El cuerpo de orientadores laborales aumenta un 82% por la crisis. Ante el aumento de la demanda, la Generalitat ha contratado a 150 nuevos asesores para sumarlos a los 184 que se encuentran ya en activo.

La crisis ha dejado a muchos catalanes sin trabajo, pero con ganas de reincorporarse cuanto antes al mundo laboral. No es tarea fácil. Y los parados necesitan en ocasiones la ayuda de algún asesor que los guíe para reciclarse. Por esta razón, la figura del orientador laboral se ha convertido en una pieza clave en las oficinas de trabajo. Ante el aumento de la demanda, la Generalitat ha contratado a 150 nuevos asesores para sumarlos a los 184 que se encuentran ya en activo. Esta contratación, efectiva a mediados del pasado abril, responde a uno de los 30 compromisos para reactivar la economía que firmaron patronales, sindicatos y Generalitat el pasado mes de diciembre. El Departamento de Trabajo asegura que el nivel de éxito es del 40%.

Anna e Inma son dos de las cuatro orientadoras laborales que trabajan en el Aula de Búsqueda Intensiva de Trabajo de la Oficina de Trabajo del Barri Gòtic de Barcelona. Cada tarde, de lunes a jueves, ambas ayudan a una quincena de personas que buscan reencontrar su camino en el mercado laboral. El grupo se sienta a lo largo de un mes entero durante cuatro horas al día a buscar trabajo sin parar. Ambas asesoras coinciden en que, si se sabe buscar, encontrar es más fácil.

El trabajo es sistemático. Nada más llegar, a cada parado se le hace una entrevista personalizada para conocer en profundidad las debilidades y fortalezas que pueda tener respecto al mundo laboral. Luego, empieza la búsqueda. "Lo que intentamos es que conozcan bien su objetivo y a partir de ahí que sepan qué canales deben utilizar". En muchas ocasiones, hay que redirigir a las personas. "Hablando con ellos encontramos nuevas habilidades", afirman. "En una ocasión llegó un pintor que, a fuerza de charlar con las personas a las que pintaba la casa, estaba perfectamente capacitado para ser relaciones públicas".

Pese a valorar el esfuerzo para agilizar la contratación de parados, los sindicatos lo consideran insuficiente. "Antes de la crisis ya había escasez de orientadores", afirma la secretaria de Política Institucional de CC OO de Cataluña, Neus Munté, quien opina que las políticas laborales prestan muy poca atención a esta figura. Para CC OO, la cuestión no está en una falta de formación o en la escasez de gente que se adapte al perfil del asesor. "La solución es establecer la falta de orientadores como una prioridad", añade.

La directora de la Red Ocupacional de Cataluña, Mireia Ràfols, opina de diferente manera. "Por supuesto, sería maravilloso que hubiera un orientador por persona," afirma, "pero eso es muy difícil". "A pesar de que 300 asesores para los casi 600.000 parados que hay en Cataluña puedan parecer pocos, en dos años se ha hecho un esfuerzo extraordinario para contratar a personas que respondan al perfil necesario".

Ràfols afirma que hay que tener en cuenta que "no todo el mundo pide o necesita un orientador". Quienes más necesitan un profesional son las personas que trabajaban en sectores deteriorados, como la construcción o el textil. Otros perfiles que necesitan especial ayuda son los de aquellos jóvenes que no han trabajado nunca y los de mujeres que vuelven de una baja por maternidad. Ràfols recuerda: "El orientador no te consigue trabajo, lo que hace es darte las armas y los recursos para que puedas encontrarlo". Además "hay un límite presupuestario", afirma la directora, "y en ninguna otra crisis se había gastado tanto dinero en este campo como en esta".

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