Debido a los aumentos impositivos, a las empresas británicas les está saliendo cada vez más caro no reducir, reutilizar o reciclar sus residuos. Y Recursos Humanos también puede ayudar en la difusión de un mensaje "más verde" en las organizaciones.

El lenguaje del ámbito de la gestión de residuos puede parecer bastante enrevesado. “Lo que las organizaciones necesitan hacer es ir de arriba a abajo de la jerarquía del residuo, más que ir de abajo a arriba,” afirma Simon Drury, Director de Estrategia en Envirowise, parte de la corporación gubernamental para la eficiencia de recursos WRAP [Waste & Resource Action Programme]. Explica: “Esto es eliminar la necesidad de un recurso; si no es posible, reducir la necesidad de dicho recurso; luego encontrar opciones para reutilizarlo; si tampoco se puede reutilizar, recuperar la energía del recurso; si no se puede recuperar la energía, reciclarlo; y si finalmente tampoco se puede reciclar, desecharlo.” Si haces todo esto, respira profundamente; no estás solo.

Por supuesto, para algunas organizaciones, todo el proceso les suena como algo bastante simple. El Teatro Nacional del Reino Unido, por ejemplo, ha hecho públicos sus ambiciosos objetivos en reducción de residuos y emisiones de carbono. Tony Peers, su Director de RH, afirma: “Hemos dejado muy claro nuestros buenos resultados en la reducción de nuestra huella de carbono. Tenemos contenedores de reciclaje repartidos por todo el teatro.” La organización incluso ha tanteado la posibilidad de generar su propia electricidad mediante paneles solares.

La WRAP pretende reducir a la mitad la generación de residuos desechados en Gran Bretaña para el año 2012. ¿Pero todo lo explicado hasta ahora refleja realmente lo que sucede en el conjunto de organizaciones británicas? ¿O se pretende marcar un ritmo que muchas empresas pequeñas no podrán mantener? ¿Y pueden los profesionales de RH permitirse comprometer a sus empleados con la agenda verde si no se trata de la opción más efectiva a nivel de costes?

“Es mucho más fácil para las grandes empresas porque tienen recursos para llevarlo a cabo,” afirma Pam Jose, Directora Ejecutiva de North East Recycling, organización que proporciona servicios de reciclaje a las empresas del Condado de Tyne and Wear. “Si tienes una empresa pequeña, el reciclaje no es una prioridad y los volúmenes de desechos bajos, por lo que es difícil conseguir a un contratista que los recoja.” La empresa de Jose, por ejemplo, necesita de un mínimo de 35 bolsas de residuos de papel de un solo cliente para que la recogida sea económicamente viable. Una tienda pequeña de un centro urbano puede que solo produzca tres bolsas.

Se trata de un problema habitual, y uno de los que la WRAP reconoce. Steve Creed, el Director de desarrollo de negocio de la compañía, cita una encuesta de 2007 que mostraba que el 72% de las pymes estaban interesadas en disminuir sus residuos, pero un 41% dijo que precisaba ayuda para poder hacerlo. En el noreste, la empresa de Jose ahora dirige un servicio de “visita a domicilio”, recogiendo los desechos reciclables de pequeñas empresas del centro de Newcastle. La recogida de muchas “tres bolsas” seguidas obviamente llega a ser rentable. De modo que, ¿por qué no se ofrece este servicio en todas partes? Parte de la respuesta, afirma Jose, es que este servicio en concreto surgió mediante un proyecto piloto de la WRAP. Fueron ellos quienes contactaron con cientos de organizaciones, evaluaron el interés, planearon la logística y después lo entregaron todo a North East Recycling.

No obstante, algo está cambiando las reglas del juego: el impuesto sobre las basuras. Las tasas sobre los desechos que se envían a los vertederos se introdujeron en 1996, específicamente para fomentar la reducción de residuos y el aumento del reciclaje. En 2007 se tomó la decisión de incrementar dicho impuesto y el 1 de abril de 2010 aumentará de nuevo hasta las 40 libras de tasas por cada tonelada, seguido de un incremento anual de 8 libras por tonelada hasta por lo menos 2013.

Matthew Lintott es un técnico en reducción de residuos de una empresa en el Distrito de Islington en la zona norte de Londres, y proporciona un servicio de auditoría gratuita para organizaciones del Distrito para mejorar su eficiencia en la gestión de recursos. Afirma que el impuesto sobre las basuras ha provocado cambios muy importantes. “Durante los últimos tres años, he notado que los precios por el servicio de recogida de basuras ha aumentado, y los precios por el servicio de reciclaje han disminuido,” afirma. “Nuestro contratista de reciclaje actualmente cobra 1,30 libras por una bolsa de basura, pero solo 89 peniques por una de reciclaje mezclado. Incluso aquellas organizaciones que no están interesadas en los asuntos medioambientales sí tenderán a estar interesadas por su margen de beneficios.”

En Fosters Bakery, una organización con 250 empleados en Barnsley (Yorkshire), la propuesta de “jerarquía del residuo” propugnada por la WRAP ha sido acogida con entusiasmo. Según Michael Taylor, su Director de Operaciones con responsabilidades de RH, el solo hecho de que se trate de una pyme, convierte la gestión de residuos en una prioridad. “Cuando rebuscas en los márgenes para lograr beneficio, empiezas a mirarlo absolutamente todo y el inminente aumento del impuesto sobre las basuras hará aumentar esa necesidad.”

