Las empresas ancladas en el miedo son fáciles de detectar porque tienen un estilo de liderazgo coercitivo, de ordeno y mando, en ellas se promociona a profesionales cuyo valor principal sólo radica en no oponerse a la dirección.

Las empresas tienen que aprender a mover las caderas para adaptarse ... y empiezan a pedir a sus profesionales el estilo John Travolta y no el de los conejitos de Duracell, movidos a pilas '. Así de clara es Pilar Jericó, economista profesora de la Universidad Autónoma y socia directora de la consultora Walker y Newman. Y lo dice en su nuevo libro NoMiedo, que saldrá a la calle el 13 de febrero de la mano de Alienta Editorial, un nuevo sello de la casa Planeta.

'Si en una compañía te pagan por pensar ya no vale usar el miedo como herramienta de gestión ', explica. En paralelo, donde quieren gente que piense y actúe, no tienen cabida los que, dominados por sus miedos, actúan con sumisión sino los que mueven las caderas.

'Lo que he buscado es hablar de un tema tabú como es el miedo. Todos tenemos miedo, incluso miedo a decir que tenemos miedo ', explica Jericó sobre el porqué de su libro. 'Una vez que cada uno conoce sus temores, los conquista ', explica.

El temor del que habla esta entrenadora personal o coach del liderazgo ha servido durante décadas para gestionar a las personas en las empresas - 'y hay que reconocer que con buenos resultados en muchas ocasiones- '. Pero también hay miedos que no son inducidos en el lugar de trabajo, sino que son propios de cada uno y los lleva a la empresa. Ambos son un lastre para las organizaciones en el entorno actual que está afectando a sus cuentas de resultados porque frente a ellas ya hay otras que podrían llamarse empresas nomiedo o empresas sanadoras, en las que 'de verdad se cree en las personas '.

Las empresas ancladas en el miedo (un 50% a tenor de los estudios manejados en el libro) son fáciles de detectar porque tienen un estilo de liderazgo coercitivo, de 'ordeno y mando ', en ellas se promociona a profesionales cuyo valor principal sólo radica en no oponerse a la dirección y los jefes están obsesionados con proteger la información.

Sobre todo esto planean los miedos de cada uno. 'La pérdida de poder, entendido como pérdida de prestigio, de carisma, de reconocimiento, así como el miedo al fracaso son los más comunes ' destaca Jericó. Como dato curioso, en un encuesta reflejada en el libro ningún directivo reconoció tener miedo a no ser reconocido socialmente. Sin embargo, como así explica Jericó 'los directivos mienten porque, precisamente, éste es uno de los miedos más frecuentes en las culturas mediterráneas '.

El objetivo de Jericó con su libro es que cada uno detecte qué le motiva -miedo y motivación van de la mano- porque así sabrá qué teme y, por tanto, cuáles son las consecuencias que ello le produce.

Por ejemplo, quien esté muy motivado por obtener logros, tiene miedo al fracaso, pero asociado a ello también tendría miedo a asumir riesgos o a tomar decisiones y esto le perjudicaría como profesional. Por cierto, que a los Juan Sinmiedo tampoco se les quiere demasiado en la empresa del siglo XXI. Hay un temor, que no es el tóxico ni el paralizante, sino el equilibrante y que protege de un peligro que es necesario en todos los ámbitos. Es el miedo que evita que un niño se tire por una ventana o que un profesional se tire a la piscina y es un miedo necesario.

Por otro lado, otro miedo, casi terror, que lleva a sufrir hostigamiento laboral no es objeto del libro de Pilar Jericó.

Claves de la gestión

  • El entorno adecuado es el de una competencia imprevisible, con unos mercados inestables y en el que los clientes eligen libremente. El entorno se percibe como una oportunidad.

  • A los profesionales se les reclama todo su potencial, son creadores.

  • La empresa necesita innovación y creatividad.

  • Los líderes nomiedo buscan el compromiso, dejan hacer, comunican rumbo y destino y saben sacar lo mejor de cada uno.

  • El lema de la empresa es 'aquí se te paga por pensar y por decidir '.

  • Se trabaja en equipo y a éste se atribuyen los premios. La persona es responsable último de los errores.

  • El entorno propicio ha sido el de una competencia previsible, en la que los mercados son estables y los clientes están cautivos. El entorno se percibe como una amenaza.

  • A los profesionales se les pide que obedezcan y son autómatas.

  • La empresa realiza las mismas tareas.

  • Los gestores a través del miedo buscan lealtades y sumisión, controlan y son opacos y bloquean el potencial de las personas.

  • La frase más oída es 'aquí no se te paga por pensar '.

  • Se trabaja para el jefe que es quien se apunta las medallas en tanto que los errores se atribuyen al equipo.

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