esade. Tenemos que movilizar a los antiguos alumnos.

Precisamente el modelo de donaciones, que sustenta a las escuelas de negocios en Estados Unidos, no ha calado todavía en España.

Ni en Europa. Es nuestra asignatura pendiente. Estamos todavía muy lejos de la cultura americana, donde los antiguos alumnos están involucrados económicamente con las instituciones en las que han estudiado. Quiero pensar que no es una tarea difícil, pero nos tenemos que poner a ello. Soy una gran defensora de las becas, yo estudié gracias a un préstamo y le doy mucho valor. Soy presidenta del Comité de Becas de Esade y cuando veo que hay unos expedientes extraordinarios pero sin posibilidades económicas me entristece, porque a esa gente hay que darle beca para que estudie. Tenemos que emprender una etapa de sensibilización para que el antiguo alumno se comprometa más con los centros donde han estudiado.

¿Cuesta pedir dinero?

Cuesta sobre todo cuando lo tienes que pedir para becas y para investigación, pero es necesario hacerlo. Hay que perderle el miedo.

Es la única mujer al frente de una escuela de negocios en Europa.

Me voy a encontrar siendo la primera mujer en las reuniones, pero no me importa porque no es la primera vez que me ocurre. Una de las cosas que me he preguntado a mí misma es si los jesuitas me habrían elegido para el cargo por ser mujer, pero reflexionando me he dado cuenta de que no, de que me han elegido independientemente del género. Porque si algo tiene la cultura jesuita es que es abierta, comprometida con la diversidad de pensamiento, siempre primando el respeto. En ese sentido, apoyaron un discurso de izquierdas en momentos complicados. Siempre han sido innovadores, con una visión humanista y un gran compromiso con la sociedad.

Esta tarde por el jueves, Esade celebra conjuntamente con Deusto y Comillas Icade un gran acto en el que reunirán a 2.000 antiguos alumnos, ¿es el primer paso para una fusión entre los tres centros jesuitas?

No, no se van a fusionar. Las tres instituciones pertenecen a la Compañía de Jesús y comparten valores, y hace dos años valoramos la posibilidad de realizar iniciativas juntos. Esade colabora con Deusto desde hace tiempo en la formación de directivos en el País Vasco, y ahora vamos a extender nuestras colaboraciones. Digamos que vamos a empezar a conocernos para establecer alianzas estratégicas, sobre todo en lo referente a antiguos alumnos de las tres escuelas, que ocupan cargos de responsabilidad y tienen mucho decir y analizar en los temas que interesan sobre la economía y el desarrollo del país. En las escuelas de negocios no conozco procesos de fusión y adquisición. Es difícil integrar culturas tan diferentes, sobre todo integrar el conocimiento que se genera en las escuelas de negocios. Lo que sí se hace cada vez más es establecer grandes alianzas estratégicas, para realizar trabajos de investigación o intercambio de profesores y alumnos. En Esade acabamos de concretar una con la Universidad de Georgetown para el programa Gemba.

¿Qué cuota de responsabilidad tienen las escuelas de negocios en el origen de esta crisis?

Tenemos que pensar y repensar qué papel tienen que desempeñar las escuelas en la formación de los directivos. La responsabilidad en esta crisis está repartida. Surge en el sistema financiero estadounidense, están implicadas las empresas que realizaban las auditorías y hasta los clientes. Todo está compartido y las escuelas no pueden eludir la parte de responsabilidad que les toca en esta crisis.

¿Cuál es el nuevo papel que les toca asumir?

Lo mismo que hemos intentado hacer hasta ahora, pero con más decisión, evitar que de nuestras aulas salgan personas con determinados comportamientos que perjudican a la sociedad. Hemos intentado siempre seguir unos valores, unos principios. Yo soy una mujer Esade, no me tengo que aprender los valores, los llevo interiorizados porque de todo ello se ha preocupado la escuela cuando en este país nadie hablaba de ello. Hace 40 años pocos hablaban de ética empresarial y en esta escuela ya se hacía, luego pasó a llamarse responsabilidad social. Yo impartía clases de creación de empresas y les decía a mis alumnos que tan importante era una empresa que generaba mucha caja como aquella que se dedicaba a buscar fondos para construir escuelas en Latinoamérica. Un directivo nunca debe anteponer sus intereses personales a los de la empresa. Ése es el error.

¿Desde Esade nos pueden dar alguna pista para salir de esta crisis?

No hay recetas mágicas, pero creo que todas las fuerzas sociales han de ponerse de acuerdo para llegar a un consenso, a un pacto. Esta crisis es tan grande y tan diferente a otras que no saldremos de ella si no llegamos a un gran pacto entre todas las fuerzas sociales.

¿Hacia qué modelo económico debe ir España?

A medio y largo plazo, España debe construir un modelo económico más diversificado, que no se base únicamente en la construcción y en el turismo, como hasta ahora. Tenemos que apostar, por ejemplo, por sectores más cualificados, como la biomedicina, o la salud, que mueve muchísimos recursos y necesita de profesionales cualificados. Para todo ello debe existir un gran pacto educativo, que pasa también por una apuesta por la formación profesional. La gente tiene que salir bien preparada de las escuelas, de los institutos, de las universidades.

¿La crisis ha repercutido en el ánimo de los jóvenes emprendedores?

Doy clase en el programa de emprendedores, donde veo que los alumnos desarrollan sus proyectos y ven oportunidades a pesar de la crisis; son capaces de tener una visión global, aunque la principal dificultad la tienen al buscar financiación por la situación que atraviesan las entidades financieras. Hace falta un pacto global entre todas las fuerzas políticas, económicas y sociales para recuperar la confianza de la gente, para ver la salida del túnel.

¿Qué consejo le ha dado Losada?

He aprendido tantas cosas de él en estos años, es una fuente de inspiración. Me ha dicho que me rodee de buena gente y que delegue. Él ha creado unos órganos de decisión potentes, cree en el liderazgo distribuido.


La primera de la clase

Cuenta que siempre le ha gustado estudiar, probarse en los exámenes. Ese espíritu de superación lo aprendió Eugenia Bieto cuando era casi una niña. Tenía 12 años cuando falleció su padre y desde entonces fue consciente de que su ayuda iba a ser valiosa para que la familia saliera adelante. Lo recuerda ahora sin evitar la emoción. "Un centro como Esade no estaba al alcance de mi familia y pude estudiar gracias a un préstamo al honor. Qué concepto tan bonito".

Estudiaba por las mañanas y desde las tres de la tarde a las nueve de la noche impartía clases particulares de matemáticas para contribuir a la economía familiar y devolver el préstamo al banco. "Requería de un gran esfuerzo porque después del trabajo tenía que estudiar, pero también es cierto que te comprometía a ser buena estudiante".

Y lo fue. "Era la primera de la clase, bueno era también la única mujer que había, y eso también era un estímulo. Siempre me ha gustado estudiar, los exámenes, con la presión de que si suspendía tendría que dejar los estudios". Dice que era muy buena en matemáticas, y debe ser buena gestora porque, a través del cargo que ha ocupado hasta ahora de subdirectora general corporativa, ha desarrollado un plan de ajuste en la escuela para hacer frente a la crisis, con el fin de mantener los 530 puestos de trabajo, una plantilla de alta cualificación, y racionalizar los gastos, que se han reducido un 7%, "ya que en época de crecimiento las empresas suelen caer en el desorden y teníamos que involucrar a todos en este objetivo". En medio de esta convulsión económica, Esade ha puesto en marcha el campus de Sant Cugat.

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