En Francia, la tasa de empleo femenina entre los 24 y los 49 años, incluyendo a aquellas que tienen hijos, es del 80%. Leah Larkin muestra en Personneltoday.com, como consiguen los franceses conciliar trabajo y familia.

Las mujeres francesas tienen una extraordinaria habilidad para combinar la maternidad con el trabajo. Alrededor del 80% de mujeres de ese país entre los 24 y los 49 años están empleadas, incluyendo a aquellas con hijos.

Gracias a su espíritu independiente, a una determinación para mantener los conocimientos y habilidades adquiridos y a un sistema estatal que facilita ayudas generosas, las francesas trabajan más que la mayor parte de las mujeres del resto de Europa.

La tasa de nacimientos en Francia ha subido hasta 1,9 niños por mujer, igualando la tasa de fertilidad irlandesa. El promedio de la Unión Europea es de 1,4, por lo que si Francia sigue ese camino se puede convertir en el país más populoso de Europa a mediados del siglo XXI.

Francia tiene uno de los sistemas de cuidado de los niños más generosos de Europa. Los niños de tres años ya pueden empezar a ir a la escuela infantil. Incluso desde los niveles más primarios, la mayoría de estas escuelas empiezan las clases a las ocho y media de la mañana y no acaban hasta las cuatro y media de la tarde. Asimismo, muchas escuelas ofrecen servicios adicionales para tener cuidado de los niños más allá de esa hora, hasta las seis y media o las siete de la tarde, aunque entonces el servicio sale un poco más caro.

Para los niños menores de tres años, existen guarderías públicas y privadas. También hay centros de día públicos que, junto con las guarderías de carácter público, han sido fundadas gracias a las autoridades locales y regionales y a las aportaciones particulares de los padres. Obtener una plaza en alguna de estas guarderías, sin embargo, puede ser difícil.

Carine Rapoport, una radiologista de 37 años de Aix-en-Provence con dos niños pequeños, afirma que para ella es importante mantenerse “ocupada y activa” y poder mantener una sensación de independencia. De todas maneras, muchas mujeres, como Rapoport, prefieren contratar los servicios de una niñera. El gobierno ofrece incentivos financieros a aquellos padres que dan empleo a una niñera en su propia casa. De acuerdo con un nuevo sistema, los padres solo pagan el salario de esa persona, mientras que el estado paga las cuantiosas tasas de la seguridad social.

Además, el Estado ofrece subvenciones y beneficios fiscales a las familias y apoyo a las guarderías donde trabajan voluntarios; unas ayudas que aumentan considerablemente con un tercer hijo.

Annie Kergoat, una técnico de laboratorio de 39 años de la localidad sureña de Apt, trabaja a tiempo completo y tiene tres hijos de menos de doce años. Apuntó a su primer hijo en una guardería municipal, por lo que se pudo reincorporar al trabajo sin problemas. Pero con los nacimientos de su segundo y tercer hijos, decidió solicitar un “congé parental” (permiso familiar para ausentarse), por lo cual pudo hacer una jornada parcial hasta que todos sus hijos tuvieran tres años. El salario durante este periodo fue subvencionado por el Estado. “Me gusta mi trabajo y me habría aburrido quedándome en casa”, afirma. “Creo que las mujeres con hijos pueden tener una carrera activa y completa. Será difícil conseguirlo mientras el mundo del trabajo no esté completamente adaptado a las madres trabajadoras, pero no es tarea imposible.”

Acceso a la noticia: http://www.personneltoday.com/Articles/2005/09/06/31446/French+connection+-+how+women+in+France+combine+motherhood+and.htm

* Larkin, Leah. “French connection – how women in France combine motherhood and work”. Personneltoday.com, 06/09/2005 (Artículo consultado on line: 27/09/2005)

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