Almacenados La obra Almacenados se aproxima al mundo del trabajo con mirada desoladora. Se trata de una comedia amarga sobre el sentido del trabajo en nuestra sociedad escrita sin grandes palabras pero con una notable intuición dramática por un joven autor.

Este diario publicaba ayer los sueldos millonarios de directivos bancarios (sobre los 3,5 millones de euros) y en el quiosco una revista informa a los futuros universitarios de cómo están los salarios medios en cada una de las profesiones, desde el fontanero hasta el ingeniero aeronáutico, con un salario de casi 24.000 euros brutos anuales. Almacenados se aproxima al mundo del trabajo con una mirada desoladora. Se trata de una comedia amarga sobre el sentido del trabajo en nuestra sociedad escrita sin grandes palabras pero con una notable intuición dramática por un joven autor y basada, dice él, en experiencias autobiográficas. Una obra al servicio de un intérprete como José Sacristán, que no se arruga ante textos nuevos ni busca los réditos seguros de los grandes personajes.

El señor Lino, 29 años en la empresa de astas y mástiles Salvaleón, es un pobre diablo, un superviviente al que le ha llegado el turno de la jubilación anticipada, un tonto que se volvió dos tontos, como diría Alberti.

Para sustituirle llega un joven espabilado al que Lino deberá orientar durante sus últimos cinco días de trabajo. El señor Lino es un ser tan vacuo que hasta extraña que pueda hablar de alguna cosa. Tiene algo de los personajes de Slawomir Mrozec, sobre todo de los viajantes de Una nit qualsevol.Alienado, conformista, adocenado, nunca fue dueño de su vida, pero en su elementalidad, en su falta de personalidad hay una ternura humana que Sacristán explota con el gesto y la palabra con gran eficacia, y que se gana al espectador. Después de todo, el futuro del joven atrevido y listillo tampoco se perfila demasiado exultante, como vemos en un final donde la amargura se convierte en desolación.

A través de la relación entre estos dos personajes, el autor revela y critica las estructuras laborales de una forma directa y natural, sin reivindicaciones ni acusaciones explícitas. Esto es lo que hay. "Y vamos donde vamos", que repite una y otra vez el noble señor Lino.

Muy bien dirigida y ambientada en una soberbia escenografía de Jon Berrondo, Almacenados no aspira a ser una pieza de tesis, sino simplemente a mostrar el ciclo de un trabajador por cuenta ajena en nuestro mundo.Yaunque algunas revelaciones resulten demasiado previsibles, la dirección consigue que cada escena tenga el ritmo y duración ajustada y que la risa y la ternura se reúnan en ese almacén vacío, metáfora de un sistema en el que el ser humano a lo máximo que puede aspirar es a tener un sueldo, ni siquiera bueno, pero un sueldo. Y dar las gracias, claro. Comedia, pues, con un trasfondo crítico muy recomendable no sólo para los fans de José Sacristán, sino para todos los públicos que quieran pasarlo bien y a los que no les moleste que les digan: trabajad, trabajad, malditos.

No se la pierdan.


ALMACENADOS
Autor: David Desola
Intérpretes: José Sacristán y Carlos Santos
Escenografía: Jon Berrondo
Director: Juan José Afonso


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