Las altas tasas de paro en España elevan el número de profesionales que emigran al extranjero. Austria, Estados Unidos, Noruega y Australia son los destinos más solicitados, donde las oportunidades profesionales son mejores que en nuestro país.

"Estuve cuatro meses buscando empleo y fue imposible. Por eso vine a Londres. Ahora trabajo en una multinacional, tengo más responsabilidades y cobro casi un 50% más". Es la historia de Manuel Rodríguez, de 29 años, pero podría ser la de cualquier profesional español cualificado que está tomando la misma ruta: hacer las maletas y buscarse la vida en el extranjero. Al menos por un tiempo. Austria, Estados Unidos, Noruega y Australia son algunos de los destinos al alza. Allí la crisis aún colea, pero el mayor dinamismo laboral y unas tasas de paro del 3,2% al 9,7%, frente al 18,8% nacional, marcan la diferencia.

El número de españoles trabajando en estos cuatro países creció un promedio de un 22% entre enero de 2007 y del presente año. También aumentó en Suecia (un 9%), Reino Unido (un 8%), Irlanda e Italia (un 7%). Son datos del censo electoral de españoles residentes en el extranjero (CERA), cifras que agregan casos muy diversos, pero que dibujan una tendencia acentuada con la recesión: la inevitable emigración del profesional cualificado.

"Este fenómeno solía afectar a investigadores, médicos, biólogos... pero ahora afecta a todo el mundo", dice Sandalio Gómez, profesor del IESE. Un estudio del portal de empleo Monster muestra que el 52% de los parados españoles estaría dispuesto a irse al exterior a trabajar. Un 18% adicional lo haría sólo una temporada. No existe un perfil concreto, pero sí características comunes: jóvenes por debajo de los 35, con entre tres y cinco años de experiencia, estudios internacionales y destreza en idiomas.

Es el caso de Manuel Rodríguez. Una reestructuración de personal en Nutrexpa, donde era brand manager, le llevó al paro. Dos licenciaturas, dos Erasmus en Holanda y Bélgica, cinco años de experiencia en varias firmas, entre ellas Unilever, y dominio de inglés no le bastaron para recolocarse. "Hice varias entrevistas, pero había mucha competencia. Los head hunters decían que recibían el triple de currículos, algunos muy sénior dispuestos a aceptar salarios más bajos". Comenzó a mirar ofertas en Londres. Un par de meses después y varios vuelos arriba y abajo ya tenía empleo: responsable de operaciones de marketing en la agencia de viajes online Expedia. "El ambiente es mucho más profesional, tienes un plan de carrera definido, hay menos jerarquía, se cumplen los horarios de 9.00 a 17.30 y los ascensos se basan más en meritocracia".

Natalia Soubrier, arquitecta de 31 años, optó por cruzar el charco. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria llevó a la quiebra a Ferroman, promotora en la que era jefa de proyectos. "Ni siquiera busqué empleo, lo que había era mucho peor y no iba a encontrar nada". Se apuntó a un curso de inglés y en septiembre del 2008 hizo las maletas rumbo a Nueva York. Hoy trabaja en un pequeño estudio de arquitectura en Brooklyn. "No me hubiera ido si no fuera por la crisis. Y sólo regresaré si me ofrecen un trabajo bien remunerado acorde con mi experiencia", asegura. Lo ve complicado. "La situación tardará en mejorar".

Precisamente, eso apuntan los datos. Según KPMG, el 52% de los directivos en grandes empresas cree que la situación económica española permanecerá igual o empeorará durante los próximos 12 meses. Y la tasa de paro podría saltar del 18,8% actual al 20% a finales de año, prevé Eurostat.

Ante este panorama, emigrar se ha convertido en la válvula de escape de muchos trabajadores cualificados. En los dos últimos años, más de 111.000 españoles se han censado en el extranjero, un incremento del 9%. En Estados Unidos viven 53.300, un 21% más que en 2007. A los médicos e investigadores se suman ahora economistas, ingenieros, arquitectos, guionistas...

"Las producciones de cine español cayeron un 60% el año pasado. Ahora es más difícil vender un guión, por eso prefiero venirme aquí una temporada", explica P. Sans, guionista de 32 años. Lleva mes y medio en Nueva York estudiando teatro. "Si no hubiera caído tanto el trabajo, me habría quedado en Madrid. Regresaré en nueve meses. Soy optimista, aunque el sector tardará dos o tres años en levantarse".

Los que todavía no han dado el paso se preparan. "Espero irme a Washington después del verano", dice Sergio López de Arbina, de 27 años, licenciado en Comunicación y máster por la Universidad de Navarra. Trabaja de redactor en Radio Popular San Sebastián. La inminente reestructuración de la empresa y sus ganas de especializarse en comunicación política, le empujan a Estados Unidos. "El desempleo juvenil es grave. Estás condenado a cobrar 600 euros al mes. Ganar 1.000 euros parece un privilegio". La tasa de paro en menores de 25 años rozó en enero el 40% en España, el doble de la media europea.

Destinos emergentes, como China, India o Brasil, y sectores como la informática, en auge en ciertos países, son otra opción. "En Argentina la situación no está muy allá, pero un montón de empresas americanas desarrollan software aquí para reducir costes. Hay mucho trabajo para informáticos", dice Francisco del Castillo, ingeniero de 29 años. Tras quedarse en el paro, dejó Madrid para viajar por Latinoamérica. Acabó en Buenos Aries, donde IBM no tardó en contratarlo. "El salario es menor que en España, pero también lo es el coste de vida. Será una buena experiencia en mi currículo".

Los bajos sueldos y la escasa atención prestada a la gestión de personas siguen siendo grandes obstáculos en nuestro país. Según un estudio de Adecco y de

IESE, el salario bruto anual en España es de 21.500 euros, la mitad que en el Reino Unido, los Países Bajos o Alemania. Por eso, Sandalio Gómez aconseja: "Si alguien sabe inglés, está especializado y no tiene compromisos personales, que se vaya fuera. Aquí pierde el tiempo".


Viajes forzados

La incertidumbre económica en España afecta a trabajadores y empresas, especialmente pymes. Toca diversificar productos y abrir mercados. Es necesario. "Si no hubiéramos ido a Bulgaria, Italia y ahora EE UU, la compañía no habría sobrevivido", asegura Borja de la Escalera, fundador de Enerthink, promotora de parques eólicos y fotovoltaicos. Tras casi año y medio viviendo entre California y Chicago, Borja logrará ver en 2011 los primeros ingresos procedentes de EE UU.

Sobre el futuro, muchos empresarios como él piensan: "Hasta que no se liberalice el mercado laboral, no saldremos de la crisis". Sandalio Gómez, del IESE, apuesta por incentivar a las empresas que contraten gente joven. "Entre un 30% y un 50% de los profesionales que se van no regresan. Si la fuga de cerebros continúa, perderemos competitividad".

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.