Hay empleo suficiente y la gente, sobre todo jóvenes, no está dispuesta a trabajar los sábados, y aún menos por los salarios que ofrecen peluquerías y comercios. Estos sectores no encuentran personal cualificado y con vocación.

Hay empleo suficiente y la gente, sobre todo jóvenes, no está dispuesta a trabajar los sábados, y aún menos por los salarios que ofrecen peluquerías y comercios. Estos sectores no encuentran personal cualificado y con vocación, pero son aún muy reticentes a contratar inmigrantes, como ha funcionado en la restauración.

Falta peluquera/o". "Se necesita dependienta". Carteles con reclamos como éstos aparecen en cientos de peluquerías y comercios. Hay serias dificultades para encontrar personal cualificado y en ambos casos los horarios laborales y el trabajar los sábados son el principal motivo desmotivador. Hasta hace poco, también cientos de restaurantes anunciaban que "faltan camareros", pero la restauración ha compensado rápidamente la escasez de mano de obra con la inmigración. En cambio, el comercio es aún muy reticente a la contratación de extranjeros.

En Catalunya, un 17% de la población ocupada trabaja en el comercio, eso son 565.000 personas. "Esta profesión ya no tiene prestigio, por eso no hay tantas vocaciones" asegura Núria Beltrán, directora de la Escola Superior de Comerç i Distribució (Escodi). "Trabajar de cara al público es duro, tiene que gustarte", reconocen Daniela y Conchi, empleadas en una tienda Benetton. "El sábado es el día de más ventas, es cuando hay más trabajo", apuntan Loli y Maite, dependientas de la cadena de moda Podium.

Pero en una sociedad cada vez más volcada en la cultura del ocio, y en la que crece además la preocupación por conciliar vida laboral y personal... ¿quién quiere trabajar los sábados?

"Busco un ayudante para los sábados en la peluquería. Hace siete meses empecé a llamar a las escuelas de peluquería, y sólo me han venido dos chicas. Si durante la semana estudian, el sábado quieren salir o descansar; a la mayoría los padres las mantienen y no necesitan el dinero". Montse Cerrejón abrió su peluquería hace seis años, y desde entonces ha empleado a doce personas. La rotación es el tema del día en el sector, y oficialas y auxiliares duran un máximo de dos años. "Éste un oficio esclavo y hay que formarse y aguantar unos años como auxiliar -explica Lidia Casanova, de la escuela de peluquería C & C Llongueras-. Cada vez hay menos alumnos, muchas chicas prefieren ir directamente a trabajar a un supermercado. Pero las que estudian empiezan el curso en octubre y cuando llega Navidad el 100% ya tiene empleo".

El convenio estatal de peluquería fija un sueldo mínimo de 521,40 euros brutos al mes para un oficial de primera. Tan exigua cifra -aunque en la realidad se complemente con comisiones-, sumada a los bajos tipos de interés, explica que en los últimos años haya aumentado en un 20% el número de salones en España: las peluqueras prefieren montar su negocio antes que trabajar por cuenta ajena (hay 82.000 salones y 100.000 trabajadores).

El comercio también tiene muchos problemas para encontrar personal, especialmente joven. El mayor poder de atracción lo tienen las grandes cadenas de moda, como Zara. "Este tipo de empresas suelen cubrir sus ofertas de trabajo en dos días, por el prestigio de la marca, porque venden posibilidad de promoción, y no piden experiencia", según explican en Laboris. net. En cambio, una oferta en un comercio más pequeño puede tardar un mes en cubrirse. "Muchos jóvenes prefieren estas cadenas y no piensan que en una tienda tradicional quizá el sueldo, los horarios o el trato pueden ser mejores", asegura Beltrán, de Escodi. Como referencia en el sector comercio, por ejemplo el convenio de grandes almacenes fija un salario base de 11.696,31 euros brutos anuales en el nivel de iniciación. Según datos facilitados por el portal de empleo Laboris. net, un 10% de los usuarios buscan empleo en el área de comercio como dependientes para poderlo compaginar con los estudios. Con estos datos, se entiende que la figura del joven aprendiz ya sólo perviva en la literatura.

Pero como la tecnología aún no ha inventado los robots-dependientes, el sector está obligado a buscar soluciones. "Las empresas tienen que cambiar el chip. Para atender al público necesitas gente con ganas", afirma Monste Vilalta, gerente de la asociación de comercios familiares Comertia. Y para tener gente con ganas, hay que saber qué es lo que motiva: "La gente no quiere más sueldo, quiere más tiempo. Y si no encontramos jóvenes, contratemos mayores", añade Beltrán.

Cristina Escudé, propietaria de las jugueterías Barruguet, explica: "Necesito personal de un cierto nivel cultural, y sólo lo encuentro flexibilizando horarios". En la tienda de Barcelona abre los mediodías: "Con dos turnos de 5 horas, que es más atractivo que una media jornada, accedemos a un personal que de otra forma no estaría dispuesto: madres y estudiantes. Nuestros empleados de Terrassa, que ahora hacen el horario convencional, ¡estarían encantados si abriéramos al mediodía!".

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.