Belén Cornoto, Eva María Palencia, Luis Manuel Álvarez y Rafael Olmo son discapacitados físicos. Trabajan desde hace dos meses, con vistas al público, en una agencia de Viajes Vincit, donde sólo la responsable no tiene ningún tipo de minusvalía.

Belén Cornoto, Eva María Palencia, Luis Manuel Álvarez y Rafael Olmo son discapacitados físicos. Trabajan desde hace dos meses, con vistas al público, en una agencia de turismo de la empresa Viajes Vincit, donde sólo la responsable no tiene ningún tipo de minusvalía. La oficina, situada en la calle de la Flor Alta 2, al lado de la Gran Vía, es la primera agencia de viajes española calificada por la Comunidad de Madrid como Centro Especial de Empleo (CEE).

Esta denominación la obtienen los negocios que emplean al menos al 70% de trabajadores con discapacidades físicas, psíquicas o sensoriales.

"La idea es exportar este modelo piloto a todas las comunidades autónomas en las que tenemos oficinas, en un plazo de dos años", indica el presidente de Viajes Vincit, José Manuel Maciñeiras. "También nos gustaría", prosigue el directivo, "que la iniciativa fuera el pistoletazo de salida para la incorporación a este mundo de otras empresas". De momento, son cinco personas en el local madrileño, pero las instalaciones están preparadas para incorporar a 12 trabajadores.

La responsable de la oficina, Paula Anglada, comenta el entusiasmo con el que los cuatro empleados se enfrentan a su nuevo puesto de trabajo. "Son personas con una gran voluntad. Tienen ganas de seguir adelante y aprender lo máximo posible", dice. Uno de los trabajadores, Rafael Olmo, escucha satisfecho desde su mesa de trabajo. Olmo tiene polio en el pie derecho, y ha conseguido acceder a este puesto por una asociación de minusválidos. "Estoy entusiasmado. Yo trabajaba de contable y tenía ganas de un cambio. El ambiente aquí es fabuloso y la formación muy buena", afirma.

Antes de abrir la oficina como centro especial de empleo, Viajes Vincit necesitó una autorización de la Comunidad de Madrid. Las instalaciones debían cumplir unos requisitos. "Tuvimos que equipar el local con materiales antideslizantes en el suelo, rampas, un ancho de pasillos determinado, mesas que se pueden subir y bajar, baños adaptados...", enumera Maciñeiras.

Un esfuerzo que agradecen los trabajadores. "Las zonas están completamente habilitadas para minusválidos", dice Luis Manuel Álvarez, de 32 años, que presenta una discapacidad del 46%. Un accidente de tráfico le dejó secuelas en la movilidad de la pierna, la cadera, el codo y la cara.

El presidente de Vincit resalta el trato recibido en la Comunidad. "Han sido muy exigentes, pero, al mismo tiempo, nos han tratado muy bien", asegura. Para el consejero de Empleo y Mujer, Juan José Güemes, el proyecto de Viajes Vincit es importante porque puede marcar las pautas a seguir por otras empresas del sector turístico madrileño.

La Consejería de Empleo y Mujer subvencionó el año pasado a 123 CEE, en los que trabajan 4.610 personas con discapacidad. Se contrataron indefinidamente a 920 trabajadores discapacitados en empresas ordinarias. De éstos, el Gobierno regional financió la contratación de 750 puestos de trabajo, por valor de 2,5 millones de euros.

La Comunidad ayuda a mantener los CEE abonando el 50% del salario mínimo interprofesional de los trabajadores de los centros. Además, se aplica una bonificación del 100% en la cuota a la Seguridad Social.

Por otra parte, la dirección General de Trabajo subvenciona la adaptación de las instalaciones y la contratación indefinida de los trabajadores con discapacidad. Eva María Palencia, de 44 años y con una minusvalía del 65% debido a una cardiopatía, comenta las ventajas de tener un contrato fijo en esta oficina. "Yo he trabajado en otros centros de empleo. Pero en muchos estás siempre en el aire, con contratos de seis meses. Aquí notas que formas parte de un proyecto", explica Palencia.

La trabajadora cuenta que en su vida laboral no ha tenido muchos problemas para conseguir un trabajo. La complicación llegaba a la hora de mantener el empleo. "Me tengo que someter a revisiones periódicas, y eso hay muchas personas que no lo entienden. En algunos sitios te dan el toque a la mínima", aclara.

Belén Cornoto, de 32 años y con una minusvalía del 33%, también está feliz. Es su primer trabajo después de sufrir la amputación de los dedos del pie: "Me parece fantástico, porque es una forma de dar una oportunidad a personas con discapacidad". También destaca el ambiente que se han encontrado "de mucho cariño y mucho apoyo".

Viajes Vincit emplea únicamente a personas con minusvalías físicas debido al tipo de trabajo que se desempeña en una agencia de viajes. "Se está con vistas al público, en determinadas ocasiones se trabaja con mucha presión. Sobre todo cuando son viajes de empresas o se presentan problemas. Esto hace que haya un alto índice de depresiones. Por tanto, es un empleo poco apropiado para un disminuido psíquico", argumenta el presidente de la compañía.

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