Entrevista de El País a Mercè Sala, nueva presidenta del CTESC: "Hay muchísima flexibilidad en unos casos y muy poca en otros, así que es preciso buscar el equilibrio, una especie de flexiguridad en todos los niveles de empleo."

Lo primero que tiene pensado hacer Mercè Sala como presidenta del Consejo de Trabajo Económico y Social de Cataluña (CTESC) es retirar el sofá de su despacho. Aún no ha decidido los cambios que quiere introducir en este órgano consultivo de la Generalitat, ya que se quiere dar un tiempo para conocer los adentros de la institución, pero tiene muy claro que "un sofá no pinta nada en un despacho de trabajo". Sala (Barcelona, 1943) ha estado vinculada al mundo universitario, presidió la compañía Renfe en los noventa y entre 1979 y 1991 fue concejal del Ayuntamiento de Barcelona.

Pregunta. El CTESC se ha dedicado hasta ahora a emitir dictámenes sobre los proyectos legislativos que le plantea el Gobierno catalán. ¿Ha llegado la hora de tomar un papel más activo?

Respuesta. Estos días he estado estudiando la actividad de otros consejos. El CES español, por ejemplo, hace muchísimas cosas, y el de Francia, que data de la Revolución Francesa, es verdaderamente activo. Creo que tenemos mucho que aprender de ellos en este sentido.

P. ¿Se plantea que el consejo empiece elaborar propuestas legislativas y regulatorias, como en otros países?

R. Todo es posible, pero aún no sé qué es lo que voy a cambiar del CTESC porque no conozco el organismo por dentro.

P. ¿Con quién es más difícil lidiar, con los trabajadores o con los empresarios?

R. Pues es que al final una no sabe si está hablando con el representante de una organización o con alguien que cree que la organización es suya. Hay dirigentes empresariales que jamás ha montado una empresa, así que no sé cómo defienden las necesidades de este sector. También te puedes encontrar con representantes sindicales recién salidos de la universidad, de modo que su primer trabajo es justo representar algo que no han sido todavía.

P. ¿Cree que la independencia del consejo está garantizada?

R. Sí, por supuesto, desde que la Generalitat dejó de formar parte del organismo, hace medio año.

P. ¿La reforma laboral es tan urgente como dicen los empresarios?

R. Hay que negociar sin prisa pero sin pausa. El mercado laboral ha cambiado mucho, hay despido libre por la elevada temporalidad del empleo. Hay muchísima flexibilidad en unos casos y muy poca en otros, así que es preciso buscar el equilibrio, una especie de flexiguridad en todos los niveles de empleo.

P. Usted ha presidido Renfe y ha formado parte del gobierno municipal de Barcelona. ¿Cómo se puede impulsar una mayor presencia de la mujer en cargos de responsabilidad de las empresas?

R. Deben buscarse fórmulas para lograrlo, mediante recomendaciones, o no lo sé; pero no es normal que sólo el 2% o el 3% de los puestos en los consejos de administración de las compañías estén ocupados por mujeres. Algo debe de ocurrir.

P. ¿Defiende las cuotas en este terreno?

R. Yo he defendido las cuotas de participación femenina en la política porque un Parlamento es la representación del pueblo y debe ser equilibrada, pero el consejo de una empresa no es un órgano de representación, así que no creo que las cuotas sean la mejor fórmula.

P. ¿Usted piensa aquello de que quien no fue de izquierdas de joven no tuvo corazón y quien lo es de mayor no tiene cabeza?

R. Cuando uno es joven se emperra a veces en protestar por algunas cosas que no son tan importantes, pero eso no significa que con el paso de los años se deba tirar la toalla respecto a todo aquello en lo que uno cree.

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