Manuel Pimentel: "RH es un área de gestión poco madura, que se deja influir en exceso por las últimas modas del management. La adecuada gestión de personas debe ser fruto de la reflexión, y no nacer únicamente como reacción a los problemas que surgen.

La gestión de personas en el seno de las empresas no responde a un modelo universal. Aunque muchas veces se han realizado definiciones universalistas de la gestión de personas y se han propuesto herramientas y técnicas supuestamente universales, la realidad se empeña en mostrarnos que no suelen funcionar. Sin embargo, desde el mundo de la consultoría se lanzan, una y otra vez, estos simplificadores mensajes universalistas, empeñados en vender e implantar sistemas de gestión homogéneos para la totalidad del mercado. Esto nos demostraría que los recursos humanos son un área de gestión poco madura, que se deja influir en exceso por las últimas modas del management.

Así de rotundo se muestra Alfonso Jiménez en el libro La Gestión adecuada de Personas, que coordina para la editorial Díaz de Santos. Y no es para menos. Pongámonos en la piel de un veterano director de recursos humanos al que acaban de encargar una reestructuración de plantilla que conlleva despidos de personal. Seguro que a nadie le gusta esa situación, pero es posible que alguno de los lectores la haya experimentado en sus propias carnes. Situémonos ahora en una opuesta, la del responsable de recursos humanos de una empresa joven en un momento de rápido crecimiento, enfrentada a la necesidad de acelerados procesos de reclutamiento y formación. ¿A qué no tienen mucho en común? Pues, por paradójico que resulte, las herramientas y procedimientos que se encuentran en el mercado abordan la gestión de sus recursos humanos de forma casi idéntica. Tal ha sido el culto a la homogeneización de los sistemas de gestión, que se ha perdido toda la sensibilidad a las evidentes diferencias entre las situaciones y las culturas de las empresas.

La adecuada gestión de personas debe ser fruto de la reflexión, y no, como es tan frecuente, nacer únicamente como reacción a los problemas que van surgiendo. Es muy frecuente que las empresas dispongan de estrategia de negocio, planes financieros, modelos de gestión de tecnologías, pero que, sin embargo, carezcan de una estrategia sobre su activo más valioso, sus recursos humanos. Sin esta estrategia adaptada a la realidad de la empresa y enfocada hacia el negocio, será bien difícil conseguir la gestión adecuada de personas que toda organización debe perseguir.

Los consultores están adiestrados para la implantación de sistemas rígidos y cerrados, a los que la empresa tiene que adaptarse en la mayoría de las ocasiones. Cualquiera que tenga la experiencia de la implantación de un sistema informático sabe que, al final, o te adaptas a las posibilidades del programa, o sigues de forma paralela al sistema implantado.

Tal rigidez en herramientas, tecnologías y procedimientos responde a la tradición mecanicista industrial. Diseñamos un producto, y es el que vendemos, sin posibilidad de adaptación a los gustos o necesidades del cliente. Ya sabemos que el consumidor exige una creciente diferenciación en sus preferencias. Los vendedores de bienes o servicios deben saber satisfacer esas demandas diferenciadas. Pues igual ocurre con los modelos de gestión de recursos humanos: no se puede aplicar el mismo molde a todas. Sin embargo, muchos consultores y directores de recursos humanos se empeñan en proporcionar siempre la misma medicina. Craso error. Lo que es aplicable en un contexto no lo es en uno diferente. De ahí la oportunidad y acierto del enfoque de 'gestión adecuada '. Me parece brillante esa idea fuerza. No existe la mejor gestión extrapolable. Existe la gestión adecuada para cada empresa, en sus circunstancias y contexto.

El libro no comparte, por tanto, esa visión universalista del 'mejor modelo de gestión para todos ', tan frecuente en los textos de management al uso. Bebe en fuentes relativistas, que no consideran lo bueno como una categoría universal, sino que busca lo más adecuado para una situación concreta. Lo que es óptimo para un caso, puede resultar contraproducente para otro. De ahí que los autores hayan seleccionado expertos para que compartan su experiencia de gestión en circunstancias empresariales bien diferentes. El conjunto es una refrescante visión caleidoscópica que nos muestran gestiones adecuadas en circunstancias variadas, tan reales como la vida misma.

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