Los médicos están convencidos de que el absentismo en las empresas y en las administraciones está más relacionado con el trabajo que con las enfermedades de los empleados. La situación se repite constantemente en las consultas de los países desarrollados.

En la consulta del Dr. John Canning, en el centro de Middlesbrough (Reino Unido), los pacientes acuden con cierta frecuencia a pedir la baja por motivos sin una “patología subyacente”: estrés, dolores musculares, ansiedad o depresiones incipientes. Canning suele dialogar sobre el problema para intentar aliviar los síntomas; también propone alternativas aunque, por lo general, no puede hacer mucho por este tipo de causas, que suelen tener su origen en la baja satisfacción en el trabajo, las malas relaciones con los demás, y problemas familiares o existenciales. “Aunque no utilizamos la frase con los pacientes, los profesionales lo calificamos como achaques subjetivos, síntomas sin enfermedad”, explica. Si un paciente tiene la sensación de no poder enfrentarse al trabajo, Canning gestiona la baja. “Los médicos de cabecera estamos en una posición un tanto peculiar porque nuestra misión es hacer que el paciente se sienta mejor, no vigilar sus ausencias en la empresa”.

La situación se repite constantemente en las consultas de los países desarrollados. Es este tipo de síntomas lo que hace que la gente no vaya al trabajo y lo que los directivos intentan solucionar.

En Reino Unido, los funcionarios suelen faltar al trabajo por estas causas una media de 9,1 días al año y los del sector privado, 6,4 días. Aunque los médicos pueden reducir los síntomas, analizar el problema y preparar una baja, poco pueden hacer para afrontar las causas, más bien de tipo sociológico o psicológico, como un exceso de presión laboral. Lo que es peor: tener una baja por enfermedad puede alimentar los síntomas de una verdadera enfermedad evitando la vuelta inmediata al trabajo. Bienvenidos al aspecto biopsicológico de la enfermedad.

Aunque la jerga suene poco familiar, hace referencia al consenso generalizado entre los expertos de que los médicos no pueden hacer mucho por los problemas de carácter social o psicológico. El hecho de que los empresarios suelan recurrir a la ayuda de los médicos para distinguir entre los que realmente están enfermos y los que están estresados es una defensa ante los que alegan que el mundo de trabajo se está medicalizando. Con este punto de vista como principal arma, cuentan con explicaciones alternativas a la mayor parte de las preguntas que se plantean sobre la relación entre salud y trabajo.

¿Por qué los médicos dan la baja con tanta facilidad sin investigar si se trata de una enfermedad auténtica? La respuesta está en que la “enfermedad genuina” es un concepto impreciso. El estrés no es una enfermedad, sino una etiqueta para una sintomatología que no se puede medir; si un paciente asegura que se siente demasiado mal como para trabajar, nadie puede opinar lo contrario.

¿Por qué 2,7 millones de británicos solicitan el subsidio por incapacidad (el 40% por problemas psicológicos), cuando el número de enfermedades mentales no ha aumentado desde la última generación y el trabajo es mucho menos arriesgado? La respuesta está en una catalogación errónea de los asuntos sociales y psicológicos. “El mensaje de que el trabajo es perjudicial para la salud se ha extendido demasiado entre la sociedad” explica Nick Glozier, del Instituto de Psiquiatría en el King’s College de Londres. “Trabajar no es nocivo para la salud”.

Planes

El Gobierno británico ha puesto en marcha una campaña para reducir en un millón las personas que solicitan el subsidio por incapacidad. Los esquemas son similares en otros países. En Noruega, por ejemplo, la mitad de las bajas laborales se deriva de problemas óseos y un tercio se debe al estrés. Según el doctor Sayeed Khan, responsable del servicio médico de la Federación de Ingenieros, “lo mejor es pensar cómo hacer que el trabajador vuelva cuanto antes y evitar un periodo de baja de seis meses, ya que después de este tiempo, las posibilidades de una vuelta al trabajo se reducen drásticamente. La enfermedad es sólo una parte de los motivos por los que un empleado pide la baja”.

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