La negativa de Sanidad a incluir en la ley antitabaco un capítulo para la financiación pública de los tratamientos ha impulsado tanto a empresas como a organismos públicos a cubrir ese hueco. Es el caso, entre otros, de Motorola, Codorníu e Iberdrola.

Adelina Benet confiesa con orgullo haber sido la primera en apuntarse a la lista. Directora del Servicio de Prevención de Codorníu, su empresa ha decidido suavizar la aplicación de la recién estrenada Ley del Tabaco con la iniciativa de financiar terapias a los empleados fumadores que quieran vencer su adicción. 'Creemos que ha sido un buen regalo de Navidad para quienes quieran dejar el tabaco ', asegura Benet. En Codorníu, uno de cada cuatro empleados es fumador. De ellos, un 75% ha decidido seguir el programa de deshabituación Cesso que ha ofrecido la compañía y que imparte la empresa Mas Vida Red. 'Nuestra iniciativa surgió en el momento en que comenzó a vislumbrarse que se aprobaría la ley. Nos planteamos que podría ser un problema para los fumadores y comenzamos a pensar cómo afrontarlo ', apunta la directora del Servicio de prevención de la compañía. La terapia, que es voluntaria y abierta (los empleados pueden adherirse en cualquier momento del año), costará 12.000 euros a la empresa. Eso sí, Codorníu ha dejado claro a su plantilla que no permitirá hacer pausas para fumar.

La iniciativa de la compañía catalana no es un caso aislado. La negativa de Sanidad a incluir en la ley antitabaco un capítulo dedicado a la financiación pública de los tratamientos ha impulsado tanto a empresas como a organismos públicos a tratar de cubrir ese hueco. Es el caso, por ejemplo, de Iberdrola, que costea parte de la asistencia médica privada cuando sea necesaria. O de Telefónica, que facilita parches y atención sanitaria a los fumadores que lo soliciten.

Entre las Administraciones Públicas que han adoptado decisiones similares destaca el ayuntamiento de Valencia, que aporta 240 euros por cada tratamiento individual y la Generalitat catalana, que subvencionará terapias a su personal.

'En nuestro caso lo hemos hecho por responsabilidad al saber que los poderes públicos no subvencionarían los tratamientos ', señala Carlos Fernández, director de Recursos Humanos de Motorola. La compañía, que cuenta con un 25% de fumadores, ha optado también por financiar programas de deshabituación, aunque al mismo tiempo no restringirá las pausas para fumar. 'Hicimos un primer lanzamiento hace dos meses. En la primera sesión se apuntaron 15 empleados. Desde entonces hemos enviado varios comunicados animando a los trabajadores ', señala Fernández.

Al igual que en el caso de Codorníu, el programa de Motorola ha sido diseñado por Más Vida Red. 'Antes de la entrada en vigor de la ley ya ofrecíamos programas, pero con la entrada en vigor del texto hemos notado un aumento de la demanda. En general nuestra experiencia es que son las compañías las que corren con los gastos. Son programas abiertos, todos los empleados en cualquier época del año pueden sumarse ', explica Alberto García-Francos, director general de la compañía.

También Ibermutuamur cuenta con un programa destinado a ayudar a los fumadores que quieran abandonar el hábito. Pese a que varias grandes empresas, es el caso de Zardoya Otis, por ejemplo, han solicitado ya el servicio, desde la mutua se tiene la percepción de que queda mucho por hacer en este terreno. 'Tengo la sensación de que en muchas empresas no se ha abordado la cuestión, hay que concienciar todavía mucho a las empresas, aunque más a las pequeñas que a las grandes, que están más activas ', explica el doctor Javier Román, médico de la compañía. El tratamiento que ofrece Ibermutuamur se basa en farmacología, terapia conductual y ayuda psicosocial, con una tasa de éxito en torno al 40%. 'Hay que sospechar de cualquier programa que ofrezca más ', advierte Román. Los milagros, en este campo, no existen.

25 minutos al día para salir a fumar

Cada trabajador que fuma invierte algo más de 25 minutos al día en satisfacer su necesidad de nicotina. Ésta es al menos la conclusión que obtuvo la compañía Inology, especializada en el desarrollo de soluciones para la empresa, cuando hace tres años decidió prohibir el tabaco en sus instalaciones y controlar el tiempo dedicado por sus empleados fumadores en salir a fumar. Inology instaló un sistema en el que, a través de la huella dactilar, se registraban las salidas de los empleados para consumir tabaco y después se procesaba la información. 'El promedio diario de tiempo que dedica cada fumador es de 25,47 minutos, repartidos en una media de 2,87 salidas y en 8,87 minutos por cigarro ', explican desde la compañía. Inology prevé que durante los próximos meses se produzca una demanda creciente de este tipo de soluciones tecnológicas, aunque hay quién reclama que se controle de la misma forma las pausas para cafés, por ejemplo.

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