De ahora en cinco años la red en la oficina generará nuevos retos. Uno de ellos es el incremento del robo de información sensible y la generalización de las estadísticas, podría ser la solución más viable al problema.

En 1995, Juan comenzó a utilizar los medios informáticos de su empresa para temas personales. Al principio se conformó con bloquear de vez en cuando la impresora de la oficina con decenas de documentos y con saturar la memoria del disco duro de su ordenador con ficheros privados. Pero no se detuvo ahí.

Diez años después, Juan se ha acostumbrado a utilizar la mensajería instantánea desde el trabajo para comunicarse con sus amigos, no duda en intercambiar ficheros musicales a través de la red, envía diariamente decenas de mensajes privados de correo electrónico, descarga contenidos MP3 y remite ficheros repletos de información que no atañe a su empresa. ¿Qué ocurrirá con Juan dentro de otros cinco años?

Dejando a un lado la hipótesis probable de que sea despedido, si en el año 2010 Juan continúa trabajando en su compañía las cosas habrán cambiado mucho. 'Hay empresas que están enviando ya estadísticas mensuales a sus empleados sobre el uso que cada uno de ellos hace del correo electrónico, internet, el móvil y el teléfono fijo de la empresa. En cinco años esa práctica se habrá generalizado ', explica Javier Ribas, socio de Landwell (la rama jurídica de PricewaterhouseCoopers) y coordinador del informe Implicaciones jurídicas de Internet para las empresas, 10 años de experiencia. El estudio realiza un análisis comparativo de la evolución de la red y sus consecuencias para las empresas en tres fechas concretas: 1995, 2005 y 2010. Respecto al uso abusivo de los medios tecnológicos de la compañía, Ribas no duda en asegurar que la generalización de las estadísticas será la solución más viable a este problema. 'Es una medida perfectamente legal porque no entra en el contenido, sino sólo en la frecuencia de uso. Si un empleado recibe cada mes un resumen del uso que hace de los medios de su compañía, será consciente de que no puede abusar de ellos ', apunta.

El socio de Landwell insiste en que los comportamientos de este tipo se están generalizando y están convirtiéndose en un problema para las empresas. Y pone como ejemplo el caso, cada vez más frecuente, de trabajadores que dejan el ordenador encendido toda la noche para intercambiar archivos P2P. 'Lo más grave es que sus compañías no saben que se están convirtiendo en proveedores de contenidos ilegales ', advierte.

Revelación de secretos

El robo de información confidencial por parte de los empleados es otro de los problemas que analiza el informe. Si en 1995 este delito se realizaba en soporte magnético o papel, en los últimos años internet se ha convertido en el medio más utilizado para cometerlo, una tendencia que seguirá creciendo en 2010. 'El uso de dispositivos de almacenaje de memoria en miniatura como los USB, por ejemplo, están haciendo cada vez más fácil la revelación de secretos de las empresas. Ahora se fabrican gafas y relojes que llevan incorporados estos dispositivos y que pasan inadvertidos. Lo mismo ocurre con los discos duros extraíbles ', señala Ribas.

El futuro que dibuja el informe de Landwell no es halagüeño. Así, los expertos del bufete aseguran que el constante incremento de los anchos de banda de las empresas se está convirtiendo en un caldo de cultivo para la creación de empresas paralelas por parte de los empleados. 'Hemos visto muchos casos de creación de negocios paralelos, incluso con réplicas completas de bases de clientes ', señala Ribas. Mientras en 1995 poner en marcha una empresa de este tipo implicaba tener que ausentarse del trabajo, en 2005 la red permite hacerlo desde la oficina y en 2010 la tecnología favorecerá estos actos desleales.

Más rigor para controlar el correo

Hace diez años el uso del correo electrónico de la empresa con fines personales no era un problema en las compañías españolas. En aquel momento, tal y como recuerda el informe de Landwell, instalar sistemas electrónicos para controlar el absentismo de los trabajadores y detectar en lo posible los casos de fraudes y hurtos por parte de la plantilla eran las grandes asignaturas de los empresarios.

A partir de esa fecha comenzaron a producirse los primeros despidos por el uso desleal de internet y el abuso del correo electrónico. 'Tras un periodo de sentencias contradictorias se consolidaron los principios de idoneidad y proporcionalidad ', señalan desde Landwell, en alusión a la doctrina que se ha impuesto en esta materia y que respalda los despidos sólo cuando responden a conductas claramente abusivas, en empresas donde existe una prohibición expresa de utilizar los recursos para fines no laborales y siempre que las medidas de control que ejerza el empresario para detectar esas conductas sean respetuosas con el derecho a la intimidad del trabajador. ¿Qué ocurrirá en 2010 en este ámbito? 'Lo más probable es que de aquí a esa fecha se consolide el derecho de la empresa a exigir un uso leal de los recursos electrónicos que pone a disposición del trabajador ', apuntan los expertos de Landwell.

La generalización de los mensajes disuasorios enviados a los empleados con estadísticas sobre el uso que éstos realizan de los diversos medios tecnológicos jugará un papel muy importante en este ámbito durante los próximos años y favorecerá el autocontrol.

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