Actualmente, las organizaciones solamente pueden recurrir a proveedores privados para deshacerse de sus residuos. Las administraciones locales tienen la obligación legal de retirar los residuos domésticos pero no los de las empresas. “Un ejemplo de la poca eficiencia del sistema se puede ver allí donde tengas una hilera de tiendas en una zona urbanizada y un vehículo de reciclaje local que pasa a recoger residuos de cada casa pero pasa de largo de las tiendas,” afirma Steve Creed de la WRAP. En otras partes de Europa no se trabaja con esta distinción, afirma, pero señala que actualmente se está revisando por parte del Departamento Gubernamental de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales. Pero incluso si las autoridades locales comenzaran a proporcionar el servicio de reciclaje para las empresas, Pam Jose considera que el problema más importante tiene que ver con la calidad. “North East Recycling sólo recoge material separado y organizado, ya que sólo podemos vender el material de mejor calidad. Si eres una autoridad local y tienes que recoger desechos de 125.000 hogares, necesitas hacerlo rápida y eficientemente, así que es mejor recoger todos los materiales reciclables mezclados. Pero inevitablemente con ello no consigues la mejor calidad. Si pones cereales y patatas fritas en un mismo plato puede que mantenga el mismo valor nutricional pero, ¿quién querrá comérselo?”

Junto con los planes de reducción de emisiones de carbono y de gasto de energía, la eficiencia en la gestión de los recursos también está evolucionando. Ben Murray, Director de Carbon Smart, una rama de la Carbon Trust –organización promovida por el Gobierno con apoyo de las grandes empresas para fomentar el uso de tecnologías de poco consumo energético-, lo dice sin rodeos: “Las empresas que dicen que no tienen dinero para el reciclaje pronto tendrán que replanteárselo por el coste que supondrá enviar los desechos al vertedero.”

Explica que gran parte de todo esto llegará con un cambio de actitud en el lugar de trabajo: “Si sacas el cubo de basura del lado de la mesa de cada empleado, estás adaptando físicamente el espacio para forzar un nuevo comportamiento. Pero si lo haces antes de haberte asegurado de que todo el mundo comprende las bondades del reciclaje, entonces te estarás metiendo en problemas. El planteamiento adecuado es mezclar una explicación del porqué es bueno reciclar y del cómo funcionará, con una cierta coacción y persuasión.”

Cómo Fosters Bakery gestiona su “Jerarquía del residuo”
El término “Jerarquía del residuo” simplemente se refiere a reflexionar desde el principio del proceso, cuando algo llega a la organización, hasta el final, cuando ya no lo necesitas. Es típico pensar en términos de las “3Rs”: Reduce, Reutiliza, Recicla.

Cuando una organización se pone de acuerdo para reducir el uso del papel, imprimir por ambas caras y encontrar otros usos para el papel inservible o mal impreso, entonces el gasto por reciclaje se reduce. Si el papel original del proceso también estaba reciclado, entonces llegamos a “cerrar el círculo”; en otras palabras, logramos un proceso donde no se han usado materias primas.

Aquí tienes algunos ejemplos de cómo Fosters Bakery, un fabricante de comida precocinada con sede en Barnsley, trata de llevar la “Jerarquía del residuo” a su negocio:

  • Papel y cartón de oficina: los empleados recogen los papeles y cartones usados en papeleras de reciclaje. Una vez llenos, un transportista de Fosters los traslada al depósito de almacenamiento de la compañía, donde una empresa de reciclaje los recoge de una sola vez.
  • Cubetas de plástico: llegan a las instalaciones de la empresa como envases de ingredientes como el jamón y otros rellenos, pero una vez vacíos se limpian y reutilizan para otras funciones. Cualquier exceso de cubetas se saca aprovechando la ruta de recogida diaria de los vehículos de mercancías pesadas para minimizar el consumo de gasolina y, finalmente, se los lleva la empresa de reciclaje.
  • Los residuos de masa: se hornean y luego se colocan en un triturador junto con los restos de pan para ser utilizada como alimento para los animales de un granjero local. La persona que maneja el triturador también permite a la empresa monitorizar la cantidad de residuos diarios procesados de este modo.
  • Los cartuchos de tinta: son recogidos por el personal de oficina en bolsas de reciclaje y enviados a una organización benéfica.
  • Los ordenadores: cuando quedan desfasados o se estropean, se recogen y almacenan hasta que hay suficiente material como para que sea viable que el contratista que gestiona los residuos los recoja.
  • La maquinaria y los equipos: se destinan a un uso de segunda mano siempre que resulta posible. El equipo actual es mantenido para asegurarle una larga vida útil y cualquier material inutilizable es recogido por una empresa de reciclaje de chatarra.

Acceso a la noticia: http://www.peoplemanagement.co.uk/pm/articles/2010/03/what-goes-around.htm?area=pm

* Smedley, Tim. “What goes around...”. People Management magazine, 11/03/2010. (Artículo consultado on line: 11/03/2010)

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