Gobierno, patronal y sindicatos franceses pactan un nuevo contrato para favorecer el empleo de los mayores. Los parados franceses de más de 57 años tendrán a partir del 2006 una última oportunidad de reincorporarse al mundo laboral antes de jubilarse.

Mayores, pero no inútiles, los parados franceses de más de 57 años tendrán a partir del 2006 una última oportunidad de reincorporarse al mundo laboral antes de jubilarse definitivamente. Para favorecer el acceso a este último empleo, y empujadas por el Gobierno, la patronal -Medef- y las grandes confederaciones sindicales acordaron ayer la creación de un nuevo contrato temporal destinado exclusivamente a los parados mayores de 57 años que lleven al menos tres meses buscando empleo. Este nuevo contrato tendrá una duración inicial de 18 meses, y será renovable una vez (hasta un máximo de 36 meses), lo que permitirá prolongar la vida laboral de los beneficiarios hasta la edad de 60 años y aspirar a retirarse con la pensión completa.

El Gobierno de Dominique de Villepin, que ha establecido el fomento del empleo como su "prioridad absoluta", tiene un especial interés en promover la prolongación de la vida laboral. Actualmente, en Francia, la media de edad de jubilación efectiva se sitúa entre los 57 y los 58 años, fruto de un recurso masivo a las prejubilaciones por parte de las empresas durante años. A causa de esta práctica, la tasa de actividad de las personas de entre 55 y 64 años (situada en el 36,8%) es una de las más bajas de Europa y se encuentra por debajo de la media de la OCDE, que es del 50%. El nivel de paro (14,5%) en esta misma franja de edad es asimismo superior a la media francesa (9,9%)

El objetivo del Gobierno es, precisamente, elevar la tasa de actividad de los mayores de 55 años hasta el 50% de aquí al 2010, lo que -de conseguirse- representaría la creación de 600.000 empleos suplementarios. Con todo, seguiría por detrás de una de las economías más boyantes de la UE, la del Reino Unido (con una tasa de actividad en esta franja de edad del 55,5%), y todavía más de los países nórdicos (60,2% en Dinamarca, 68,6% en Suecia, por ejemplo).

La OCDE ha alertado sobre los costes económicos que puede suponer -si no se frena- la deriva de los países ricos a prescindir antes de hora de sus mayores como fuerza de trabajo, y que puede abocar a aumentar los impuestos o recortar las prestaciones sociales, además de lastrar el crecimiento económico. A Francia, con un déficit de la Seguridad Social que se situará a finales de este año en 11.900 millones de euros, no le hace falta que nadie le recuerde los graves problemas que tiene delante. El Gobierno empezó a poner coto a esta situación con la aprobación, en el 2003, de la llamada reforma Fillon, que limitó el recurso a las prejubilaciones. Fruto de ello es que han pasado de 239.000 en 1997 a 140.000 en el 2004. Pero esto, por sí solo, no ha conseguido recuperar la situación. Como tampoco la aplicación de la denominada Contribución Delalande, creada en 1987, que grava con una tasa suplementaria a las empresas que despiden a empleados mayores de 50 años. En la práctica, y debido a las numerosas exoneraciones, esta contribución ha resultado del todo contraproducente: cada año se apuntan al paro 230.000 mayores de esa edad en busca de empleo, mientras que las empresas sólo pagan por 30.000.

El acuerdo entre la patronal y las cinco confederaciones sindicales francesas no ha sido fácil. Las negociaciones entre los interlocutores sociales se han prolongado durante siete meses y la última sesión se cerró a las tres de la madrugada de ayer -bajo la fuerte presión del Gobierno- con un principio de acuerdo sobre el citado contrato para mayores de 57 años, y que no concreta ninguna más de las otras propuestas de reforma puestas sobre la mesa. El principio de acuerdo, por si fuera poco, debe ser ratificado todavía por las direcciones de los sindicatos (tienen de plazo para ello hasta el 10 de noviembre) y la CGT no las tiene todas consigo.

Parece un magro resultado para tanto tiempo y esfuerzo. Pero el primer ministro, Dominique de Villepin, se apresuró ayer a celebrarlo. "Me alegro de que los interlocutores sociales hayan abierto las vías de un acuerdo que marca una verdadera ruptura con las lógicas del pasado", declaró, al tiempo que lo ponía como ejemplo de la "utilidad del diálogo social" que defiende.

Villepin anunció que, a partir de este acuerdo, el Gobierno elaborará un plan estratégico con una batería de medidas que fomenten el empleo de los séniors. Dicho plan tendrá como objetivos esenciales promover el mantenimiento en el trabajo de los mayores, facilitar un retorno rápido al mercado laboral en caso de quedar en el paro y mejorar la transición entre empleo y jubilación.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.