Los avances que proporcionan las tecnologías de la comunicación y el acceso a Internet dan como resultado que la formación online, nacida a finales de los ochenta, se implante en un número cada vez mayor de empresas.

Una vez superada la crisis, las empresas tendrán que estar preparadas para retener el talento del que ya disponen y atraer nuevo.

Una fórmula cada vez más extendida es la formación online o e-learning, que reduce los costes indirectos derivados de este tipo de enseñanza y, por su flexibilidad de horarios, puede asignarse a empleados de cualquier departamento y categoría.

Los avances que proporcionan las tecnologías de la comunicación y el acceso a Internet dan como resultado que la formación online, nacida a finales de los ochenta, se implante en un número cada vez mayor de empresas, mejorando sus resultados pedagógicos, haciendo más amenas sus metodologías y afianzándose entre los directores de formación de las organizaciones.

No obstante, este presupuesto es uno de los que primero se recorta cuando la economía atraviesa etapas de contracción como la actual. Algunos gestores empresariales siguen considerando la formación como un gasto y no como una inversión.

Pero, aun así, el incremento de recursos para aumentar la cualificación de la plantilla ha experimentado un importante crecimiento estos años. España supera a Reino Unido, Francia y Alemania en la penetración del e-learning en el mundo de la empresa: el 51% de los trabajadores de nuestro país ha participado alguna vez en un curso online.

Crecimiento

La implantación de la formación a través de Internet en las organizaciones españolas se ha multiplicado en seis años, y algunos sectores avanzados, como las entidades bancarias y las compañías de seguros, se han sumado masivamente a los programas e-learning , que alcanzan ya al 61,3% de los participantes en cursos, al 39,6% de la formación impartida en estas organizaciones y al 15,8% de su inversión.

El ritmo de crecimiento de estos campus virtuales se sitúa en torno a un 20% anual. Más de 2,5 millones de personas han realizado un curso de e-learning en España en 2009 y el sector facturó más de 600 millones de euros el pasado año, según datos de la Asociación Española de Formación Online (Aefol).

Nuevas plataformas

Las principales compañías de e-learning, como Telefónica Learning Services (antes denominada Educaterra) u otras firmas más pequeñas, como la asturiana Virtway, pueden personalizar los contenidos, adaptar los colores y el estilo de la pantalla a la imagen corporativa del cliente e, incluso, realizar simulaciones de posibles situaciones para un determinado puesto de trabajo.

Mientras, editoriales como Publidisa, Santillana o Anaya están subiendo a la Red contenidos cada vez más enriquecidos (incluyen vídeos y sonido), interactivos (por ejemplo, tests) y multisoporte (para PC o aparatos como los nuevos tablet).

Para presupuestos más reducidos, las universidades y las escuelas de negocio comienzan a ver en las redes sociales y en las páginas web de distribución legal de contenidos un canal para la difusión de temarios, conferencias o estudios. Es el caso de IE Business School en la plataforma iTunes U o de muchos de los grupos de debate creados en torno a la red LinkedIn.

Campus online

  • Los contenidos de un curso se actualizan sin aumentar el coste del material didáctico.
  • Cada alumno marca su ritmo y horario de estudio, y puede autoevaluarse.
  • Internet permite contactar con el profesorado y con otros alumnos vía web.
  • Las redes sociales están empezando a usarse para crear espacios de formación.

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