Entre las distintas iniciativas propuestas por el ejecutivo francés para lo que queda de legislatura figura la obligación de presentar un proyecto de ley que permita lograr la igualdad salarial hombre-mujer y que sea efectivo en un plazo máximo de 5 años.

El presidente de la República francesa, Jacques Chirac, reunió ayer a los representantes patronales y sindicales para anunciarles las líneas maestras en materia industrial y laboral dentro de lo que queda de legislatura conservadora. Entre las distintas iniciativas propuestas figura la obligación de "presentar sin tardanza un proyecto de ley" que permita "lograr la igualdad salarial hombre-mujer" y que sea efectivo "en un plazo máximo de cinco años". Para la ministra responsable de la paridad, Nicole Ameline, "ése es un gran paso para las mujeres y en el mínimo de tiempo posible presentaré un proyecto de ley al respecto".

El alcance de esta ley puede, sin embargo, ser cuestionado ya antes de su redacción si el observador se guía por lo que ocurre con la semana laboral de 35 horas que, según Chirac, sigue siendo "la duración legal del tiempo de trabajo y no hay que ponerla en discusión" sin que eso impida al actual Ejecutivo -y al presidente de la República- proponer "nuevas derogaciones destinadas a flexibilizar" la ley que la convierten, en la práctica, en papel mojado.

La exposición de Chirac satisfizo especialmente al barón Ernest-Antoine Seillière, presidente de la principal organización patronal, para quien Chirac "ha sabido dar prioridad a la economía" y escuchar "muchas de las preocupaciones formuladas por nuestros empresarios".

Coste competitivo

Para Seillière es una muy buena noticia el que en un plazo de tres años vayan a desaparecer las cargas sociales que gravan el salario mínimo. Desde el punto de vista sindical, la medida "hará que los bajos salarios se vean aún más reducidos" para que los empresarios puedan aprovechar las nuevas ventajas. El presidente Chirac, en su parlamento, recordó la "necesidad de que el coste del trabajo en Francia sea competitivo".

Otra innovación presentada por Chirac es la de una "modulación de la fiscalidad" pensada para los inversores en Bolsa, modulación que gravaría fiscalmente "a quienes compran una acción para revenderla enseguida, pero desgravaría al inversor a largo plazo".

Al margen de cuestiones socio-laborales, también se dibujaron los trazos de una futura Agencia de la Innovación Industrial que, antes de 2007, "dispondrá de 2.000 millones de euros" -la idea es financiarla, en parte, con los ingresos obtenidos de las privatizaciones- para que canalice "los esfuerzos dedicados a los sectores de futuro" y, entre ellos, se citó los del "coche limpio", es decir, menos polucionador, las fábricas que no emitan CO2, las redes informáticas de gran capacidad y seguras, así como el estudio de medicamentos y tratamientos contra las enfermedades neurodegenerativas.

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