Los estados de la ampliación tienen una jornada laboral casi tres semanas superior a la del resto. En cambio, la jornada laboral media de los europeos fue el año pasado de 38,6 horas semanales, casi dos menos que en 2003.

El mercado laboral de la Unión Europea (UE) está aún lejos de la integración. En los 10 países que se unieron a la organización en mayo del año pasado se trabaja una media de 112 horas más al año -casi tres semanas-que en los 15 estados más antiguos, según acaba de anunciar el Observatorio Europeo de Relaciones Industriales (EIRO), que compara datos correspondientes a los años 2004 y 2003. Los europeos trabajan una media de 38,6 horas a la semana, casi dos horas menos que en 2003. En España la media es de 38,5 horas.

El análisis concluye que las jornadas laborales pactadas en convenio se han estabilizado en los dos últimos años. Pero mientras que en los países más veteranos la tendencia es a recortar el tiempo de trabajo -de media es hoy 0,7 horas menor que hace dos años-, en los recién llegados ha creado 0,9 horas de media.

Las diferencias entre países son significativas. Los más trabajadores de la UE, los países donde los empleados a tiempo completo han pactado jornadas más largas, son Letonia, Reino Unido y Polonia y los que tienen calendarios más relajados, Italia, Francia y Holanda.

También hay diferencias por sexos. Las mujeres que tienen contratos a tiempo parcial trabajan de media dos horas más que sus colegas varones en Dinamarca, Alemania y Suecia. Justo lo contrario de lo que ocurre en Grecia, Italia, Letonia, Luxemburgo y Portugal.

En el caso de los que trabajan a tiempo completo hay una tendencia a que las jornadas de las mujeres sean ligeramente inferiores a las de los hombres. España sirve de ejemplo. Los hombres trabajan 39,4 horas semanales, mientras que las asalariadas lo hace 36,6 horas.

Para llegar a estas conclusiones, los autores de la investigación han utilizado fuentes oficiales. En este sentido subrayan algunos problemas que se han encontrado. Como la existencia de diferentes formas de calcular la jornada laboral, que en algunos países se contabiliza de forma anual, en lugar de semanal. O el hecho de que en algunos países la reducción del tiempo de trabajo se ha producido recortando horas extras en lugar de la jornada pactada.

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