Ayudas a la hora de conseguir una vivienda, traslado por la muerte de un familiar o facilidades en la educación de los hijos son algunas de las políticas que deben aplicarse a los inmigrantes.

"Si fallece un familiar de un inmigrante, debe tener la posibilidad de ausentarse de su puesto de trabajo los días necesarios para poder viajar a su país. Un viaje a Barcelona por un motivo así supone tres o cuatro días, pero un viaje a Marruecos implica muchos más", afirma Fernando Crespo, de la Secretaría de Inmigración de UGT.

Esta es una de las conclusiones del Libro Blanco sobre las Mejores Prácticas para la Integración del Trabajador Inmigrante en las Empresas Españolas, realizado por IESE, Sagardoy Abogados y la consultora de recursos humanos Creade, que refleja las acciones en materia de integración laboral de inmigrantes de 22 empresas que operan en España.

Entre otros, el Grupo Vips ha puesto en marcha un proyecto de contratación de marroquíes. Un responsable de recursos humanos de la firma se desplaza al país de origen de los aspirantes para realizar allí el proceso de selección.

Según Ángela Galliza, gerente de IRCO-IESE, "en ocasiones hay empresas que forman al empleado en su país, mientras se soluciona el papeleo para que el trabajador venga a España"

Por su parte, el grupo industrial alemán Siemens ha desarrollado un programa anual de contratación de jóvenes bilingües que sean hijos de emigrantes y retornados en Alemania.

"Muchas entidades financieras están contratando inmigrantes para poder atender las necesidades de este colectivo", continúa Galliza.

Tal es el caso de Caja Madrid, que desplazó a representantes de la empresa a Casablanca (Marruecos) para realizar la selección de personal nativo del país africano. A día de hoy, 15 marroquíes, con una media de 23 años de edad, trabajan para la entidad.

Galliza destaca el caso de la Corporación Alimentaria Guissona (Lérida). "Por la dificultad de cubrir los puestos de carniceros que trabajan por las noches, la corporación trajo de Rumanía a 140 trabajadores de 20 a 35 años con experiencia en el sector cárnico".

Igualdad

Para Pau Hortal, presidente de Creade, "un inmigrante tiene incluso más ganas que un español de integrarse en el mundo laboral".

Según se desprende de la presentación, un extranjero puede trabajar de la misma forma que un español, pero tiene unas necesidades diferentes. Por este motivo, "los contratos de inmigrantes deben reflejar una serie de particularidades", añade Fernando Crespo.

Para respetar la realidad social, cultural y laboral de este numeroso colectivo el tejido laboral español debe crear políticas de acogida, formación, ayuda personal y flexibilidad laboral. Así lo percibe Íñigo Sagardoy, Socio-Director de Sagardoy Abogados.

"No hemos encontrado muchas prácticas de integración pero sí algunas interesantes", afirma Galliza.

Para Sagardoy también es importante que se forme al extranjero "no sólo en materia laboral, sino también social y culturalmente". Asimismo, "la empresa debe implicarse en que su empleado viva con su familia, lleve a los hijos a la escuela y tenga una vivienda", concluye.

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